Estimulantes nerviosos: alternativa de doble filo
Por
Roxana Ruano
Periodista
Alex Melara, de 21 años, está consciente que su carrera, ingeniería industrial, es bastante exigente. Su preocupación por salir bien en los trabajos y los parciales le ha costado muchas noches de desvelos. Para soportar la presión, Melara usa estimulantes del sistema nervioso que lo mantienen despierto. Pero, ¿qué tan sano y seguro es consumir estos fármacos?
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Foto: Roxana Ruano |
Estimulantes nerviosos provocan un estado de vigilancia que para los jóvenes es conveniente a la hora de estudiar. |
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Melara empezó a tomar los medicamentos a los 17 años. Cursaba segundo año de bachillerato en el Instituto Nacional de Chalatenango Francisco Martínez Suárez. La Prueba de Aptitudes y Aprendizaje para Egresados de Educación Media (PAES) estaba próxima y los nervios, acompañados de un poco de inseguridad, comenzaron a manifestarse en él y en su grupo de amistades. Entonces decidieron irse a estudiar a la casa de otro compañero, porque lo consideraban uno de los más sobresalientes de su clase.
“Me acuerdo que nos reunimos dos días antes de la PAES. Prácticamente vivimos dos días en la casa de mi compañero para estudiar, nosotros queríamos aprovechar cada segundo para recordar lo visto en dos años y como el día no nos abundaba también estudiamos en la noche. Pero como era mentira que íbamos a aguantar, mi chero nos ofreció a todos una pastilla para no dormir.”
A partir de ese momento, Melara sintió una sensación en su cuerpo que no había experimentado antes. Estaba despierto y con la energía suficiente para continuar estudiando toda la noche. Lo que no sabía es que este tipo de pastillas pueden convertirse en un arma de doble filo. “Salí bien en la PAES y dejé de tomar esas pastillas hasta que entré en la universidad. Lo hice otra vez porque el estudio es bien exigente y hasta cierto punto es mi culpa que use esas cosas, porque soy bien atenido para estudiar. Siempre lo hago un día antes del parcial. Pero es paja que vas a estudiar todos los días, así que para tener más tiempo de estudio esa fue mi mejor solución”.
Luis Alfaro, psicólogo que fue adicto durante 26 años de su vida y ahora ejerce su profesión en la Fundación Antidrogas de El Salvador (FUNDASALVA), comentó que casos como el de Melara son comunes y la mayoría de veces solo se toma en cuenta factores sociales o psicológicos para el abuso de estos fármacos y no aspectos biológicos, “es cierto que el afán del adicto es escapar de su realidad, de ese mundo que les desagrada. Ellos se inician en esos medicamentos por su estilo de vida tan acelerado y por una falta de hábito de estudio, pero algunos jóvenes traen una predisposición fisiológica llamada compulsión. Este término se conoce comúnmente en los adictos como “picarse”.
La dependencia en Melara dejó de ser exclusivamente para los estudios. Llegó al punto que casi a diario toma pastillas Sin Sueño para sentirse con energía en las distintas actividades deportivas que desempeña, pero los efectos de su abuso comenzaron a afectar su salud. Empezó a padecer de acidez estomacal, ansiedad y mareos. A la fecha no deja de consumir sus pastillas.
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Según Alfaro, al tomar la primera pastilla provoca una reacción en el cuerpo que le hace que pida más de forma inconsciente. Él traía una predisposición a ser un poliadicto, una persona con diversas adicciones al mismo tiempo. “Yo me metía alcohol y marihuana. Las pastillas yo me las tomaba como si fueran dulces, ya tenía una necesidad y a eso se le llama compulsión”.
Los estimulantes nerviosos en los adictos les ayudan a sentirse más seguros de si mismos y los vuelve más extrovertidos. Alfaro, quien tenía miedo al ridículo y a las críticas durante los años escolares, a la hora de exponer, se tomaba Benzodiacepinas, sedantes que contiene Diazepam para relajarse.
