Los griegos dejaron de vivir en el Olimpo y regresaron a una dura realidad del mundo mortal inmersa en una crisis económica que no cederá. Las medidas para afrontar el caos fiscal producen más desorden social. No solo Grecia y la Unión Europea (UE) experimentan los daños colaterales o una situación similar. De no cambiar la tendencia e invertir en alternativas concretas y no realizar ajustes fiscales, El Salvador puede sufrir una crisis financiera como la griega.
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A finales de 2009, como Primer Ministro de Grecia, Georgios Papandreou, reveló irregularidades financieras y cifras reales del déficit público enmascaradas por gobiernos anteriores. El resultado: un endeudamiento de 410 mil millones de dólares que representaba un 113.4% del Producto Interno Bruto (PIB). Una deuda casi imposible de garantizar. La causa radica en la reducción de ingresos fiscales y la evasión de impuestos, un endeudamiento público elevado y un gasto corriente regido por el despilfarro y mala administración.
El Fondo Monetario Internacional (FMI) y la UE ayudaron a Grecia en 2010 con el Plan de Rescate de 110 mil millones de euros; sin embargo, aunque la suma de dinero representaba un apoyo significativo, ha demostrado ser insuficiente debido a la muy mala calificación crediticia de ése país. La medida obligó al Estado griego a intensificar los recortes y la austeridad. Aumentó el Impuesto al Valor Agregado (IVA) a un 23%. Privatizó las empresas públicas. El recorte de personal de instituciones públicas significó un 25% y los salarios un 22%. Las prestaciones sociales y los presupuestos también disminuyeron considerablemente.
Para el presidente del Banco Central de Reserva (BCR) de El Salvador, Carlos Acevedo, el problema de tener que tomar medidas extremas radica en “que los políticos y las sociedades, siempre dejan las opciones de medidas dolorosas hasta que ya es inevitable estar en la crisis. Si las medidas se toman antes de la crisis, ningún político quisiera correr con la impopularidad como coste, pero cuando llega la crisis, lo hacen o lo hacen. No hay alternativa“.
Las acciones del Gobierno griego afectaron también lo social a causa del descontento de la población. En dos años, hubo un total de seis huelgas generales realizadas en todo el país, cada vez más intensas hasta contabilizar muertes por los disturbios y enfrentamientos. En 2011, Grecia amenazó con irse a la bancarrota y surgió un grupo de ciudadanos que rechazó las medidas de recorte, autodenominados “los indignados”. Hoy la situación no mejora.
El Salvador ahora tiene una deuda que alcanza el 56% del PIB y continúa con la aprobación de préstamos otorgados por diversas instituciones internacionales. El pasado 19 de abril, la Asamblea Legislativa autorizó al Ejecutivo un total de 184 millones de dólares para invertir en educación, carreteras, área rural, competitividad y agricultura; pero por otro lado busca renegociaciones para el pago de otros créditos, como es el caso de los 750 millones de dólares aprobados en 2010 y concedido por el FMI sobre los términos del acuerdo “Stand by” (“De contingencia”, traducido al español) debido a que para mantenerlo se requiere el respeto de clausulas que el país no ha cumplido.
Asimismo, el Presidente de la República, Mauricio Funes, y el Legislativo analizan un ajuste al sistema de pensiones y el aumento de la edad de retiro para asegurar la rentabilidad del sistema financiero para no llevarlo a la quiebra. Las gremiales de la empresa privada esperan que esta opción mejore el rendimiento de las pensiones. Estos son algunos de los mismos síntomas que Grecia sufre.
Para el vicepresidente de la Cámara de Comercio e Industria de El Salvador, Luís Membreño, la mejor salida para este tipo de crisis financiera es planificar una estrategia preventiva que aproveche las alternativas económicas de respaldo y mejore la capacidad de pago de los intereses de la deuda. Incluye dos aspectos fundamentales: primero, inversión inteligente con visión integral de país y reducción de gastos; y dos, generación de altas tasas de crecimiento, y por ende, mayores ingresos con la productividad, las exportaciones y el buen manejo de los recursos del país.
La situación es difícil justamente porque parece ser que estos son los obstáculos históricos más recurrentes para El Salvador. Pero de no hacer nada, y no optar por alternativas económicas reales y sostenibles, el país lentamente caminaría hasta caer en el abismo económico y reproducir la situación crítica de los helenos.
