Lo que hace diez años era un taller zapatero que funcionaba en una habitación de la casa familiar es hoy Grupo GW, una pequeña empresa de 50 empleados, que produce 350 pares de zapatos diarios y que apuesta por exportar calzado a los países vecinos. Herbert Zelada, su propietario, encontró en el proyecto del gobierno de zapato escolar un impulso a su producción.
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¿Cómo nace el grupo GW?
Fue una idea de mi papá, él era zapatero. Comenzó en casa con mi hermano. Así fue como los cinco hermanos aprendimos el arte de hacer zapatos hace más de 15 años.
Cuando mi padre murió, yo tomé el negocio porque veía que con mis hermanos no avanzábamos mucho; sentía que nos estábamos desgastando y yo siempre soñaba con algo más grande. Entonces, agarré el cargo de mi padre y retomé el negocio para convertirlo en lo que yo había soñado. Fue así como saqué el negocio de casa y creé un cuarto para convertirlo en taller, en el que solo teníamos una máquina. Ahí comencé a visitar clientes y comenzamos a crecer.
Íbamos creciendo de tal manera que, al año, ese cuarto ya no era suficiente y alquilamos una casa, la cual un año después se nos volvió muy pequeña.
¿Qué ha impulsado el crecimiento de los últimos años?
Hace dos años entramos en el Programa de Desarrollo para Proveedores (PDP) y este a mí me ha ayudado a sistematizar los controles, tanto en la producción como en la venta, que nos han hecho más fuertes cada día. Es así como en dos años hemos podido crecer mucho. Ahora tenemos alrededor de 50 empleados, producimos 350 pares diarios y tenemos local propio. Otro punto que nos ha permitido crecer es el proyecto del gobierno del calzado escolar, en el que ya tenemos tres años de estar.
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PDP, una herramienta económica |
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El Programa de Desarrollo de Proveedores (PDP) busca ayudar a los micro y pequeño empresarios con asesorías y capacitaciones para que hagan crecer sus negocios. |
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Fuente: www.pdp.com.sv |
¿Qué tan rentable ha sido este proyecto para ustedes?
En el primer año vendimos alrededor de siete mil pares, en el segundo año vendimos 22 mil pares y, para este 2012, tenemos ventas de 30 mil pares de manera directa al gobierno.
¿Cuál ha sido el mayor reto que han tenido que afrontar en estos años?
Después de que muere mi padre tuvimos un incendio. Ya en ese tiempo producíamos 100 pares diarios. Teníamos alrededor de 25 empleados, después de que habíamos sido solo cinco. Ese año sí perdimos mucha plata, pero desde entonces hemos estado en esta lucha continua de no fracasar. Pero, al final, eso nos ha permitido ser más fuertes.
¿Qué problemas afronta el grupo GW en la actualidad?
La lucha es más que todo con el zapato chino, pues este producto nos bota nuestra calidad. Pero hay que verlo desde el punto de vista de la situación económica del país también. Hay zapato chino que cuesta cinco dólares y viendo la situación del salvadoreño se entiende que no compren nuestros productos. Entonces, el zapato chino es una alternativa de bajo costo que es viable para la población.
¿Cuáles cree usted que son las limitantes de la micro y pequeña empresa en El Salvador?
En primer lugar, que la banca no apoya al pequeño empresario por falta de garantías. El financiamiento es el problema más grande al que se enfrenta la micro y pequeña empresa en El Salvador. Por otra parte, la falta de conocimientos que le permitan llevar una buena administración, la falta de sondeos de mercado que le permitan identificar hacia que nichos usted se va a dirigir, identificar qué productos son los que el mercado requiere.
¿Qué proyecciones tiene para el futuro el grupo GW?
En primer lugar venderle al gobierno 50 mil pares de zapatos escolares el próximo año. Además, incursionar en la venta de bota industrial, ampliar la línea de zapato de vestir y de mujer. También pensamos en expandirnos a otros países como Nicaragua y Belice, porque vemos que El Salvador está sobresaturado y, en parte, el proyecto escolar nos está permitiendo hacernos más fuertes para poder pensar en ir a otros países.





