En el municipio de Suchitoto, Cuscatlán, hubo alguien que se inventó una nueva moneda para promover el desarrollo del comercio local. Al principio, la moneda circulaba bien por todo Suchitoto, pero ahora su futuro es incierto.
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─¿Y usted acepta UDIS? ─Le pregunto a José Amaya, propietario del Comedor Central.
─No, ya no ─me contesta entre risas.
─¿Por qué? ─curioseo.
─Porque se me acumulaban y me era difícil cambiarlos.
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Con un color anaranjado, parecido al que tuvo el desaparecido billete de un colón, emitido en 1938, nació el UDIS (Unidad de Intercambio Solidario Suchitotense). Es un billete, con hilo dorado, marca de agua, y número correlativo. Fue creado en Holanda, en los primeros meses de 2007, con fondos de la Fundación STRO (Social Trade Organisation), como una donación para impulsar la Red Xuchit Tutut. Una red de negocios, autoempleo e iniciativas productivas en la que la gente ofreciera variedad de productos y servicios, la cual serviría para conectar la oferta y la demanda local.
En el 2008, ocho negocios se afiliaron a la red, y para el 2011 ya tenía 125. Entre ellos están restaurantes, hoteles, tiendas rurales, comedores. Sin embargo, el UDIS ya no se ve pasear por las calles, ni por los negocios afiliados, ni en manos de sus habitantes o turistas. La moneda está desapareciendo.
En los primeros años, la Red tuvo como socios estratégicos dos asociaciones que tenían tiendas grandes: Inversiones Agrícolas Salvadoreñas (INACOSAL S.A. de C.V), que importaba y distribuía insumos agrícolas; y el Comité de Reconstrucción y Desarrollo Económico Social de Comunidades de Suchitoto (CRC), con su Tienda Familiar. Ambas cerraron. La primera, quebró, y la segunda tenía poca rentabilidad. “Como tienda comunal teníamos muy pocas ventas y por estar legalmente constituidos debíamos cobrar IVA, como cualquier negocio formal debe hacerlo. Entonces, nos era difícil competir y eso nos elevaba los precios. Los ingresos no cubrían los gastos”, dice el presidente de la Junta Directiva del CRC, José Escobar. Y luego afirma que siguen ayudando al proyecto utilizando los UDIS cuando hacen alguna compra.
INACOSAL y la Tienda Familiar fueron los lugares en los que más circularon los UDIS. Pero al cerrar dejaron a la red sin una tienda grande y diversificada en la que los afiliados pudieran gastar sus UDIS y abastecerse de productos que no hay en la zona. Por lo que a la gente, al no tener dónde gastarlos, se les acumularon.
Y desde entonces la gente acepta cada vez menos los UDIS.
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No habían vendido nada en una semana. Esa noche llegaron varias personas y degustaron hasta con botellas de whisky. Los arlequines de los cuadros que están colgados en la pared, cerca de las mesas, los observaban, pero no tanto como Wilfredo Flores, el propietario del restaurante-bar. Estaba sorprendido y a la vez contento.
─Nosotros sentíamos que era una mesa maravillosa. No habíamos vendido, no teníamos dólares, no habíamos vendido nada. Esa mesa nos iba a salvar la semana.
Su sorpresa fue cuando llegó el momento de pagar. Le dieron más de 100 dólares en UDIS.
─¿Y qué hago yo con 100 UDIS en el Pricesmart? ─dice.
Lo que Wilfredo debía hacer era buscar en la Red gente a la que le pudiera comprar algunos productos que ocupa en su negocio, ser solidario y gastárselos entre su gente. Y como el vale no sale de Suchitoto, de alguna manera, regresaría a él como ganancia. Pero aunque quisiera, en la Red no había negocios que vendieran productos que él necesitaba.
Con él se encontraba su amiga y colega, Frida Escalante, propietaria de un bar que se llamaba Dos Gardenias y que también fue parte de la Red Xuchit Tutut. Ahora el bar ya no existe y tiene un comedor en el mercado municipal. Ambos comerciantes coinciden en sus opiniones, aunque Wilfredo es un poco más radical.
Él es un hombre innovador y precisamente por eso decidió entrar a la red. Dice que fue de los primeros negocios en incorporarse “pues nada más era no quedarse atrás”, comenta. Incluso, su negocio se convirtió en una de las seis Cajas de Cambio que llegó a tener la red. Las demás estaban en el Puerto San Juan, en la Oficina Municipal de Turismo, en dos restaurantes (El Arlequín y Rinconcito del Gringo), en la Asociación Cooperativa de Ahorro y Crédito, Aprovisionamiento y Comercialización Renacer de Guazapa de Responsabilidad Limitada ACORG de R.L. (emisora del vale) y en la plaza central.
