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Viernes, 30. Jul 2010
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Portada Cultura Esperanto: la esperanza en la unión por medio de una lengua

Esperanto: la esperanza en la unión por medio de una lengua

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¿Se ha imaginado que su libro favorito se lea de forma simultánea en todos los países del mundo gracias a una lengua común? ¿O que los avances científicos lleguen a todos los lugares al mismo tiempo? Ese parece ser el reto del esperanto, la lengua internacional más extendida. La biblia afirma que Jahvé, en el pasado, confundió la lengua de los obreros que construían la Torre de Babel como castigo por su ambición de asemejarse a su deidad. El esperanto parece ser una respuesta actual del hombre a aquella Babel, una respuesta pacífica y unificadora.

eduardo navasAquella tarde de 2007 el calor contribuía a acrecentar el ritmo de la conversación de un grupo de jóvenes universitarios. Williams Roque estaba con sus amigos de siempre. Mientras el híbrido de temas de informática, mujeres bonitas y vivencias se hacía más laxo, uno de ellos hizo un comentario sin mayor reparo: “hey, ¿saben qué es el esperanto?”. Un silencio breve reinó y una lista de ideas llovió al poco tiempo: “dicen que es un idioma de nerdos”, “dicen que es bien difícil y que cuesta aprenderlo”.

Si algo obsesiona a los amigos de Williams es que nunca se queda con la duda de algo. Él estudia primer año de Licenciatura en Mercadeo en la Universidad Centroamericana José Simeón Cañas (UCA), y a sus 22 años no hay obstáculo cibernético que se le resista. “El secreto está en saber buscar”, dice. Esa noche buscó. Encendió su computadora y digitó “esperanto”. Y leyó. Semanas después vio un rótulo en la universidad que decía en frases aisladas: “Democracia Lingüística, Acceso sin límites a la diversidad cultural, Curso gratis de esperanto”. El afiche, de letras azules y verdes, sobresalió ante sus ojos, conectó con su curiosidad y le llevó hasta Eduardo Navas, desde entonces su profesor del idioma. Williams fue una de las 10 personas que se inscribieron en el primer curso de esperanto en El Salvador.

Eduardo Navas, de frescos 23 años, ya ha saboreado el éxito académico y laboral, pues actualmente es catedrático del Departamento de Informática y Electrónica de la UCA. Confiesa haber sido el niño promesa de su familia. De piel blanca, cejas pobladas, estatura media y complexión delgada, admite que su relación con el esperanto comenzó mientras recorría las hojas de una revista que apoya el altermundismo: una línea de pensamiento que apoya causas medioambientalistas, de hermandad mundial y otras causas sociales. No hay lengua sin trasfondo. 

La batalla de los idiomas y la hegemonía del inglés                                         

En la edición de 2005 de la Agenda Latinoamericana Mundial, los autores Paula y Antonio González Fernández expusieron lo que ellos llamaron el “Problema lingüístico mundial”. El artículo asegura que no es justo que el inglés se imponga sobre otras lenguas, y así los angloparlantes tomen una considerable ventaja cultural y económica sobre los demás países.  Eduardo destaca esta problemática: “imaginemos que un científico salvadoreño quiere difundir sus textos a otros países. Debe hacerlo primero en inglés. Solo pensemos en cuánto dinero, tiempo y recursos tuvo que gastar para aprender el idioma, para dominarlo y escribir. Esa desventaja no la tiene quien de forma nativa adquirió la lengua inglesa”.  

     Sección: por extrañas razones

Unión sin miedo por el internet: los esperantistas no tienen miedo a dar su dirección ni ofrecer su casa para hospedar esperantistas en el mundo. En un medio tan impersonal como el internet, es muy fácil encontrar gente que desee conversar, intercambiar correos y dar datos personales por internet. 

No se ha fragmentado: para sorpresa de algunos lingüistas, el esperanto no se ha fragmentado ni convertido en nuevos dialectos-idiomas. Es, probablemente, el único idioma que no ha sufrido la alteración natural de una lengua.  

El diccionario en esperanto: es, incluso, más grande que el diccionario de la Real Academia de la Lengua Española.  

Comunicación por correo convencional: es, quizás, el único grupo social que mantiene contacto por correo convencional. Acostumbran a dar sus datos en un sitio web, para luego pedir correspondencia de todas partes del mundo.

No sólo el inglés está por todo el mundo, sino que casi todo está en inglés. “Es por eso que, quizás, una gringa que una vez habló con mi hermano no entendía cómo toda América Latina es parte de América y cómo México es parte de Norteamérica”, ironiza Eduardo en relación a que esta hegemonía idiomática hace que imperen fuera de sus fronteras los parámetros y visiones de mundo que posee Estados Unidos, el principal país de habla inglesa.  Fue así como los articulistas concluyeron que es necesaria una lengua que no le pertenezca a priori a ningún pueblo, para que nadie tenga ventaja sobre los demás. El texto habla, en concreto, de la lengua internacional esperanto.  