Los efectos físicos de la adicción a los estimulantes nerviosos son deshidratación, falta de apetito, calenturas, convulsiones y dolores de cabeza severos. Desde el punto de vista psicológico, utilizados en exceso o como drogas ilegales, pueden provocar desórdenes mentales, hiperactividad, nerviosismo, depresión, acompañada de deseos suicidas. “Dependiendo si es anfetamina (estimulante) o benzodiacepina (relajante) tienen su efecto de rebote, quiere decir que cuando pasa el efecto ocurrirá una sensación totalmente opuesta”.
Los jóvenes comienzan a consumir el fármacos para obtener un beneficio de ellos, pero el problema se agrava cuando creen que no pueden realizar las actividades sin tomarse primero una pastilla. Aunque también está la situación contraria: necesitan un tranquilizante para relajarse. El asunto es peor cuando utilizan los estimulantes como droga. Alfaro aseguró que se debe a que no pueden acceder a las drogas ilegales estimulantes, por ejemplo la cocaína o el crack, y mejor optan por los fármacos de venta libre que consiguen en las farmacias o tiendas, sin necesidad de prescripción médica. Incluso adquieren medicamentos más fuertes que requieren receta médica restringida.
Las formas de conseguir los fármacos incluyen falsas historias hasta la complicidad con los médicos. Mario Ernesto López, encargado de la Farmacia Nueva en Ciudad Arce, departamento de La Libertad, ha sido testigo de las mentiras de los adolescentes. “En mi caso, a mí, varios jovencitos como de 17 años me han llegado a pedir Diazepam con el pretexto de que no pueden dormir. Esto fue hace como dos años y yo al principio se las vendía, aún sabiendo que se necesita receta médica. Como a los meses me llegaron contando que esos jovencitos se drogaban con eso”.
Según FUNDASALVA, la edad promedio de menores que consumen por primera vez estimulantes es de 13.6 años.
López contó que incluso han llegado a comprar tranquilizantes con la Diazepam para drogar jovencitas y posteriormente violarlas; además, se dio el caso de extranjeros, de la región centroamericana, que llegaban a comprar grandes cantidades de Virogrip, un medicamento de venta libre para tratar la gripe y que contiene Pseudoefedrina, componente que funciona para conciliar el sueño. “Lo que sucede con la Pseudoefedrina es que la extraen del medicamento y la utilizan para la fabricación de metanfetaminas, que son siempre drogas estimulantes del sistema nervioso pero más complejas que una anfetamina común. Estas son siempre sintéticas y cualquier persona puede incluso hacer una metanfetamina, poniendo en una cacerola ciertas fármacos y productos de uso doméstico”.
En cuanto a la Pseudoefedrina, el Consejo Superior de Salud Pública, institución gubernamental encargada de regular el uso, producción y distribución de medicamentos, optó por crear el “Acuerdo para el manejo y control de la Pseudoefedrina como materia prima y productos farmacéuticos que la contengan”.El documento, que entró en vigencia el 3 de septiembre de 2008, especifica que se ha tomado la medida para evitar que este componente sea usado por narcotraficantes para expandir su gama de estupefacientes ilícitos.
Daniel Quinteros, secretario general del Consejo, conoce el problema y dice que lo mejor para evitar el abuso de fármacos en los jóvenes es la prevención yla educación. Sin embargo, acepta que hay profesionales que se prestan para distribuir ilegalmente medicamentos estimulantes, “si son vendidos indiscriminadamente para que se utilicen como drogas ilícitas puede ser sancionado como lo dice el Código de Salud, incluso puede sobrevenir una multa de 11 mil 400 dólares y una clausura temporal o el cierre definitivo. Esto es para la industria. En cuanto a los profesionales, el año pasado tuvimos 11 procesados; estos profesionales accesaban a los medicamentos para fines de drogadicción”. A ellos se les impone una multa o son suspendidos en el ejercicio de su profesión hasta por cinco años, como lo estipula el artículo 287 del Código de Salud.
Por su parte, los distribuidores de los productos mantienen su postura respecto al tema. Silvia Cruz, visitadora médica de Laboratorios Church & White, declaró que la compañía para la que labora está regida bajo estándares estrictos para brindarles a los consumidores la seguridad de que sus medicamentos son aptos para el consumo. Además, Cruz enfatizó que el abuso de fármacos estimulantes es en realidad un problema externo a ellos y que la compañía cumple con el deber de decir cuáles son los efectos secundarios, qué materia prima es utilizada y en qué cantidades.
