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Editorial

Chivos de nadie

Es difícil ser periodista o intentar transmitir tal conocimiento cuando a tu alrededor parece que casi nadie comprende el oficio.

Al inicio del ciclo es un volver a empezar. Se introduce a los estudiantes en el periodismo, se les explica cómo funciona la confección de una nota informativa, entrevista, reportaje y crónica. Se aborda con ellos la selección del tema, las fuentes, el procedimiento y el tratamiento del material una vez se ha finalizado la investigación. También se les hace ver la realidad a la que se van a enfrentar y el profesionalismo que deben tener a la hora de reportear porque –aclaro- los periodistas tenemos ética.

¿Pero qué pasa cuando el que no tiene ética ni es profesional es el que está al otro lado? Se recurre bastante al gastado argumento de echarle la culpa al periodista, cuando lo que sale publicado no es agradable aunque sea la verdad. Se dice que cambió las declaraciones, que nunca lo entrevistó y lo amenazan con despedirlo.

El mismo candidato presidencial por el FMLN y ex periodista, Mauricio Funes, no vacila en echarle la culpa a los periodistas antes que admitir que se equivocó o de hacerse cargo de sus declaraciones. Por desgracia, no es ni el primero ni el último con este hábito.

Así, el periodista es el chivo expiatorio de todo aquel que no desea ser responsable ante lo que dijo. Eso sí, la gran mayoría quiere salir en los medios de comunicación, que su opinión sea tomada en cuenta y su imagen ensalzada. Es más una cuestión de vanidad que de responsabilidad social.

¿Entonces para qué tomarse la molestia de enseñar periodismo? ...A pesar de todo, la academia debe enseñar lo difícil que es defender la libertad de expresión y como la atacarán sin importar que la información es verídica.

Son pocos los que toman en serio al periodismo y lo respetan, desde los estudiantes universitarios hasta las autoridades del país. Ahora entiendo el poco atractivo que tiene la profesión a los ojos de los estudiantes.

Lo único que me consuela y me da fortaleza es la Verdad, porque sea como sea, no se puede tapar el sol con un dedo. Se olvidan que la verdad siempre se llega a saber, que la vida no está determinada y que los tiempos van poniendo las cosas en su lugar.

La mentira es tan débil como fuerte la verdad. Al final, no se está yendo en contra del periodista o del medio de comunicación. Se está en contra de algo más fuerte y permanente: la Verdad.