El imaginario popular de algunas personas en El Salvador crea un perfil de los habitantes de comunidades catalogadas como marginales, suelen ser señalados como mareros y delincuentes. Sin embargo, algunas comunidades adolecen de falta de apoyo, para ayudarlos a salir de subdesarrollo.
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Al Pulgarcito de América llegaron la industrialización, los centros comerciales de primer mundo, el turismo, ¡sí, el desarrollo! Se escucha perfecto, pero se presenta una contradicción, el desarrollo versus la pobreza.
Todo indicaría que el desarrollo trata de ocultar a esta última. ¿Será casualidad?, quién sabe, pero en El Salvador existen comunidades que viven en pobreza y están ubicadas muy cerca de grandes desarrollos empresariales.
A pesar de esa realidad, existen Organizaciones No Gubernamentales (ONG) y congregaciones religiosas que velan por los invisibles y ocultos. Pero la crisis económica es la única que no ha discriminado y ha afectado por igual, inclusive a estas instituciones que apoyan a los más necesitados.
Ésta impactó gradualmente a las instituciones educativas que velan por las comunidades excluidas y entidades con enfoque social. Las que tuvieron que recurrir a políticas económicas institucionales como: planes de ahorro, políticas de reducción de gastos, implementación de charlas al personal y recorte de empleados. La problemática persiste, se minimizan gastos, pero no la atención a los beneficiados.
La comunidad La Chacra está constituida por 32 sectores, cuenta con un aproximado de 14 mil habitantes. Ésta zona es marginada y excluida. Posee altos índices de pobreza, por lo que congregaciones católicas como Jesuitas y Clarisas colaboran en el fortalecimiento de la comunidad por medio de la educación y el enfoque religioso.
En 1998, llegaron cinco clarisas a tomar las riendas del Complejo Educativo Fe y Alegría. Actualmente son siete las que comandan la institución educativa, divididas en las tareas de administración, dirección, subdirección, secretaría; dos hermanas más que trabajan en la educación en la fe, una religiosa que es el nexo entre la comunidad y la escuela, ella se encarga del trabajo preventivo en la comunidad, lleva el quehacer de la escuela hacia la comunidad y laicos en el área de pastoral.
El edificio de la entidad se visualiza desde lejos por su distintivo color verde, en su interior se observan murales en los que se plasman paisajes, religiosas que educan e interactúan con niños y niñas y adultos. El centro cuenta con una planta de 49 empleados, de ellos 25 maestros son pagados por el Ministerio de Educación, mientras los 24 restantes entre docentes e instructores son pagados por la escuela.
El centro educativo posee una población de 888 niños y jóvenes, cuyas edades oscilan entre los cuatro hasta los 19 años. De estos, 791 pertenecen a educación básica y 97 alumnos a bachillerato. Sin embargo, cada año se tiene que rechazar un aproximado de 150, porque el centro no da abasto.
Atender el centro implica un enorme gasto económico. La crisis económica trajo consigo la disminución de patrocinadores, -que en la mayoría de los casos son los principales benefactores de entidades con enfoque educativo y social- lo que implica reducción de ingresos económicos.
Por lo que se implementó un plan de ahorro que involucra: el reciclaje de papel, apagar las luces que no se están ocupando, realización de exámenes en línea, para ahorrar papel; reducción de material didáctico, disminución del gasto económico en las actividades; por ejemplo, si en años anteriores se presupuestaban 500 dólares, para el día de la madre, en el presente año solo se destinan 200 dólares.
Existen gastos que se solventan por la ayuda extranjera, además, la congregación apoya de forma económica, sobre todo por medio de las religiosas que trabajan. “No tenemos un patrocinador específico, nuestro patrocinador es Dios, hacemos nuestro presupuesto anual, sabemos de donde vamos a cubrir unos gastos, pero no sabemos dónde vamos a cubrir la otra parte”, dijo Cruz María Hernández, directora de la institución educativa.
Debido a la crisis económica mundial, los donadores son cada vez menos. Las personas no tienen fondos para donar, ya no es la misma cantidad de donantes que años anteriores. “A veces nos decían tome estos mil dólares para que puedan pagar la luz”, expresó la directora.
En el presente año, se reciente el costo de la vida, porque algunos padres no cancelan la cuota simbólica de seis dólares por familia, lo que genera un ingreso anual de 44 mil 242 dólares. Entrada con la que se logra cubrir servicios básicos, que incluyen agua, luz y teléfono, cuyas facturas aumentan.
Dicha alza trae consigo consecuencias negativas en la economía de la institución. “Lo que se tiene guardado para pago de docentes no lo podemos usar, porque tenemos que pagar los servicios básicos”, comentó la religiosa.
Apoyo económico para una educación integral
| Iniciar en la fe |
| En la cabecera departamental de Morazán, hace tres años se creó el Centro Escolar San Francisco de Asís. |
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Dicha comunidad no poseía ningún centro educativo católico, por lo que el ex párroco de la comunidad Rafael Yubrán inició el proyecto del centro escolar.
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| Fuente: Isabel Romero, secretaria del centro escolar. |
El alumnado recibe una educación integral, se les brinda las herramientas necesarias para su desarrollo académico y un sano esparcimiento. Para esa realización, el centro recibe ayuda tanto del gobierno, patrocinadores o donantes nacionales como internacionales y aporte económico de la congregación religiosa.
A pesar de que las donaciones han ido disminuyendo, existen otros que todavía poseen fondos para ayudar a la preparación académica del alumnado. La Organización Nuevo Horizonte para los Pobres donó las computadoras utilizadas por los estudiantes de educación básica. Mientras, parte del centro de informática que usa bachillerato fue gestionado con amistades de Irlanda.
