Niños artesanos ayudan a economía familiar
Por
Ivania Cartagena
Periodista
Para algunos niños del cantón Ateos, la elaboración de hamacas, cebaderas y atarrayas se ha convertido en una necesidad, para ayudar a mantener económicamente sus hogares. Actualmente, el aporte que los niños hacen en sus casas es de un aproximado de 50 dólares al mes.
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Foto: Ivania Cartagena |
Luis Rodríguez heredó de su padre la elaboración de hamacas. “Tengo 68 años de trabajar con los hilos y hasta la fecha de eso les he dado de comer a mis cuatro generaciones”. |
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La familia Guerrero, que habita en el cantón Ateos, municipio de Sacacoyo, del departamento de La Libertad, se apoya en el dinero que recibe su hija, Guadalupe de 12 años de edad, que es la mayor de cinco cuatro hermanitos. La madre de la menor, Edith de Guerrero expresó que el dinero, le sirve para mantenerlos.
“Soy una madre soltera, lo que vendo no me alcanza y aunque me siento apenada porque mi hija tiene que darme de su dinero, me siento orgullosa de ella pues sé que esto le sirve para que el día de mañana sea una gran mujer”, concluyó.
Para la menor, la idea de ayudar a su familia con los gastos de sus hermanitos, le sirve para valorar la vida, la escuela y así saber lo que le cuesta a su mamá, el mantenerlos. “No reniego, sino que agradezco a Dios por darme las manos y así ayudar a mi mamá” expresó la menor.
Aunque el trabajo infantil esta prohibido por la Organización Internacional de Trabajo (OIT) , debido a las dificultades económicas que cruzan las familias salvadoreñas, estos pequeños se ven en la necesidad de aportar ingresos monetarios en sus casas.
Para Norma Hernández, de ocho años, que es una gran responsabilidad ayudar a mantener a su familia, incluso ha pensado en dejar de estudiar.
“Mi mamá me dice que siga adelante, porque a penas estoy en segundo grado, y que en lo posible le ayude. Sin embargo, me da tristeza el saber que ya no alcanza con tanto gasto en nosotros.”, dijo la niña.
Los hamaqueros de Ateos
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Foto: Ivania Cartagena |
Para los pequeños alumnos y ayudantes de Luis Rodrìguez, más que un maestro hamaquero se ha convertido en un apoyo fundamental en sus casas. |
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En Ateos, Luis Rodríguez de 79 años de edad, es conocido como Luis Hamaquero, por ser el pionero en el arte de las hamacas, en el lugar. Él es el maestro y jefe de los niños que son sus vecinos y aclara que el apoyar a los niños es un placer.
“No recibo mayor ingreso, lo único que los cipotes me dan es el pisto para el hilo, de ahí yo me encargo de venderles las hamacas y luego darles sus ganancias. Lo hago por ayudar”, aclaró.
A pesar que Rodríguez no recibe apoyo de ninguna institución, no ve mayor obstáculo, sus vecinos, familiares y amigos se encargan de hacerle propaganda al producto que elabora él y sus ayudantes.
“Los fines de semana salgo a vender y obtengo ganancias de aproximadamente 85 dólares, libres del producto de los niños. Ya que por mi experiencia me abunda la tejida y saco más hamacas”, finalizó el hamaquero.
Alrededor de diez niños se reúnen día a día con Rodríguez para aprender, su casa se convierte en una escuela y fábrica donde echan a andar su creatividad en las hamacas en un ambiente sano. |
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| Con una distribución planificada |
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| El costo de las hamacas puede variar según el material, la más barata es de cinco dólares y la más cara de diez dólares. |
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Los lugares donde Luis Rodríguez vende el producto es en Sonsonate y Lourdes Colón, departamento de La Libertad, ahí él va de casa en casa. En Santa Tecla y San Salvador recorre todos los mercados.
En fechas especiales como Semana Santa se dirige a las playas de La Libertad y Sonsonate.
Debido a la fama y calidad del producto, las hamacas también son comercializadas en Estados Unidos, ya que uno de los hijos de él que reside en el país americano le hace pedidos de hasta 20 hamacas. |
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