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Sabado, 25. Oct 2014
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Luisa Maida, detrás del tiro

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Bien dicen que “nada es imposible”. Lo muestra Luisa Maida, quien con mucho esfuerzo se consolidó como la mejor atleta panamericana de su rama en los pasados Juegos Olímpicos en Beijing 2008. Su historia es de logros, triunfos, pero a la vez de tropiezos y dificultades.

foto 1 nota14Detrás de cada uniforme azul y blanco de El Salvador existe una historia. Y en algunas hay dolor, furia, coraje y esperanzas. Ese es el caso de Luisa Maida. Lleva apuntando al blanco diez años en el mundo del tiro con pistola nacional. A sus 28 años supo vencer, poco a poco, el vacío que le dejó su familia.

Levantarse, hacer las tareas del hogar y hasta pasar un buen momento en la noche con su esposo, Manuel Ayala, son algunas de las cosas que Luisahace en su diario vivir. Desde hace un año, comparten la vida juntos, “Dios me lo puso en mi camino y es la respuesta a mis oraciones,” afirma la atleta, mientras se le dibuja una sonrisa en el rostro.

Un día regresando de un largo y cansado viaje, Luisa, de 21 años en aquel entonces, se llevó una sorpresa: su mamá y su hermana se habían ido a los Estados Unidos para siempre y sin avisar, pues no se pudieron comunicar y ya no había tiempo. A los pocos meses, el papá tomó el mismo camino y quedó sola a cargo de sus dos abuelas, de 86 y 94 años, a las que tiene que llevar al Seguro Social por motivos de enfermedad, “eran toda mi mara antes de tener novio”. Ahora las llama “mis reliquias” y las cuida mucho. Hasta la fecha no ha tenido contacto alguno con sus padres.

“No ha sido nada fácil, te mentiría, pero Dios sabe lo que hace y me preparó dándome carácter para poder llevar mi hogar”, confesó la tiradora. Ella pone a Dios antes que todo, ya que asegura que por Él tiene todo lo necesario y mucho más, incluyendo la cuota que le dio la entrada a China en los pasados juegos olímpicos.

Siempre encontró el apoyo moral que necesitó en la Federación de Tiro Olímpico, su segundo hogar. “La pasamos matado de la risa. Nos peleamos, nos apoyamos. Siempre ha sido una amistad muy unida, bien sincera,” aseguró entre risas, refiriéndose a sus dos mejores amigos del alma, Tirso Molina y Verónica Rivas. “Tirso ha sido un ejemplo a seguir. Es el más veterano y lo mejor que ha tenido El Salvador”.

        Siempre en la batalla

En todo el tiempo que lleva en la práctica de tiro Luisa Maida ha vivido situaciones que le han dado madurez.

Participaciones: Centroamericanos (1999), Centroamericanos y del Caribe (2001), Panamericanos (2006) y Olímpicos: Sydney (2000)Beijing (2008)

Logros obtenidos: 8° lugar del mundo en la prueba 25 mts, pistola deportiva. Sumó 774.0 puntos, con clasificatoria de tiro rápido marcó 290 con un total de 582 puntos, los cuales la ubican en 6° lugar y un puntaje de 192 en la final.

En pistola de aire sumó 375 puntos, por encima de la canadiense Avianna Chao, quien tiene oro en los Panamericanos de Río, y de Rebecca Snyder de Estados Unidos.

Su comida favorita: todo lo que lleve papas. Color favorito: verde, color de la esperanza.

El uniforme que utilizan tanto en fusil como en pistola es especial: orejeras, anteojos especiales, licra, sudadera, chaqueta con pantalones tipo cuero y zapatos con plataforma de goma. Todo esto para darle la estabilidad debida al cuerpo.

La Universidad Evangélica fue la única que le permitió estudiar y entrenar a la vez

Luisa ha competido a nivel nacional e internacional y siempre al lado de sus amigos que no la abandonan. Rivas, atleta en tiro con fusil, dice que han compartido las mismas cosas e ideas, “siempre entrenamos y viajamos juntas y eso fortalece nuestra amistad”.

Pero el mayor apoyo vino de sus “reliquias”, quienes nunca le dieron la espalda y aún, con las dificultades por la edad, la apoyan con mucho entusiasmo y amor. Las abuelas saben que una de las debilidades de la nieta es un plato con papas, el que nunca falta en las reuniones familiares.

La fortaleza de los lazos se pusieron a prueba cuando a Luisa la operaron de apéndice. Tenía 24 años de edad. Posteriormente, tuvo una operación mucho más delicada. Le detectaron quistes en el pecho izquierdo, en donde le aplicaron un procedimiento médico totalmente equivocado y casi pierde el pecho. La recuperación fue lenta y nada fácil. “Durante ese tiempo, nadie apostaba por mí,” cuenta Luisa triste.

El tiempo pasó y salió adelante. Luisa junto a su entrenador Reynaldo Flores no se han dejado vencer. El primer problema es que Flores entrena tiro con fusil y ella, con pistola, por lo que no los querían juntos. Pero los federativos se vieron obligados a acceder, porque el entrenador titular de Luisa, el ucraniano Anatoli, la dejó sola.

Otro inconveniente es que de la Federación no tienen mucho apoyo. “El deporte es caro y no contamos con el suficiente presupuesto,” aseguró serio Carlos Chaverría, presidente de la Federación de TiroOlímpico. “Pero siempre llegan ángeles para salvarnos,” dijo refiriéndose a la empresa MACCA Depro (fábrica de ropa), quienes donaron a Luisa y Reynaldo los uniformes para representar a El Salvador en Beijing 2008, “claro que no siempre estarán”.

A pesar de las complicaciones, se logró lo que nadie creyó posible: colocarse entre las diez mejores del mundo. “Fui la número ocho y es un triunfo de todo lo que pasa a tanto esfuerzo que hemos tenido, pues a Reynaldo y a mí nos ha costado como no tenés idea, contra viento y marea,” expresó Luisa, quien deja ir un suspiro. Entre sus fortalezas se encuentra el amor a la Virgen de Guadalupe, sentimiento que le inculcaron desde muy pequeña en el colegio que hasta la fecha recuerda con mucha nostalgia, el Guadalupano.

Y aunque la mayor decepción de Luisa fue no poder haber terminado su carrera de medicina, está contenta de haberse graduado de licenciada en Psicología, de la Universidad Evangélica de El Salvador, profesión que ejerció un tiempo en la Unidad de Salud San Antonio Abad, en el área de psicología infantil, la cual cerraron al poco tiempo. Pero asegura practicar a diario analizando a sus amigos y abuelas.

La universidad fue una etapa muy difícil para Luisa, pues todo el tiempo ella se costeó los estudios, trabajando duro en la Unidad de Salud.

Disputar una final olímpica en el tiro y ser la segunda en conseguir el diploma olímpico, título que se entrega solamente a los primeros ocho atletas de cada evento, son una de las satisfacciones que ha tenido Luisa a lo largo de su vida. Pero expresa que la mayor satisfacción aún no llega, que es la del milagro de ser madre “ya estamos trabajando duro en eso con mi esposo,” dijo entre carcajadas.: “quiero cuatro hijos”.

Definitivamente, la vida no ha sido fácil para Luisa, pero “lo que ella tiene es que cuando tiene un objetivo, lo hace”, aseguró su entrenador.El conoce su adicción al deporte, la disciplina, la responsabilidad y el carácter que la definen.
Actualizado ( Viernes, 20 de Febrero de 2009 10:53 )