Francisco García, quien lleva 12 años con Laboratorios COFASA, expresó que normas como la de cambiar la Pseudoefedrina de venta libre a venta con receta especial retenida es un proceso que le cuesta a la empresa tiempo y dinero. “En lo personal, el laboratorio invierte recursos para retirar los productos; además, hay que recordar que no estamos hablando de pequeñas cantidades comercializadas, estamos hablando de una cantidad a nivel industrial. También hay que tomar en cuenta todo el proceso burocrático que hay que realizar si no se tiene el permiso para distribuirlo bajo receta medica restringida.”
García no está de acuerdo con que las empresas farmacéuticas se vean afectadas por el mal uso que se les da a los fármacos. Sin embargo, las historias de Morales o Alfaro seguirán vigentes, mientras no se haga conciencia sobre su mal uso.
Estimulación precoz
Los estimulantes y tranquilizantes están clasificados como sustancias psicoactivas, ya que afectan al sistema nervioso central y las funciones que desempeña. Según “El Estudio nacional sobre prevalencia del consumo de sustancias psicoactivas”, realizado en junio de 2004, por FUNDASALVA, apunta que el consumo de las sustancias comienza a edad temprana.
Sustancias psicoactivas
| Nombre |
Aspecto |
Nombre común |
Forma de consumo |
Síntomas |
Consecuencias |
Anfetaminas |
Cápsulas
Tabletas
Metedrina;también líquido |
Speed, uppers, ups, hearts, black beauties, pep pills, capilots, bumble bees, Benzedrine, dexadrine, footballs, biphetamine |
Oral, inyectado, aspirado o fumado |
Adicción, irritabilidad, ansiedad, presión alta, paranoia, psicosis, depresión, agresión, convulsiones, pupilas dilatadas, mareos, falta de sueño, falta de apetito, malnutrición, altos riesgos al VIH, hepatitis y otras enfermedades contagiosas si es inyectado. |
El uso crónico puede causar psicosis con síntomas de esquizofrenia |
Meta-Anfetaminas |
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Speed, meth, crank, crystal, ice, fire, croak, crypto, white cross, glass. "Ice" es el nombre que se le conoce en las calles para el tipo que se fuma. |
Oral, inyectado, aspirado o fumado |
Adicción, irritabilidad, agresión, hipertermia, derrames cerebrales, paranoia, psicosis, convulsiones, toxicidad en el corazón y los vasos sanguíneos, alucinaciones, arritmia, formicación (la sensación de que insectos andan por debajo de la piel) |
Algunos usuarios no duermen por 3 a 15 días |
Éxtasis |
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XTC, Adam, MDMA |
Oral |
Disturbios psiquiátricos como el pánico, la ansiedad, la depresión y la paranoia. Tensión muscular, náusea, visión borrosa, transpiración, palpitaciones elevadas, estremecimientos, alucinaciones, desmayos, escalofríos, problemas para dormir y falta de apetito. |
Es la droga más popular en fiestas nocturnas (llamadas raven) y es la más común de las conocidas como "drogas de diseño” |
Ritalin |
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Speed, west coast |
La pastilla es reducida a polvo y es aspirada o inyectada |
Falta de apetito, calenturas, convulsiones y dolores de cabeza severos. Alto riesgo al VIH, hepatitis y otras infecciones. Paranoia, alucinaciones, repetición de movimientos y tareas sin sentido, excesivos estremecimientos, tics musculares. |
Algunos niños la compran o se la roban a sus compañeros en la escuela. |
Cocaína |
Polvo cristalino blanco |
Coca, nieve, nose candy, flake, blow, big C, lady, white, snowbirds, basuko, copos |
Aspirado o disuelto en agua e inyectado. |
Adicción, dilatación de las pupilas, presión y latidos del corazón elevados. Respiración elevada, ataques epilépticos, infartos, insomnio, ansiedad, inquietud, irritabilidad, temperatura elevada, muerte de una sobredosis. |
Una droga muy adictiva. Uso frecuente puede producir la paranoia, alucinaciones, agresión, insomnio y depresión. |
Fuente: FUNDASALVA. |
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