Mientras platicamos, Frida Escalante come mango verde y confirma casi todo lo que dice Wilfredo, aunque él es tajante y drástico con sus comentarios.
─Ellos nos decían ‘sí hay una carnicería’. Pero no había carne de la que usamos nosotros, no podíamos comprar vino, no podíamos comprar cerveza ni ningún insumo, ni electricidad ni nada; entonces era por gusto.
─Además, uno los recibía y ellos ya no se lo cambiaban a dólares ─dice Frida.
─No los cambiaban. Entonces uno allí estaba deseando que vinieran los extranjeros a cambiarlos para que quedaran como souvenir.
Poder cambiar los UDIS por dólares, y permitir que los extranjeros y turistas se los llevaran de recuerdo, fue una alternativa a los problemas que generaba querer comprar cosas fuera de la ciudad. “Existe otro mecanismo de emisión de UDIS…que es a través del cambio directo de dólares por UDIS a turistas y particulares en las cajas de cambio autorizadas por la Red”, se lee en la tesis Las monedas complementarias UDIS y TRANS como dinamizadoras del crédito y de la actividad empresarial en el salvador 2007-2010 de la Universidad de El Salvador, en la que se analiza el sistema de vales. Pero la principal forma de emisión fue a través de créditos en UDIS a los asociados de ACORG de R.L. que lo solicitaban.
Pero Wilfredo no pidió crédito, simplemente empezó a aceptarlos y así se hizo miembro de la Red Xuchit Tutut, al igual que Frida, José Amaya y muchos otros que empezaron a recibirlos. Demostraban que los aceptaban con un rótulo que la Red les facilitó: “Aceptamos UDIS, Unidad de Intercambio Solidario Suchitotense”
─¿Y usted tenía el rótulo?
─Lo tenía, sí. Por allí anda ─dice entre risas, mientras hace un gesto de desprecio- Pero lo quitamos.
─Yo lo tenía, pero cuando tenía evento lo quitaba ─añade Frida, entre risitas.
Luego pone semblante serio y me dice:
─Usted no puede pagar la luz eléctrica, ni el agua, ni cuando tiene necesidad ellos le cambian, ¿para qué le sirve? Mejor no lo reciba.
Roberto Broz Morán, un estadounidense radicado en el país, y dueño de “El Rinconcito del Gringo”, ubicado arriba de la plaza central, aún tiene el rótulo. Me doy cuenta que lo tiene pero bien guardado en algún lugar de su cocina, pues cuando me lo quiere mostrar se tarda un tiempo en encontrarlo y antes de enseñármelo y posar para la foto le pasa la mano para sacudirlo.
A pesar de que me cuenta que si alguien llega con vales aún se los acepta, él considera que la principal dificultad para que la Red no se esté desarrollando es la ausencia de una tienda grande y diversificada que acepte los UDIS. “No ha funcionado porque no han podido convencer a una tienda mayorista y eso para mí fue principal”, dice. Incluyendo en esto que no hacen la conversión de UDIS a dólares.
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En la calle principal de la Ciudad de Suchitoto, y cerca de la pequeña gasolinera de la localidad, se encuentra el Comité de Reconstrucción y Desarrollo Económico Social de Comunidades de Suchitoto, CRC. En sus instalaciones tenían la Tienda Familiar. Vendían huevos, frijoles, aceite, entre otros productos de primera necesidad.
Pero la política cambiaria del proyecto también les afectó en el precio de sus productos. “Si es un vale con un valor monetario tendría que haber una política cambiaria”, manifiesta el presidente del CRC, José Escobar. Él ve como una gran dificultad que no haya cambio a dólares y si se cambia que les cobren por eso. Por ejemplo, si se llenaban de UDIS, les cobraban una comisión para convertirlos de nuevo a dólares. Para Escobar, eso obliga a subir los precios. “Si existe ese porcentaje, se debe contemplar en las ventas también y eso elevaba más los precios”, señala.
La Fundación Salvadoreña para la Reconstrucción y el Desarrollo (REDES), que dirige e implementa el proyecto, conoce esta situación y todas las dificultades por las que ha pasado la Red. Pero desde el impulso del proyecto se establecieron las políticas con las que funciona la moneda alternativa UDIS. Según la coordinadora de la Red Xuchit Tutut y miembro del equipo de la Fundación REDES, Zeneida Rivera, el cambio no lo hacen “para no acostumbrar a la gente de que convierta los UDIS a dólares y solo lo hacemos, aunque no lo promovemos, cuando el negocio no tiene ya opción de compra.”
