
Un cielo despejado y clima cálido imperó en las calles de San Salvador cuando Miguel Ángel Osorio de manera perspicaz observó a su alrededor, sin dejar de caminar por los alrededores de casa presidencial. Logró que su mente se concentrara en seguir las indicaciones de sus jefes. Nunca abandonó la misión hasta que… su “fantástica” historia no acaba.



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