Inversiones inteligentes
Luís Membreño mantiene la idea de que las inversiones inteligentes involucran un enfoque de país concentrado en el bienestar de la población antes que cualquier otro interés particular, que no debe interrumpirse con los cambios en la cabeza del país. “Ahí está toda la tierra, la capacidad de importar la tecnología requerida para generar mayor producción, agroindustrias, pero debe establecerse un enfoque que convierta estas iniciativas en la prioridad del país, en promover y generar el empleo que todos requerimos”.
En función de reducir gastos e invertir eficazmente, el país decidió introducir la moneda de un dólar para ahorrar mensualmente en importación y exportación, por diversas razones, de un aproximado de cinco millones de dólares en billetes a la Reserva Federal de Estados Unidos (FED, por sus siglas en inglés), opción adoptada también en Panamá con el Balboa equivalente a un dólar.
Con la reforma fiscal que aprobó Mauricio Funes el 22 de diciembre de 2011, que incluye el incremento en los pisos de exención de renta y la promoción de la Declaración de Renta Sugerida, cuya ventaja radica en realizar la declaración mediante Internet en cuatro pasos; el Ministerio de Hacienda busca facilitar el proceso de entrega de documentos a más contribuyentes para declarar sus impuestos, y también obtener mayor recaudación de aquellos que obtienen más ganancias. Los impuestos sirven para financiar las necesidades y derechos que corresponde garantizar al Estado salvadoreño.
Para el 30 de abril de 2012, cierre de recepción de documentos, el Ministerio de Hacienda espera que 600 mil declaraciones sean presentadas para este año, según afirma el Subdirector General de Impuestos Internos del Ministerio de Hacienda, Ramón Pérez.
“Las dos fases de la reforma fiscal han llevado la carga tributaria de El Salvador a niveles históricos record. Por parte de la recaudación hay un esfuerzo importante. Pero los desequilibrios fiscales que tiene el país no se resolverán sólo con el aumento de la recaudación de impuestos, sino también controlando el gasto”, agregó Carlos Acevedo.
Una alternativa para controlar el gasto, según el analista económico, Roberto Cañas, es que el país también replantee su política energética, porque “la factura más grande de las importaciones es la compra de combustible. En la medida en que no se piense en una alternativa a la compra de hidrocarburos no se podrá hablar de ahorro, pues eso afecta toda la economía del país. Es como un efecto cascada: suben los precios de la gasolina, suben los precios de todo; y quien termina pagando los platos rotos es el consumidor”, como es el caso de la concurrente amenaza del alza al pasaje del transporte público, ya sufrida en varias ocasiones.
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Los obstáculos que enfrenta el Estado salvadoreño para la generación de inversión y crecimiento económico del tejido productivo micro empresarial incluye el tema de la inseguridad. Esto involucra no solo el tema de los homicidios, sino también las extorciones a los pequeños negocios y medianos empresarios. Carlos Acevedo dijo que de no resolverlo, no habrá despegue económico.
Como medida de contingencia, el Presidente Funes, hizo un llamado el 18 de abril a todos los sectores del país a participar en un acuerdo nacional para solucionar la inseguridad. Sin embargo, a este inconveniente se suma el tema de la polarización política e ideológica tangible en las esferas de poder del país.
En El Salvador, falta ese enfoque a las prioridades de país y no a intereses particulares. Hacen falta acuerdos para decisiones de aspectos técnicos y rutinarios que quedan de inmediato envueltas en la discusión ideológica infructuosa donde abordan los mismos tópicos, en función de los votos que pueden adquirir y los votos que pueden quitársele al adversario en la próxima elección. Las consecuencias implican la pérdida de atención en medidas adecuadas para desarrollar las actividades económicas que el país necesita. También impide la ejecución de iniciativas que pueden generar provecho y crecimiento económico.
Iniciativas para el crecimiento
La Presidencia de la República, con el fin de generar tasas de crecimiento más altas promueve iniciativas para generar inversión privada, tales como la iniciativa Bridge, el Asocio para el Crecimiento y FOMILENIO II, que se realizan con el Gobierno de los Estados Unidos. Por su parte, el Estado salvadoreño también trabaja en una serie de reformas legales para facilitar la inversión, como la reforma a la Ley de las Zonas Francas, la Ley de Asocios Público Privados, la Ley de Servicios Internacionales, y analiza, además, una serie de medidas para aumentar los incentivos para inversionistas nacionales e internacionales.
