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Estudiantes abandonan universidades

Por Iris Zaldaña
Periodista

El factor económico y el bajo rendimiento académico obliga a los jóvenes salvadoreños a dejar sus estudios universitarios. En Santa Ana, el fenómeno de la deserción es una realidad que afecta cada vez más.

Foto: Iris Zaldaña

Las aulas universitarias quedan totalmente vacías al finalizar el ciclo, pero al comenzar el siguiente nada garantiza que los salones vuelvan a tener la misma cantidad de alumnos.

Ya concluyó el primer ciclo académico del año 2008 y en la Facultad Multidisciplinaria de Occidente de la Universidad de El Salvador (FMO-UES),  el departamento de Académica reportó la cantidad de 636 estudiantes que desertaron de la institución.

Según el jefe de Recursos Humanos de la UES, Alexander Calderón, la cifra ha aumentado en este año, la mayoría de los estudiantes retiran materias porque no logran obtener los promedios necesarios para continuar la carrera. El director de la Francisco Gavidia, Alejandro Ruíz, dijo que el problema está relacionado con la deficiencia que traen los alumnos de bachillerato y la incapacidad para adaptarse a la carga académica universitaria.

Tanto las universidades privadas como la UES son abandonadas por la población estudiantil, la emigración universitaria depende de los diversos factores que influyen en cada uno de los estudiantes. Entre ellos se mencionan los problemas económicos, vocacionales, de adaptación, embarazos, etc.

Sin embargo, la problemática varía en cada universidad, es decir, en algunas instituciones privadas los alumnos desertan por falta de calidad académica del recinto universitario, en otras, por escasez de recursos y altas mensualidades. Para Oscar Eduardo Ruiz, ex alumno de la Francisco Gavidia, regional Santa Ana, él abandonó la universidad porque no podía cancelar los 55 dólares mensuales de escolaridad.

Foto: Iris Zaldaña

Hay universidad como la FMO-UES, donde los alumnos buscan reforzar su aptitud para la carrera que han elegido, con en fin de no abandonar sus estudios.

Una situación similar se vive en la Universidad Católica de Occidente, UNICO, donde las mensualidades oscilan entre los 30 y 60 dólares. Para Arístides Méndez, director del área de bienestar estudiantil de la institución, la dependencia busca acercarse a los estudiantes para prevenir deserciones.

“Tratamos de conocer las necesidades del alumnado, de conocer sus problemas y del porqué piensan en abandonar la universidad. Lo hacemos para ayudarlos, para orientarlos”, agregó Méndez. De esta institución también se pueden mencionar casos como el de los embarazos repentinos. “Cuando ha pasado esto (los embarazos), las alumnas nos preguntan que si pueden seguir viniendo a clases y nosotros les decimos que sí, que eso no es ningún impedimento para avanzar en su carrera”, puntualizó el académico.

Cuestión de aptitud

De acuerdo con Calderón, otra de las causas que presenta la problemática de la deserción universitaria es la falta de una prueba de aptitudes, ya que solo se realiza una prueba de conocimientos generales.

Esta es una razón frecuente. “Alguien puede sacar nueve en la prueba de conocimientos y quedar en la carrera que quiere, pero realmente quién sabe si traerá vocación para esa profesión”, explicó Calderón.

Los estudiantes que cursan las carreras de ingenierías y medicina son algunos de los que dejan a media su preparación académica, muchos de ellos presentan debilidades en los aspectos relacionados con el rendimiento y la aptitud profesional.

 

 

 

 

 

Situación universitaria
 
En la ciudad morena hay cinco universidades, la mayoría cuenta con carreras de gran demanda como Administración de Empresas y Ciencias Jurídicas; sin embargo, las deserciones se dan en cualquier carrera.
 

En la Universidad Autónoma de Santa Ana, UNASA, hay casos de alumnos que han desertado por el peso académico y financiero que representa estudiar la carrera de medicina u odontología.

 
En universidades como la UNICO y la UFG , la razón principal de la deserción es el aspecto financiero. Sus cuotas son elevadas.
 
La Universidad Modular Abierta, UMA, es uno de los centros de estudios que presenta más flexibilidad en sus horarios de clase. La mayoría de sus estudiantes son personas que trabajan. Aquí las deserciones, en algunos casos, han sido temporales.
 
La FMO-UES es la que presente más abandono de las aulas cada año, pero también es la que más alumnos inscribe anualmente. Dos mil, aproximadamente.
 
Otro centro estudiantil que ha sufrido bajas académicas es el Instituto Tecnológico Centroamericano (ITCA). Sus números no son tan alarmantes, pues sus carreras son más cortas en tiempo y costos.
 
Fuente: Autoridades universitarias