Romper paradigmas es lo más difícil en ellas

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La Universidad Don Bosco trata de incentivar en las jóvenes el estudio de carreras que tradicionalmente han sido para hombres, como las matemáticas, ingenierías y las ciencias. /Foto de Ana Torres.

Alcanzar la educación superior es un privilegio en El Salvador, y es que muchos jóvenes al finalizar el bachillerato optan por emplearse para sobrevivir económicamente; esta es una tendencia cada vez más fuerte entre la población joven del país, en especial la femenina.

La encuesta de Hogares de Propósitos Múltiples realizada por la Dirección de Estadísticas y Censos (DIGESTYC) del Ministerio de Economía refleja que el 38.9% de niñas en edad de ir al bachillerato no estudia. Para tratar de revertir esta situación, la Universidad Don Bosco (UDB) realiza el evento conocido como “Science Girl Camp”, con el que se beneficia con becas completas a las jóvenes que quieren estudiar ciencias, tecnología, ingeniería y matemáticas.

La directora del Departamento de Proyección Social de la UDB, Karina Salguero, habla sobre este proyecto, orientado a apasionar a las mujeres en las ciencias.

Por Ana Torres 

Karina Salguero, directora de Proyección Social de la UDB habla sobre el “Science Girl Camp”. /Foto de Ana Torres.
Karina Salguero, directora de Proyección Social de la UDB habla sobre el “Science Girl Camp”. /Foto de Ana Torres.

¿Cómo fue que empezó el proyecto?

Bueno el campamento inició en 2013, nació por una persona que estaba haciendo en aquel momento una pasantía y se tenía ya los informes de la presencia de más mujeres en las carreras de economía y humanidades y no así en las de ingeniería, entonces se planteó el proyecto que era para atraer a las niñas de la zona de influencia de la Universidad a que vinieran y experimentaran en el área de las ciencias. En aquel momento se pidió a una fundación de Estados Unidos que trabaja esta área que financiara en alguna medida eso y fue así como se hizo en ese primer año. Desde entonces hemos hecho un aporte por año. Desde 2013 hasta 2017; tenemos seis aportes finalizados y la séptima que es la que está ahorita.

¿Cuántas niñas se han beneficiado?

Ya son más de 200 las que han participado, más no las que han finalizado porque siempre hay un margen de deserción que algunas veces es por razones económicas, en otras ocasiones es por el tema de la PAES. Las que han finalizado el “Science” son 171 niñas, y luego las que están ya acá en la Universidad son 44 que se han quedado estudiando entre carreras de ingeniería, carreras técnicas, del área de humanidades y de economía, porque si bien el “Science” lo que busca es que ellas se enamoren de las ciencias, hay muchas que durante el campamento se dan cuenta también que no es esa la rama que quieren.

¿Cómo es el proceso para ayudarlas a dejar de lado todos los estereotipos en torno a estas carreras?

Ellas están conscientes de que sí es una área que está más dominada por los hombres, pero no logran comprender cómo es que la mujer no ha llegado a este proceso, entonces traerles a mujeres que están en esas áreas y que les cuenten y les digan, miren eso es en realidad esto… ayuda.

Como yo lo he percibido, el trabajo con ellas no es el área machista, es el área de los papás, ahí es donde yo siento que está como la brecha más grande. Estas niñas con las que nosotros hemos trabajado, la mayoría son las primeras que van a tener la oportunidad de ir a la universidad, sus papás tienen trabajos informales que a lo mucho lo que han logrado hacer es bachillerato, y entonces la visión de ellos es corta. Para ellos lo que las niñas deben hacer es conseguir un hombre que las mantenga, que tengan hijos y ya; entonces eso es lo que sus papás tienen en sus cabezas y eso es lo que les transmiten a las niñas, así que romper con ese paradigma es lo que ha sido más difícil que trabajar con el tema del machismo.

¿Y tienen algún mecanismo para incluir en el proceso a los padres?

Sí, tratamos de hacer charlas con ellos, donde se les explica cómo son las nuevas generaciones, lo que buscan. En algún momento también los trajimos para que vean cómo se hace el cálculo del promedio de las notas de sus hijos porque a veces también dicen: “es la culpa del profesor”, cuando ellos nunca les dan chance para que hagan las tareas. Entonces los trajimos y les enseñamos desde eso, desde la importancia de que le den el tiempo para que estudien, de estar con ellos y darles palabras de aliento, ese tipo de cosas las hemos tenido que trabajar también con ellos y mostrarles que si su hija participa en esto, puede hacer un cambio en su familia, romper patrones de vida que se tienen y cómo al darle esta oportunidad se abren también otras oportunidades para ellos.

¿Estos campamentos como el Science Girl Camp que hace la Universidad están siempre relacionados con becas?

En los últimos dos años las becas estaban destinadas para ellas y tenían el 100% del apoyo académico, pero en el resto de las ediciones no tenemos un financiamiento directo para becas, entonces ellas aplican a las becas que la universidad ya tiene disponibles, se tiene que apegar a los requisitos que están ahí establecidos. Pero la población que viene también es diferente, ya no trabajamos solamente con tres centros educativos, sino que ahora con otros centros que tienen un poder adquisitivo un poquito más alto. Hemos tenido niñas del María Auxiliadora, del Instituto Nacional de San Vicente, del Complejo Educativo Carmelo, del Ricaldone; hoy tenemos una niña del Liceo Salvadoreño.

¿Cómo ve este proyecto a futuro?

El proyecto seguirá, porque es parte de la visión salesiana de trabajar con los jóvenes más vulnerables; con el tema de equidad de género que tiene mucho auge hoy en día, por lo tanto hay posibilidades de conseguir financiamiento para poder seguir dándoles mejores condiciones a ellas para que participen dentro de este proyecto.

La edición del “Science Girl Camp” de 2018 ya dio inicio con las niñas de diferentes centros educativos del país, tanto privados como públicos, que buscan encontrar ese amor por las ciencias que este espacio ha proporcionado desde el año 2013.

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