Para educación básica se ejecutó un presupuesto anual de 237 mil 641; educación media, que fue inaugurada el año pasado, integrado por 97 alumnos, se presupuestó un total de 31 mil 611 dólares.
El Ministerio de Educación aporta 127 mil 039 para el pago de 25 docentes y una cuota de tres centavos al día por alumno, que equivale a seis mil 600 dólares al año, por el total de alumnos que posee la entidad, -ingresos que van dirigidos para pago de servicios básicos-.
En la escuela existen programas para la prevención: como los talleres complementarios, con los adolescentes de séptimo octavo y noveno grado. No dejar a los jóvenes después del horario de clase fuera y sin hacer nada es un objetivo fundamental. Para los niños del turno de la mañana, se imparte talleres de 1:00 a 5:00 de la tarde. Mientras algunos jóvenes de turno vespertino tienen la oportunidad de acudir a los talleres el fin de semana.
Las escuelas preventivas son una serie de actividades que realizan los jóvenes como karate, música, danza, banda, teatro, lo que ayuda a los jóvenes a mantenerse ocupados durante los fines de semana y durante horarios alternos.
Por su parte, la ONG Fe y Alegría apoya a la institución educativa con proyectos que van enfocados en infraestructura y a la creación de una cultura de paz dentro de la institución. Inculcar a través de escuelas para padres de familia, realización de charlas espirituales y pastorales.
Además, se busca intentar romper el mito que en las zonas de alto riesgo todos los niños y todos los jóvenes son de maras. “Es enfocar esa labor de fe y transformarlos, una manera de decir, voy a educarte, te voy a enseñar y a sacar de ese régimen de maras”, explicó Camilo Jiménez, Administrador General Fe y Alegría El Salvador
La entidad no implementó un plan de acción frente a la crisis económica, porque trabajan con fondos donados, donde los patrocinadores dicen en qué cosas se deben gastar y qué monto utilizar, con base en la propuesta que originalmente se hizo en la elaboración del proyecto.
La crisis los afectó en cuanto a donantes, porque para este año no hay nuevos. Sí han implementado una cultura de reducción de costos, pero no por la crisis económica, sino que dicha política ya se ejercía con antelación.
Ante todo el bienestar social
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Por su parte la Asociación ÁGAPE, que posee su sede en la ciudad de los cocos, Sonsonate; posee una planta de 485 empleados permanentes y 196 eventuales. Esta entidad también fue afectada por la crisis económica a nivel de ingresos de especies y monetario.
Ante ello, se ideó la forma para enfrentar la crisis, se tuvo que recurrir internamente a revisión de todas las actividades y los costos, áreas de mayor consumo, reducción de papelería, mantenimiento de documentos de uso común y endosar rutas.
Se creó lineamientos de alta dirección, en cuanto a la innovación y creatividad, cada gerente debía buscar formas de ahorrar. Además, del establecimiento de una política de de ahorro institucional.
Se implementó una serie de charlas con los empleados, para informales sobre la crisis y medidas a tomar. “Sensibilizar y preparar al personal para la crisis era importante, porque no todos poseen los mismos conocimientos. Se les brindó tips desde lo familiar hasta lo institucional”, comentó Ana María de Delgado, Gerente Técnico del Área Social.
La entidad está dividida en cuatro áreas: social, educativa, comunicaciones, además del hotel y restaurante, algunos programas dentro de ellos permiten el ingreso de fondos.
Dentro del área de salud, existen ocho programas: salud preventiva, curativa, oftalmología, protección al adulto mayor, programas preventivos a grupos en riesgo. Dicha área tiene designado un presupuesto anual de 998 mil 287 dólares, comentó la directora.
Los servicios que se prestan en la clínica de salud, algunos de ellos son gratis, mientras la cirugía de cataratas ronda los 250 dólares. La clínica odontológica cobra por una endodoncia 40 dólares, ambos procedimientos son los más costosos.
En el área de comunicaciones se encuentran las radios ÁGAPE occidente, Radio Luz, ÁGAPE oriente y Canal 8. El área educativa, pertenecen el colegio San Francisco de Asís, El Centro de Formación profesional, el Instituto Tecnológico de Sonsonate (ITSO), y el Instituto Tecnológico de Chalatenango (ITCHA). Áreas que también generan ingresos.
El hotel y restaurante lo forman: Doña Laura, Hotel ÁGAPE, Salón de recepciones Marie Mucci, Centro de convenciones y retiros, Parque acuático de ÁGAPE. Todo ello viene a crear ganancias, elemento que es necesario para el autosostenimiento de la Asociación y el mantenimiento de un aproximado de 44 programas.
ÁGAPE cuenta con patrocinadores tanto nacionales como internacionales, siendo dos donantes extranjeros, los que aportan una cantidad considerable en apoyo de especies, como donación de ropa y artículos de primera necesidad. Además de contar con el apoyo de la Asociación Gloria de Kriete, entidad que aporta cierta suma económica para el área social.
Asimismo, la entidad realiza actividades como: la radio teletón, El banquete del amor y el Reencuentro sonsonateco las que sirven para obtener fondos institucionales. ÁGAPE, no cuenta con la ayuda económica gubernamental, éste solamente hace contrataciones de locales y alimentación en las capacitaciones.
El objetivo primordial de estas entidades es beneficiar a las comunidades salvadoreñas necesitadas, meta que se ha cumplido a pesar de las vicisitudes mundiales que han golpeado al país. De una u otra forma han encontrado el camino correcto y a pesar del golpe la ayuda persiste.