El génesis del esperanto

 

En un salón de la UCA, los pasos de Eduardo se dirigen al atril. Los asistentes no se imaginan que su profesor tuvo que hacer grandes esfuerzos para gestionar un aula del recinto académico ni que es la primera vez que da un curso de idiomas. El calor de la tarde de sábado abraza a los presentes. Eduardo cruza sus manos, mira fijamente a los 10 asistentes, y comienza a hablar… “Esperanto significa quien tiene esperanza”. 

Eduardo aprendió en esperanto por su cuenta, por medio de cursos en línea, en menos de dos años. Su primera clase es la discusión del problema lingüístico mundial y la historia del esperanto. 

“Se trata del idioma artificial, es decir, creado intencionalmente, más difundido del mundo”, apunta. “En la actualidad se cataloga como lengua auxiliar internacional, dado que pretende ser la segunda lengua oficial de cada país. Nació con el objetivo de acabar con las diferencias y las guerras”.  

Bajo esta intención es que el esperanto fue creado a fines del siglo XIX por el médico oftalmólogo Ludwik Zamenhoff, que la bautizó como Lengua Internacional. El nombre por el que hoy la conocemos le fue dado por sus seguidores, porque los textos que publicaba Zamenhoff eran firmados por el seudónimo Doctor Esperanto. “Era un idealista, un humanista. Soñaba con un mundo unido, que todos fuéramos iguales”, sostiene Eduardo.  

Zamenhof nació en Bialystok, entonces un pueblo perteneciente al Imperio Ruso, en la actual Polonia. De ascendencia judía, hablaba el yiddish, el ruso y el polaco, además del alemán y el francés, gracias a su padre, que fue profesor de idiomas. Sabía además leer latín y griego, dada su formación en medicina. Luego aprendería un poco de inglés, y conocería superficialmente el español, el italiano y otras lenguas.  

Políglota y angustiado por los permanentes conflictos religiosos, étnicos, civiles, guerras entre pueblos y naciones en aquellos años de entresiglos, Zamenhoff creyó que en la construcción de un idioma único que fuera hablado por toda la humanidad se acabarían los problemas sociales. Esta motivación le llevó a elaborar un idioma universal, menos complejo que los existentes y más fácil de aprender. Lo logró eliminando irregularidades. Las reglas que construyen el esperanto, influido por las lenguas romance, las germanas y las eslavas, no tienen excepciones, ni excepciones a las excepciones. 

Ni comunistas, ni nerdos, ni freaks…  

“Algo he oído de que dicen que es un idioma de nerdos”, afirma Williams. El joven, de contextura delgada y ojos expresivos, lamenta que es fácil tildar de forma negativa algo que se desconoce. “Lo primero que viene a decir la gente es ‘¿para qué me va a servir esto?’, o ‘esto no me va a hacer que me paguen más en el trabajo’”. Afirma que muchos lo ven como una pérdida de tiempo.  

El preconcepto es quizás la solución de los pragmáticos, en palabras de Eduardo. La idea de Zamenhoff era crear un idioma sin tintes políticos ni religiosos. “Ese es quizás uno de los más grandes problemas de la difusión del idioma. Dado que se les dice que es un idioma de unión de los pueblos, y cuando digo esto, hay gente que me ha mandado al demonio”, sostiene entre risas. “Lo ven como inviable, ridículo, sin sentido”. 

simbolos esperantoLa sospecha política también ha acompañado, desde sus inicios, al esperanto. Hitler le dedica un párrafo en su libro: “Mi lucha”, donde afirma que es un idioma de posible dominación judía. “Dado que Zamenhoff era judío, todo lo que él creaba se tildaba como semita. Judios malos, esperanto malo. Era la filosofía nazi”, comenta Eduardo.

También Stalin mandó ejecutar a hablantes de esperanto porque se trataba, según él, de una lengua de espías. El hecho de que aprender una lengua exigiera un cierto nivel académico fue una trampa en medio de la persecución a la que Stalin sometió a los intelectuales que se opusieran a sus políticas. Y en Estados Unidos los conocedores del esperanto fueron acusados de “simpatizantes con el comunismo” por el senador Mc Carthy, dada la intención del idioma y la bandera de unidad que lo cobija. “Esta asociación es fácil porque la idea del esperanto puede ser más fácilmente aceptada por personas con tendencia altermundista (izquierdistas, ecologistas) y no por aquellos que promuevan una visión más capitalista-derechista”, valora el joven catedrático.  

El idioma no es, en todo caso,  exclusivo de una élite intelectual. Zamenhoff se reunía con su círculo de amigos, todos eruditos de su época, y muy probablemente el tinte intelectual que recubre las primeras percepciones se desprenda de ahí. Sin embargo, los actuales hablantes aseguran que el idioma es de muy fácil aprendizaje en comparación con otros idiomas. 

