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A veces un horno, a veces un congelador

Por Erik Henríquez
Periodista

Un año y medio ha pasado desde que un enjambre sísmico azotara el municipio de San Lorenzo, en Ahuachapán. El fenómeno natural vuelve a desnudar las carencias de El Gobierno Central para enfrentar este tipo de crisis que aún mantiene a casi 300 familias sin un techo seguro.

Foto: Erik Henríquez

Las condiciones insalubres están a la orden del día para cientos de infantes que pasan sus días prácticamente viviendo en los patios.

Es casi mediodía. Don Armando Lima, un residente del municipio de San Lorenzo, en el departamento de Ahuachapán tiró en una esquina de su casa improvisada de lámina y madera el morral en el que guarda el agua cada vez que sale a trabajar la tierra. Es agricultor y padre de tres hijos.

Don Mando, como es conocido, junto a su familia forma parte de las miles de personas que perdieron su vivienda por causa del enjambre sísmico de diciembre de 2006. “Esto está perro”, dice mientras se quita la camisa mojada por el sudor y saluda a su mujer quien prepara el almuerzo frente a la estufa de leña.

“Nosotros hemos esperado por bastante tiempo para que nos resuelvan el problema de las casas. Pero todavía no hemos recibido nada y solo nos toca hacerle ganas en esta champita de lámina”, dice mientras señala la vivienda sentado bajo un frondoso árbol de mango en donde colocó una hamaca que tiene preparada para el descanso.

Otra familia en igual situación es la de doña Tersa de Melgar. Aparte de abatirse diariamente por tratar de vender las verduras casa por casa para apalear las dificultades de su condición de pobreza, también debe soportar junto a sus dos hijas de seis y cinco años, el calor y las inundaciones en su casa cada vez que llueve.

“Esto es triste”, lamenta al recordar que perdió su casa de adobe por causa del enjambre sísmico. “A nosotros nos ha tocado fregado porque no tenemos ni para remendar la lámina que se está pudriendo. Solo con estos plásticos que conseguimos hemos podido medio cubrir los hoyos que se han hecho”, comenta la señora de 36 años.

Navidad negra

Eran como las 11 y media de la mañana del miércoles 13 de diciembre de 2006, según comentan los pobladores de San Lorenzo. Habían pasado ya dos noches sin dormir por los constantes sismos que se registraban en el pueblo y que hacían sonar las campanas de la iglesia como cuando tradicionalmente se anuncia la muerte de un lugareño.

Foto: Erik Henríquez

La víspera de navidad estuvo marcada por una fecha negra que llenó de tristeza a cientos de niños que, ante la dificultad, no pudieron celebrar.

El Servicio Nacional de Estudios Territoriales (SNET) informó que un enjambre afectaba las poblaciones de San Lorenzo, Atiquizaya y Turín en Ahuachapán. Pero ese día, el movimiento telúrico más fuerte registrado, sacudiría la primera de estas dejando como saldo más de 400 casas con daños severos, incluyendo la iglesia católica que data de los años 50´s.

Lilian de Carías sería una de las primeras personas en ver su hogar por los suelos. “Si viera como se movía aquello. Solo nos encomendábamos a Dios pensando que de repente el suelo se iba a abrir y nos iba a tragar”, relata la señora de 60 años. Así como ella, cientos de personas de la zona urbana y rural del municipio sufrieron por la fuerza del sismo de unos 6.8 grados en la escala de Ritcher.

El día siguiente, el Presidente de la República, Elías Antonio Saca acudió al lugar. Luego de algunas horas reunido con habitantes y autoridades municipales salió de la comuna para dirigirse a la población. Les prometió ayuda sin importar el color político según el edil farbundista del lugar, Walter Ortíz.

Pero el tiempo ha pasado y cientos de personas siguen durmiendo en casas de lámina, madera y hasta cartón. Muchos niños aún siguen soportando el desvelo que producen el estruendo de las lluvias cuando azotan los techos. A veces semejante a un horno, a veces a un congelador.

Falta mucho

Algunos esfuerzos han brindado sus primeros frutos. Según Fredy Chinchilla, asistente administrativo de la comuna lorenzana, “la Alcaldía Municipal ha logrado conseguir las primeras viviendas permanentes para personas de bajos recursos y que perdieron su hogar por causa del enjambre sísmico”, relató Chinchilla.

“Hasta el momento y gracias a la Embajada de Italia, hemos podido conseguir 20 casitas que ya se están construyendo y que nos permite dar el primer paso para solucionar el problema de al menos algunas familias que necesitan de la ayuda. Además estamos en proceso de otras 25 donadas por Médicos Mundi del Gobierno de Aragón, España”, agregó.

Para estos proyectos la comuna aportó el desarrollo de los servicios básicos para que las personas beneficiarias puedan, no solo contar con su casa, si no, tener acceso a todo lo necesario que les brinde una mejor calidad de vida en comparación a su situación reciente.

El Vice Ministerio de Vivienda también ha aportado. Desde enero de este año ha hecho efectiva la entrega de 105 bonos por un valor de unos 4,800 dólares para que las familias puedan construir su vivienda. Además, el programa “Un Techo Para Mi País”, donó 45 casas temporales para lo cual la Alcaldía Municipal aportó el terreno y mano de obra en contrapartida.

No puede negarse que algo se ha hecho, así como tampoco puede dejarse de lado que falta mucho por hacer. Cientos de familias en quien pensar. Niños que siguen viviendo en condiciones precarias y decadentes ante la falta de un techo que los guarde del frío, de las inundaciones, del calor pues ya bastante tienen al tener que soportar la pobreza que los acompaña a diario.

 

 

 

 

 

Algunos números:
 

El costo aportado por la Embajada Italiana es de unos 100 mil dólares.

El aporte de la comuna de San Lorenzo para cubrir servicios básicos es de unos 43 mil dólares.

La compra del terreno para el primer proyecto fue de 80 mil dólares.

La donación de Médicos Mundi para el segundo proyecto de vivienda oscila en unos 100 mil dólares.

La Alcaldía Municipal distribuyó las 45 viviendas en los cantones San Juan Buenavista, Guascota y el casco urbano del municipio.

Aproximadamente unas 310 familias se encuentran aún sin un techo.