La Embajada de Francia realizó, del 12 al 19 de abril, un trabajo en conjunto bajo la iniciativa de Klavdij Sluban, aclamado fotógrafo de la misma nacionalidad, para la ejecución de talleres de fotografía con los internos de los Centros Penales de Izalco, Sonsonate, y Tonacatepeque en San Salvador.
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Este es un proyecto innovador en el país que involucra a instituciones como el ISNA, Instituto Salvadoreño para el Desarrollo Integral de la Niñez y la Adolescencia, Kodak y el Museo Nacional de Antropología “David J. Guzmán”.
Para que esta actividad se pudiera llevar a cabo la asistente de Cooperación Cultural de la Embajada de Francia, Pauline Carreau, estuvo encargada de obtener los permisos necesarios con la Dirección de Centros Penales y el ISNA. Además ella se encarga de la cooperación universitaria, técnica y coordina pequeños proyectos y actividades de cultura con la Embajada y otras instituciones salvadoreñas.
¿En qué consiste este proyecto?
El objetivo de este proyecto es sensibilizar e impulsar a los jóvenes detenidos a que puedan expresarse a través del arte de la fotografía. Por eso, todos los días les entregábamos cámaras así ellos tenían que sacar en sus fotos lo que ellos sienten, lo que ellos viven en ese lugar. Esta es una forma en la que ellos, también, pueden recuperar su identidad, que la mayoría han perdido.
¿Es la primera vez que se realiza este tipo de talleres en las cárceles de El Salvador?
Creo que sí, aunque se han realizado otras actividades, ya han venido otros fotógrafos averiguar sobre el fenómeno de las pandillas en El Salvador. Sin embargo, una participación directa entre los detenidos y el fotógrafo no. Es la primera vez que se da este tipo de actividad.
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¿Cómo surge la idea de este proyecto?
Sluban tiene 15 años de estar realizando este tipo de talleres con detenidos de todo el mundo. Él ha estado en muchos países de la ex Unión Soviética, Rusia y Georgia. Ya hizo una en Guatemala, quiso hacer una en El Salvador y así empezó este proyecto. Después empecé a gestionar todos los permisos y aceptación de las instituciones, eso es lo que más cuesta.
¿Cuándo iniciaron las gestiones para desarrollar este taller?
El proyecto inició hace aproximadamente dos años, cuando el fotógrafo francés, Sluban, visitó el Centro Penal de Izalco (Sonsonate). En ese tiempo se logró contactar y hablar con las autoridades del ISNA y con la Dirección de Centro Penales para poder tener acceso y realizar la actividad.
¿Cómo es un día en el taller?
Bueno pues, la participación de ellos es voluntaria. Reciben una hora de teoría y después el fotógrafo les muestra sus trabajos anteriores en otros penales del mundo, y así es como van estableciendo una relación de confianza. Lo importante es establecer esa relación con los jóvenes y para que después las cosas vayan fluyendo. También le siguen dos o tres horas de práctica.
¿Cuántos reos participaron en estos talleres?
Teníamos 30 reos por penal (60 en total) y cada uno contaba con su cámara que había sido patrocinada por Kodak. Al momento de impartir los talleres el fotógrafo se reunía cada día con siete u ocho detenidos para (que) así ellos aprendieran mejor y tuvieran una relación más directa y cercana con Sluban.
¿Cuánto tiempo duraba el taller en los centros penales?
Los talleres duraban cuatro días en el Centro Penal de Tonacatepeque, para menores, y otros cuatro días en la cárcel para adultos en Izalco (Sonsonate).
¿Cuál fue uno de los más grandes retos al momento de realizar este taller?
Los primeros segundos en que ellos entran a la sala y estamos ahí nosotros es un poco denso el ambiente, así que es el fotógrafo el que rompe ese hielo y va creando esa confianza entre los detenidos y el “staff” que le acompaña. Tenemos que aprender a no juzgar a la persona como prisioneros, sino tratarlos como personas, como jóvenes, por eso mismo cuando tú los tratas de una manera respetuosa y diferente ellos se vuelven más receptores y más activos en las dinámicas que se llevan a cabo en el taller.
¿Piensa seguir impulsando este tipo de talleres en otros Centros Penitenciarios del país?
Pues sí. La idea es reproducir este taller en otros centros penales, ya que es una actividad artística en la que se recrea y abre la mente, así a la larga se está contribuyendo al desarrollo del arte desde esta perspectiva.
| Taller de fotografía motiva a reos |
| Este tipo de talleres, que no son muy comunes en las cárceles de El Salvador, motivan a los prisioneros a involucrarse en actividades que les permitan aumentar su desarrollo personal y profesional. |
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| Fuente: Pauline Carreau |