Williams y Eduardo tienen algo en común: el inglés que manejan es gracias a su contacto con las computadoras. Sin embargo, Eduardo  afirma que el aprendizaje de un idioma regular como el esperanto agiliza el dominar más idiomas en el futuro: “Cuando sos monolingüe una sola palabra está adherida a un significado. Cuando aprendés otro idioma, esta unión se disuelve, porque ya sabés que la imagen mental de ‘perro’ puede ser escrita como dog, perro, etc”.  

Una lengua saludable 

“En una clase me dijeron que el esperanto es una lengua muerta”, cuenta Marcela Bernal, una atractiva joven de cabellos castaños y ojos claros, de 21 años, estudiante de Comunicaciones de la Universidad Dr. José Matías Delgado. Eduardo coincide, entre risas: “Mis compañeros sabían que hablaba esperanto. Una vez, un profesor dio un ejemplo y de la nada dijo: eso es inservible, como el esperanto”.  margarita marroquin

La lingüista Margarita Marroquín remarca sin embargo que una lengua muerta no es más que una lengua en desuso, un código verbalizado que esté en decadencia. “El esperanto no se puede considerar así porque hay comunidad de hablantes que la maneja en la actualidad”, sostiene.  

La lingüista no deja sin embargo de mostrar cierto escepticismo a la hora de pronosticar una vida larga al idioma de la unión mundial. “Quizá los hablantes no vivan en el mismo pasaje o no hablen esperanto en sus casas. Incluso, si lo hablan en sus casas deben salir a la calle a hablar el idioma de su país”, ilustra. 

No obstante, los esperantistas buscan estrecharse aun en medio de las distancias físicas. En Róterdam, en los Países Bajos, Eduardo fue a un congreso de hablantes y afirma que fue como encontrarse con gente de países vecinos y con un mismo idioma. Conoció a un japonés especialista en instrumentos musicales ancestrales, a un serbio y la historia de la independencia de su país... “Si coincidiera con un italiano, un francés, y tuviera que hablarles en sus idiomas, sería improbable conocer tanto de su cultura”, sostiene. “Imagina qué chivo fuera si todos los países adoptaran el esperanto como segunda lengua. Los avances científicos que se darían a conocer casi en tiempo real. Las personas solo tendrían que traducir al esperanto, luego de escribir en su idioma nativo”, apunta.  

“No habría comunidades marginadas a la tecnología”, completa Williams. “Los países latinos tendrían esperar la traducción de textos apenas un año”, dice Eduardo, “dado que hablamos el tercer idioma más hablado del mundo. Otras personas que hablan turco, lenguas minoritarias en China, Zulu, serbio, etc, no puede esperar que traduzcan textos de tecnología a sus lenguas, porque no es rentable. No obedece a la lógica de mercado”.  

Margarita Marroquín acepta que existen luchas de estructuras de poder a la hora de hablar un idioma: “otro me puede corregir si hablo un mal inglés y puede hasta molestarse”, comenta, aunque agrega que puede suceder lo mismo con el esperanto.

Eduardo lo niega. “Aquí nadie puede decir que hablo mal su idioma. Así hay más tolerancia, acepto más fácil un idioma que no impone una visión de mundo”, expresa.

 

Marroquín insiste: “una lengua tiene poder y da identidad. Al imponer una lengua se impone, por sí misma, una visión de mundo, una cosmovisión, una cultura, dado que crea sentido de comunidad para quienes la hablan”. “No se puede decir que el esperanto no tenga cultura y que esta no busque imponerse”, agrega.

 

                                             Un lazo sin fronteras

Robin Rönndlun tiene el tipo físico que muchas salvadoreñas considerarían como el estereotipo de guapo. A su corta edad, es un joven talento en la fotografía y en la música, domina el sueco, obligado, por parte del Estado, el inglés, esperanto, danés, un poco de español, francés, alemán y árabe. Con una voz grave, afirma que se interesó por el esperanto por una película que vio: Música Popular de Víttula. Hay una escena en la película donde un sueco y un africano hablaban esperanto. Se comunicaban sin hablar la lengua del otro. Eso le llamó la atención.

Robin ha visitado Suecia, Holanda, Alemania e Inglaterra gracias al esperanto. Así, pudo sentirse como parte de una familia y no solo un visitante a un país extranjero. Incluso, recibió por parte de Eduardo una camisa que dice: “El Salvador es chivo”, comenta entre risas el esperantista nacional, quien afirma que tiene la evidencia en imágenes fotográficas de Robin con la camiseta.  

Eduardo reflexiona y un brillo acentúa su mirada. “El esperanto lo definiría como una lengua abierta, que no está restringida a nada”. Para Robin, el esperanto es un recurso de comunicación. “Es fácil de alcanzar, permite acercarse a las personas, de tal manera que ese acercamiento no lo podría tener con otra lengua”, expresó el joven sueco.  

Así, luego de una cálida conversación, la sesión de Skype termina y las teclas son el homólogo de un apretón de manos y un abrazo entre Robin y Eduardo, sumado a las sonrisas que se ven por la cámara web. “Mi idioma es el esperanto”, sentencia Eduardo. “Es mío y es de él”.

  

 
Actualizado ( Miércoles, 29 de Abril de 2009 13:19 )  

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