Por ejemplo, el proyecto Bridge buscará aprovechar las remesas familiares que envían los salvadoreños en el exterior mediante una titularización para crear un fondo que será manejado por uno o dos bancos del país, según informó el 23 de marzo de 2012 en un comunicado de prensa el Secretario Técnico de la Presidencia, Alexander Segovia.
La titularización es un proceso respaldado por medio del cual, el originador de las remesas, en este caso Estados Unidos, transferirá activos generadores de flujo de efectivo y los convertirá en bonos que se colocarán en el mercado local e internacional, para la constitución de un patrimonio autónomo e independiente como también para financiar grandes proyectos de infraestructura como energía o cualquier otro de gran envergadura. Segovia aclaró que “no se trata de quitarle las remesas a las familias salvadoreñas, pues ellas las seguirán recibiendo”.
Las remesas son el principal recurso socio comercial y flujo monetario para El Salvador. Los salvadoreños en el extranjero enviaron a sus familiares remesas por 582.1 millones de dólares, entre los meses de enero y febrero de 2012. Eso supera el ingreso del mismo bimestre del año anterior de 53.4 millones de dólares, con un crecimiento de 10.1% anual, informó también en marzo la Gerencia de Estudios y Estadísticas Económicas del BCR. Para El Salvador, en el año 2011, el sector representó alrededor del 16% del PIB.
A pesar de representar un ingreso sobresaliente, las remesas tienen efectos negativos: primero, “alientan un modelo económico consumista y poco productivo. El Salvador debe estar preparado con fuentes alternativas para mayor generación de divisas para cuando estas empiecen a declinar. No se puede confiar sobre el desarrollo de un país y depender solamente en las remesas”, afirmó Carlos Acevedo.
Segundo, “el flujo de remesas si puede aprovecharse, pero depende de la situación económica de los salvadoreños en el exterior, así que disminuirán progresivamente. Es un problema generacional. Cuando las familias en otro país ya no tengan a quién enviar dinero, entonces ese flujo va a mermar. No se puede contar éste como un motor de desarrollo sostenible”, dice Roberto Cañas.
Otra alternativa que impulsa el Gobierno salvadoreño de turno es la figura de proyectos de Asocio Público Privado. Este mecanismo espera implementarse para estimular proyectos de desarrollo logístico, como también otros proyectos privados. La iniciativa implica convocatorias a inversionistas que deseen mejorar los servicios de un sector específico para el aumento de intercambios comerciales, como sucedería en el caso de la modernización del aeropuerto, la concesión del Puerto de La Unión, el sistema de transporte público metropolitano, inversiones en seguridad y mantenimiento de zonas turísticas.
Atraer dicha inversión privada en proyectos de Asocio Público Privado incluye, según reveló Alexander Segovia, en el comunicado ya citado, el ofrecimiento de contratos de seguridad o estabilidad jurídica. Dichos contratos pactados entre los inversionistas y el Gobierno garantizarán que las condiciones mínimas de la inversión se mantengan durante el transcurso de la misma. Acompañado de esta estrategia, los equipos técnicos recibieron instrucciones del Consejo para el Crecimiento para que se prepare una reforma legal para agilizar los trámites que desmotivan la inversión.
En relación al fomento de la inversión privada, el Vocero del Comité de Apelaciones del Sistema Financiero, Francisco Sorto, comentó que “se necesitan proyectos atractivos para la inversión. Si el sector privado encuentra las condiciones, las aprovecha y empieza a generar negocios; pero si le toca a éste sector absorber todos los costos que implica un proyecto de magnitud como carreteras, desagüe, energía eléctrica, que competen al sector público, la inversión no se hará. Las condiciones van más allá de facilidad abstracta”.
FOMILENIO II
Por último, el primer compacto del Fondo del Milenio de El Salvador (FOMILENIO) es la alternativa económica temporal que inició como un programa de país a concluir en septiembre del presente año, pero que en la actualidad prepara su continuación con el FOMILENIO II.
