La extracción de arena del río Jiboa represente una amenaza para las comunidades, debido a los desbordamientos que se originan año con año en las épocas lluviosas.
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La alcaldía de San Pedro Masahuat y los habitantes de las riberas del río Jiboa han manifestado su descontento con la explotación del material pétreo de la cuenca, por parte de tres empresas constructoras.
Según Wilfredo Cerrato, coordinador del área de medio ambiente de la alcaldía de San Pedro Masahuat, esta práctica ha provocado que el río se amplíe 1 metro y medio cada invierno, lo que produce la vulnerabilidad de 22 comunidades, ubicadas en los alrededores del afluente. “Todas las temporadas de lluvia la zona se inunda y nos toca evacuar a las personas, eso nos hace mantenernos en un ciclo permanente de trabajo”, añadió Cerrato.
Las constructoras obtienen la materia de los alrededores del río, lo que provoca que el agua se conduzca por los contornos del torrente y se acerque a las viviendas. “Antes el agua estaba a una distancia de 200 o 300 metros de la comunidad y hoy la tenemos a cinco”, manifestó Luis Hernández, presidente de la ADESCO de la comunidad El Achiotal en San Pedro Masahuat.
| Comunidades en la ribera del río Jiboa |
| Con del desbordamiento del río Jiboa, a causa de la extracción del material pétreo de su cuenca, 22 comunidades de los alrededores de la zona son afectadas. |
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| Fuente: Wilfredo Cerrato, coordinador del área de medio ambiente de la Alcaldía de San Pedro Masahuat. |
El problema tiene aproximadamente 23 años. Cerrato aseguró que las autoridades ambientales de los gobiernos anteriores no le dieron el mantenimiento adecuado a la cuenca, al otorgar permisos a las compañías de construcción para la utilización de la arena; sin embargo, comentó que la comuna está desarrollando acciones para frenar el aprovechamiento por parte de las fábricas y proteger a las comunidades que están en peligro. “Cada año realizamos un dragado del río, el cual consiste en extraer arena del centro del caudal y ubicarlo a los lados para evitar el desbordamiento”, afirmó Cerrato, para referirse a las medidas que se están ejecutando.
Por otra parte, las parcelas aledañas al río son muy productivas, pero con el desbordamiento de sus aguas se pierden los cultivos de los agricultores de la zona. “Con el Huracán Ida en 2009, perdimos el 65% de las cosechas y, el año pasado, con la depresión tropical 12-E, el río creció 1 metro más y se perdió el 95% de todos las siembras de estas tierras”, afirmó Hernández.
Ricardo Arce, agricultor y habitante de la comunidad El Achiotal, dijo que es necesario que se construyan bordas y gaviones en puntos estratégicos para minimizar los daños que causa este problema en las áreas de trabajo. “Si tuviéramos el apoyo del Ministerio de Obras Públicas o de alguna ONG, podríamos construir de 35 a 50 gaviones para impedir tanto desastre”, agregó Arce.
El Ministerio de Medio Ambiente y Recursos Naturales (MARN) se niega a dar declaraciones sobre este tema. Después de tres llamadas y una visita a la institución, Josefina Urías, encargada de comunicaciones del MARN, aseguró que ninguno de los técnicos del tema estaba disponible para brindar información. Además, según Hernández, no les han apoyado de ninguna manera en el caso; sin embargo, las familias afectadas y la alcaldía siguen gestionando recursos con las autoridades correspondientes, para realizar obras de mitigación y evitar que las constructoras se sigan beneficiando del río Jiboa.






