Squash: un deporte en cuerda floja

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Foto de Gabriel Martínez. Problemas de presupuesto y organización amenazan a este deporte de raqueta

La poca mediatización y los problemas tanto internos como económicos, han provocado que el squash no sea un deporte llamativo para los salvadoreños.

Por Gabriel Martínez, Ariel López y Diego Beltrán

El squash es un deporte de raqueta escasamente conocido que al mencionar su nombre alude a una onomatopeya de un chapoteo. Es un juego cuya historia se remonta a 1830, según relata el portal Squash Flash, donde unos estudiantes de la escuela Harrow, Inglaterra, golpeaban una pelota pinchada de racket contra una pared, lo que generaba mayor movimiento de los jugadores y en el año 1864 fue declarado oficialmente como un deporte.

La Federación Mundial de Squash dicta que este deporte se juega en una cancha con dimensiones de 9.75 x 6.40 m. La pelota debe medir 40 mm de diámetro, su peso ronda aproximadamente 24 g y debe ser de color negro con dos puntos amarillos. Los jugadores deben golpear el muro y con cada servicio el jugador debe responder. Según el juez lo determine, el ganador se decide entre el mejor de cinco sets y en cual se gana al mejor que llegue a 11 puntos.

El ente colegiado mundial de este deporte tiene un ranking mundial de más de 500 jugadores a nivel global, entre ellos bastantes jugadores latinoamericanos. Por el momento, El Salvador no cuenta con jugadores que se ubiquen en este ranking mundial, de acuerdo a la última actualización realizada en julio de 2017.

Pero, a pesar que en el país existen jugadores que compiten a nivel nacional y por medio de selecciones nacionales en el extranjero, no es un deporte que se practique mucho. Por desgracia, no tiene espacio en la agenda mediática salvadoreña como para llegar a muchas personas.

Foto de Gabriel Martínez. El squash es catalogado como un deporte de élite, similar al tenis.
Foto de Gabriel Martínez. El squash es catalogado como un deporte de élite, similar al tenis.

El periodista de Canal 12, Guillermo Rivera, explica que el squash no es mediático porque no se invierte adecuadamente en la estructura de este deporte. Rivera agregó también que en nuestro país, debe tomarse como un deporte, no como disciplina. Tanto el squash, como el fútbol u otro deporte necesitan de inversión, independientemente si son tendencia o no, paulatinamente lo serán en el futuro.

Por su parte, el profesor de squash del Club Árabe salvadoreño, David Alfaro, quien ha practicado este deporte desde hace 11 años, cuenta que en el club hay alrededor de 50 atletas, conformados por socios e hijos de socios del Club.

Por medio de las redes sociales de la Federación Salvadoreña de Squash se comprobó que solo en lugares privados se practica: Club Árabe Salvadoreño, Círculo Deportivo Internacional, Centro Español, Club Campestre, etc. Pero en esos lugares es necesario ser socio para usar las canchas y el equipo para practicar el squash, lo que lleva a considerar al squash como deporte “elitista”.

Según el periódico digital El Target, el squash está encasillado como deporte de clase alta. Es decir, que solo personas de un rango social alto pueden practicarlo.

Pero, a pesar que no hay mucha afluencia de jugadores, el profesor Alfaro afirmó que el deporte se sigue practicando y se efectúan torneos. “Desarrollamos tres torneos nacionales al año en los cuales participan todos los clubes y tenemos un ranking que se juega durante todo el año… “, declaró el maestro de squash.

En cuanto al funcionamiento de la federación, el profesor Alfaro mencionó que: “Hace unos  3 años (…) el squash empezó a tener altibajos debido a la mala administración de la Federación misma del deporte, los encargados de cada club nos estamos uniendo nuevamente y reuniendo con la «actual» Federación de Squash”. También, enfatizó que la federación no posee una sede establecida para funcionar debidamente.

El squash no solamente sufre por la escasez mediática, sino también por problemas económicos. En base a la autorización de fondos de 2016, el presupuesto asignado para la Federación de Squash fue de $100,000. Dicha cantidad proviene del presupuesto asignado por el Instituto Nacional de los Deportes (INDES) de 2016, calculado en más de 12 millones de dólares, según el portal de Transparencia del Gobierno de El Salvador.

Durante los meses de febrero a mayo y el mes de octubre, la Federación registró más egresos que ingresos. Esta condición financiera también se presentó en 2013 y en 2014.  A esto se le agrega las consecuencias de la baja financiación, como la mora salarial al personal técnico y administrativo, cuyo salario fue de $750 entre enero y marzo de 2016 y en el resto del año se redujo a $500. Mientras que, el personal técnico recibió un sueldo de $1,000 durante el primer trimestre de  2016 y no obtuvo más ingresos en el resto del año.

La falta de un establecimiento fijo y la situación económica pueden haber llevado a la “disolución” de la Federación, según los comentarios del profesor de squash, Nelson Salazar. Para comprobar esta hipótesis, el equipo de COMUNICA llamó a los teléfonos del ente colegiado de squash, los cuales se reportaron como inexistentes.

En países de Latinoamérica como Colombia se ha hecho un acercamiento del squash a la población. Por ejemplo, en la ciudad de Bogotá se construyeron “ocho canchas disponibles, seis individuales y dos dobles, el Coliseo de Squash, Ajedrez y Billar abrió sus puertas para acercar a los capitalinos a deportes que no habían sido muy asequibles por ser considerados propios de la «clase alta»”, según explica el sitio web de la Alcaldía Mayor de la ciudad.

El squash salvadoreño pasa por muchas dificultades, desde problemas internos como la administración, salarios, establecimiento de sede hasta la escasa difusión mediática, por lo que es necesario decir que necesita más apoyo a través del INDES como ente rector de los deportes en el país..

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