De manera similar y en la misma oficina, me lo aclaraba el asesor local de la Fundación STRO en El Salvador, Víctor Jímenez. STRO ha brindado la financiación y el apoyo técnico para la realización del proyecto. Dice que cuando se utiliza una moneda complementaria y no existe el cambio, la gente se ve obligada a comprar en los lugares donde acepten el vale, por lo que este empieza a tener mayor circulación generando más ventas. Entonces, dice, “la gente va ganando”, se mejora la rotación y se conecta la oferta y la demanda local.
En todo caso, la política cambiaria establecida es de 1.5% por la conversión de UDIS a dólares, y, en su mayoría, solo lo hicieron con las grandes tiendas socias del proyecto como INACOSAL y la Tienda Familiar, porque la idea del vale es que esté circulando, no que vuelva al emisor. “A INACOSAL nosotros les convertíamos los UDIS a dólares porque los proveedores no agarran UDIS y ellos eran la distribuidora, pero se les cobraba por hacerles la conversión”, comenta Salvador Herrera, quien era el presidente de ACORG de R.L. durante el inicio del proyecto. Sin embargo, él también es de la opinión que la política cambiaria se modifique, de hacerla más flexible aunque sea en un principio para que la gente tenga más confianza y apertura al proyecto.
Además, para José Escobar del CRC, la utilización de este sistema “depende de las políticas y el uso. El UDIS es súper excelente. Protege la economía local y hace una economía solidaria más viable”, dice. Según Escobar, el problema es que hay que profundizar en el estudio de las políticas, y afirma que es necesaria una política cambiaria sin comisión.
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| Las cifras de los UDIS |
| En el año 2008 la Red Xuchit Tutut empieza su funcionamiento con ocho negocios afiliados; para el 2009 había 45; a finales del 2010 ya se contaba con más de 80 negocios. En la actualidad, la red tiene más de 125 negocios afiliados. |
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| Fuente: Fundación REDES y tesis de la Universidad de El Salvador “Las monedas complementarias UDIS y TRANS como dinamizadoras del crédito y de la actividad empresarial en el salvador 2007-2010.” |
Un portón de hierros verdes oxidados se abre en el Barrio La Cruz de Suchitoto. Es la entrada a un mercado solidario. Al fondo del lugar se ven unos kioscos donde venden tomates, cebollas, frijoles, jocotes, guineos, entre otros productos. Estos puestos de venta, hechos de palmas secas y madera, son el Agromercado de Suchitoto. Se estableció hace dos años por coordinación de varias organizaciones de ese municipio, como Red Xuchit Tutut, Concertación Feminista, Fundación para la Cooperación y el Desarrollo Comunal de El Salvador (CORDES), CRC, entre otras. Uno de los objetivos de este esfuerzo es llevar los productos de las comunidades rurales a las personas de la zona urbana. Eso sí, todas las vendedoras aceptan UDIS.
Lo aceptan aunque ya casi no lo reciben. Flor de María Hernández entró al mercado, como vendedora, en noviembre de 2011. Es una mujer alegre, amable y muy trabajadora. Al principio los UDIS le parecían extraños, pero luego de comprender cómo debía utilizarlos y ver que entre las mismas compañeras y compañeros los ocupaban, le gustó el proyecto. También ella se afligía al pensar en dónde gastaría todos los UDIS que recibía. “Hacíamos la venta hasta con 40 ó 50 dólares en UDIS, entonces nosotros nos afligíamos y decíamos: ¿cómo vamos a hacer con estos UDIS? Pero gracias a Dios, con los mismos compañeros, unos con otros, nos ayudábamos a buscar la propia venta en las comunidades”, explica.
─¿Y hoy le han caído UDIS? ─Le pregunto, y ella me muestra el billete anaranjado.
─Hoy no me ha caído ninguno. Es que casi no ha caído UDIS, a saber por qué.
Según, Zeneida Rivera, desde el 2011 no se han emitido créditos en UDIS y la emisión, ahora está a cargo de REDES, debido a que la financiación de STRO terminó el año pasado. “Obviamente la cantidad de UDIS ha bajado porque el año pasado no hubo emisión de créditos en UDIS a través de la cooperativa”. Ella dice que tampoco hay muchos vales circulando por la falta de un agroservicio como INACOSAL. En los últimos dos años, la circulación de los UDIS ha sobrevivido gracias a los turistas y al uso que hacen los miembros de REDES.
Usos que, como explica Salvador Herrera, pueden ser desde el pago de un préstamo en la cooperativa ACORG de R.L. como el pago por el servicio local de agua.