El Director de Desarrollo Productivo de FOMILENIO, Jaime Torres, enfatiza que la visión del programa es la reducción de la pobreza mediante crecimiento económico y el impulso del desarrollo sostenible en la zona norte del país. El desembolso fue de 461 millones de dólares donado por la Corporación del Reto del Milenio de Estados Unidos (MCC, en inglés).
Las acciones del programa son orientadas al incremento de capacidades para generar oportunidades de empleo y negocios, la producción de bienes y servicios, la reducción de costo y duración de traslado de personas y mercaderías en la región. El programa se dividió en tres grandes proyectos: Desarrollo Humano, enfocado en educación y capacitación; Desarrollo Productivo, apoyo a la producción agropecuaria; y, el más conocido, Conectividad Vial, que compete la construcción de la Carretera Longitudinal del Norte.
El programa tiene un período de cinco años (de octubre de 2007 a septiembre de 2012). En 2007 y 2008 se realizó la consulta inicial, la difusión de las actividades correspondientes a la propuesta a ejecutar del programa integral. Fue un año preparatorio. En 2009 se identificaron oportunidades con los consejos municipales de la zona norte. Iniciaron las obras y consultas ciudadanas. Desde 2010 hasta 2012 la directiva rendirá cuentas, divulgará avances y resultados, dará seguimiento con la participación comunidades y municipalidades.
El Gobierno inició consultas con empresarios, cooperativas, sectores locales, alcaldes, organizaciones no gubernamentales, el Consejo Económico y Social e inversionistas salvadoreños y extranjeros para concretar proyectos a financiar con la aprobación de FOMILENIO II. Este segundo compacto también perdurará cinco años y será destinado a 75 municipios la zona costera del país, donde habitan alrededor de 1.5 millones de habitantes, que representan el 25% de la población nacional. Tendrá un enfoque y administración diferente, explicó Jaime Torres.
Aunque los proyectos promueven el crecimiento económico de estas áreas de El Salvador, la incertidumbre recae en el seguimiento, asistencia técnica y verificación del cumplimiento de metas a cargo de las municipalidades, una vez acabe el período de los programas del FOMILENIO. La verdadera realidad es pensar en serio qué es lo que necesita el país para arrancar y cuáles son sus motores de desarrollo a impulsar.
Roberto Cañas difiere con los fines de FOMILENIO porque sostiene que “si ayuda al intercambio comercial, a la aparición de negocios y es fuente importante de inversión, pero que sea estructuralmente parte de la solución definitiva de la problemática económica del país, no. El tema no es sólo el crecimiento de la economía, sino cómo se distribuye la economía, porque si el PIB se mantiene igual, ¿qué desarrollo habrá? Es como darle aspirina a alguien que tiene cáncer”.
El Estado salvadoreño cuenta con actividades económicas de respaldo potenciales a largo plazo, motores de crecimiento para generar mayores ingresos y brindar alivio frente a la crisis económica mundial, pero no parece integrarlos o atreverse a invertir en ellos. Debe diversificarse la economía y concentrarse nuevamente en la productividad, subraya Luís Membreño.
El Salvador cuenta con un sector industrial (textil, químico, de bebida y comida) competidor; también con un sector agrícola (azúcar, café, verduras, frutas y hortalizas) importante, pero que carece de inversión. La modernización de infraestructura logística generaría mayor turismo e ingresos. El sector de servicios es fuente significativa de empleo. El provecho de todas estas alternativas alejará la nación de la clara semejanza con la situación económica helena.
El mundo a pesar de todo no se detiene por nosotros. Es tiempo de planificar estrategias y tomar decisiones concretas que impulsen estos motores hoy. De no actuar, las oportunidades las tomarán otros países como ha sucedido. El Salvador podría estar condenado a cumplir con su trágico destino y sufrir las consecuencias de su negligencia.
| El PIB: indicador económico clave |
| El PIB es la medida de flujo total de bienes y servicios producidos por la economía de un país, durante determinado período, generalmente un año. Se obtiene al valuar la producción de bienes y servicios a precios de mercado. Este indicador es crucial para determinar el crecimiento o decrecimiento de la economía de un país o región. Se calcula de la siguiente manera: |
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| Fuente: Glosario de términos y conceptos del BCR. |






