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Miercoles, 23. Jul 2014
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Bachillerato a Distancia: un camino difícil de recorrer

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Cada domingo, Rosario Lemus, de 53 años, despierta a las tres de la mañana. Toma un baño, se prepara y justo a las cuatro aborda el primero de los cuatro autobuses que de Huizúcar, en La Libertad, la llevan hasta Nuevo Cuscatlán. Su destino es el Centro Escolar “Pedro Pablo Castillo”, donde cursa segundo año de bachillerato en el Programa de Educación a Distancia. El esfuerzo que ha realizado los dos últimos años está por dar su fruto: obtener el título de bachiller.

Foto 1 nota 8Hace 31 años, Rosario se vio obligada a abandonar los estudios debido a los conflictos sociales de la época. “Estudiar era un peligro, porque todo estudiante lo calificaban como un subversivo”, afirma. Las metas de Rosario no han muerto, su aspiración es estudiar un profesorado en inglés. Desde ahora a puesto en práctica su don pedagógico y se desempeña como alfabetizadora del Programa de Alfabetización y Educación Básica de Adultos (PAEBA), en Huizúcar.

En El Salvador, 52 mil personas adultas están inscritas en los diferentes programas de educación flexible reunidos en Edúcame, una estrategia del Ministerio de Educación (MINED) para aumentar los años de escolaridad en la población salvadoreña. La Prueba de Aptitudes y Aprendizaje para Egresados de Educación Media (PAES) de este año fue programada para el uno de octubre, la realizaron 18 mil estudiantes de estos programas.

Rosario veía con nerviosismo la realización de la prueba, sobre todo porque en un primer momento el MINED había informado de que se llevaría a cabo una prueba piloto de evaluación en las áreas de computación e inglés. “En computación no tengo la menor idea, no sé ni como entrar”, asegura.

Entre las calles agrestes de este pueblo de La Libertad se encuentra “Pedro Pablo Castillo”, una de las 400 sedes de Edúcame a nivel nacional. Sus aulas modestas y lúgubres reciben todos los domingos a las tres secciones de bachillerato de Educación a Distancia. Aunque las instalaciones poseen un centro de computación, los alumnos nunca han recibido una clase en tal espacio.

La materia de Informática aún no está contemplada dentro del programa. Los alumnos únicamente reciben Matemáticas, Estudios Sociales, Lenguaje y Literatura, Ciencias Salud y Medio Ambiente e Inglés. Según Wilfredo Granados, sub director del Instituto Edúcame, “los programas responden a la realidad de los estudiantes, se trata de formarlos en áreas que les sirvan para su futuro desempeño laboral”.

Para Consuelo Ramírez, de 35 años, de segundo año del Centro Escolar “Pedro Pablo Castillo”, aprender computación constituye una necesidad. Durante la semana hace un pequeño sacrificio y de los 80 dólares que gana mensualmente como asistente de un kínder, toma para pagar un ciber café. Su hijo, de ocho años,le ayuda a bajar trabajos de la Internet.El pequeño adquirió esa habilidad gracias a uno de sus tíos que estudia ingeniería en sistemas.“Él me dice: mami, aprendé si no cuesta. Pero a mí me da temor”, cuenta la alumna admirada.

Hacen falta módulos

Víctor Manuel González, de 30 años, es compañero de clase de Consuelo. En clase, Luis Abrego, profesor de Matemáticas, explica cómo realizar los ejercicios de los módulos (material bibliográfico que el MINED les brinda). En la mesa de los alumnos no hay un libro impreso, sino una copia anillada que Víctor Manuel consiguió se la reprodujeran en su trabajo a un buen precio. El costo de cada copia fue de cinco dólares, un valor menor al real de ocho dólares.

Foto 2 nota 8El Programa de Educación a Distancia solo aporta a sus alumnos los módulos, único material de referencia con el que cuentan los estudiantes. En las zonas rurales, como Nuevo Cuscatlán, es común la carencia de recursos para la compra de materiales. Por esta razón, los alumnos muy pocas veces pueden conseguir otras fuentes bibliográficas para sus trabajos. En ocasiones, alumnas como Consuelo realizan un pequeño esfuerzo para conseguir copias de materiales adicionales.

Lejos de las calles sin pavimento de Nuevo Cuscatlán, en Santa Tecla, cada domingo, el Colegio Santa Inés se convierte en el Instituto a Distancia Laura Vicuña,otra de las 400 sedes de Edúcame. Ahí Nuria de León, de 23 años, recibe sus clases desde octavo grado. A sus 14 años tuvo que dejar los estudios y buscar trabajo debido a las condiciones económicas de su familia, pero desde hace cinco años decidió hacer un doble esfuerzo, siguió trabajando y retomó los libros. Ahora está a punto de graduarse como bachiller.

Para Nuria, el problema de los módulos también ha sido latente. “No nos ha venido ni un módulo en todo el año, nos ha tocado estar sacando copias”, afirmaba. Y agrega: “para nosotros es un inconveniente, porque hay que gastar en copias a cada momento”.

Además del problema de distribución de los módulos para Tania Pineda, profesora de Ciencias Naturales en el Laura Vicuña, existe otro inconveniente. Con la incorporación, en 2005, del Programa de Educación a Distancia a Edúcame se modificó el material bibliográfico. “Los contenidos los han mutilado, han resumido el contenido de los 18 módulos anteriores en 10 que se tienen en la actualidad. Hay un montón de vacíos en los temas”, afirma la maestra.

Sor Patricia Torres, coordinadora de la sede Laura Vicuña, también ha identificado deficiencias en el material bibliográfico. “Tanto han fusionado los libros que han obviado algunas partes y sin embargo las examinan (en la PAES). Hacen falta profundidad en Química, Biología, Física y en la Historia de El Salvador”, asegura la religiosa.

Para el sub director del Instituto Edúcame, los inconvenientes se deben al presupuesto del programa que en 2008 fue de 5.5 millones de dólares, con los cuales se cubrieron a 52 mil estudiantes de las diferentes modalidades flexibles. “Hemos logrado solventar en gran medida el problema de impresión de los módulos, sin embargo, la partida de este año no fue suficiente para imprimir todo el material”, reconoce el funcionario. Con respecto a los contenidos, Ganados explicó que se pretendió, con la modificación del material, acortar el tiempo de estudio y que, en este tipo de programas, el aprendizaje depende del esfuerzo que el alumno realice por investigar en profundidad los temas.

Cristina Arias, de 26 años, recibe clases en una de las Aulas del Laura Vicuña. Ahí todos los domingos toma asiento y se prepara para realizar la PAES. A su lado está su hija de 5 años, la lleva consigo por no tener con quien dejarla. Para ella, la realización de la prueba es motivo de nervios. “Hemos buscado la manera de buscar información por nuestros propios medios”, cuenta la joven madre cuando se le pregunta sobre su preparación para la prueba.

a realidad con que se enfrentan los alumnos y alumnas del Programa de Educación a Distancia es difícil. Aún así, personas como Rosario Lemus, alumna del “Pedro Pablo Castillo”, en Nuevo Cuscatlán, han luchado por superar los inconvenientes que representa este tipo de estudio “es un sacrificio bastante grande pero creo que vale la pena, mis objetivos son continuar los estudios para obtener el escalafón como profesora”.

Actualizado ( Miércoles, 25 de Marzo de 2009 15:48 )