Portada Multimedia Archivo    
 
 
Portada / Noticias

 

 
 

La educación cultiva la lectura

Por María Interiano
Colaboradora

Se nos acusa de ser mala materia prima para la construcción de la vida diaria, de tener más defectos que virtudes, que nos falta calidad humana para serlos ciudadanos que el país necesita, que la culpa de la crisis política, económica y social la tienen los salvadoreños. Esa es la información que trasmite una cadena en la web. Agrega que no tenemos una cultura por la lectura. Estoy de acuerdo con esa parte, la mayoría de salvadoreños no tenemos una cultura por la lectura. Por eso somos mala materia prima.

Somos un país tercermundista en donde buena parte de sus habitantes sobreviven con menos de $2.00 diarios; en donde gran parte de los hogares salvadoreños están a cargo de madres solteras; en donde a los niños se les arrebata su niñez y se les pone atrabajar; en donde un salario mínimo no alcanza a cubrir las necesidades básicas como alimentación, salud, vivienda, etc. ¿Es posible tener cultura por la lectura en un país con estas condiciones?

En El Salvador hay más de 797 mil 349 personas analfabetas, según la Dirección General de Estadística y Censos (DIGESTYC), dejando de lado las personas que solo saben leer y escribir su nombre gracias a “ciertos programas de alfabetización”, lanzados por el gobierno en el marco del cumplimiento de los Objetivos del Milenio y en apoyo al Plan 2021. Ejemplo de ello, es el programa Trienio, que pretende “alfabetizar” al menos 264 mil personas entre los años 2006 y 2009. Pero alfabetizar implica enseñarles a interpretar y a aplicar el conocimiento a la realidad diaria del país y de la persona en particular.

Aquí es donde veo el problema. El sistema educativo enseña a leer y a escribir, pero no a fomentar el hábito de la lectura, que cada vez va en descenso, debido a la mediocridad en la educación y a algunos medios como la televisión, programada para que la persona promedio no piense. La televisión es un excelente medio de aprendizaje, el problema es que una persona quien no ha desarrollado su intelecto, no tiene criterios para evaluar sus contenidos aligual que una persona estudiada.

El año pasado, el Ministerio de Educación (MINED) recibió 527 millones en concepto de mejoramiento en las condiciones educativas, según la Asociación Intersectorial para el Desarrollo Económico y el Progreso Social (CIDEP). En los estándares internacionales de educación se debe invertir $160 por persona. Sin embargo, en El Salvador no se superan los $40, por lo tanto, no se puede garantizar una buena educación.

La lectura sirve para marcar las acciones y el razonamiento del individuo, para entender e interpretar la realidad, resolver los problemas y por ende, para transformar los sistemas sociales políticos y culturales del país. Pero si las personas no se educan para leer, para investigar, ¿cómo pueden enterarse que el mundo va más allá de los que sus ojos le permiten ver?, ¿cómo pueden darse cuenta que ese “gobierno con sentido humano les está quitando el pan de la mano”?

La culpa de la crisis política, económica y social la tienen los salvadoreños. Sí, la tenemos nosotros, pero solo somos el resultado de lo que nuestros representantes políticos, salvadoreños por cierto, han desarrollado. Ellos nos han llevado a esta crisis. Pero lejos de inculcar “la cultura salvadoreña”, se rebuscan para ver en que distraen la mente de las personas que no saben pensar y argumentar sobre los acontecimientos relevantes del país. Y como dijo José Martí: “Ser culto es la única manera de ser libres”, y mientras no seamos cultos, seguiremos siendo el reflejo de una sociedad poco inteligente y con poco sentido común.