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Sabado, 2. Aug 2014
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Gallinaza es un alimento que envenena

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El escaso apoyo que recibe el sector agrícola-ganadero de parte del Estado ha llevado a los ganaderos a buscar alternativas para solucionar sus problemáticas, pero la desesperación y el poco conocimiento los hace tomar decisiones erróneas.

A pesar de que El Salvador avanza hacia la industrialización con una visión más tecnológica, no olvida las fuertes raíces agropecuarias. El sector ganadero, actualmente, sigue aportando al crecimiento económico. El Banco Central de Reserva (BCR) informó que aportó un 18% al crecimiento del PIB agrícola en 2001.

Según el Ministerio de Agricultura y Ganadería (MAG), el rubro ganadero genera más de 150 mil empleos, entre la fase de producción, transporte y procesamiento. Otro beneficio es el hecho de que el ganado es una reserva de valor, por lo que consideran a los animales como una inversión.
El secreto para una alta productividad bovina está en el factor alimenticio que es, a su vez, uno de los mayores retos que enfrentan, sobre todo en las épocas de verano, debido a la poca o nula disponibilidad de alimento.

Jesús  Martínez, del municipio de San Matías, departamento de La Libertad, es un ganadero desde hace más de 20 años. Él considera que para suplir la falta de pasto se debe optar por suplementos concentrados, aunque admite que el método es caro y que no cualquiera puede sobrellevarlo, sobre todo, si cuenta con varias cabezas de ganado.

           De las excretas al biogas
 La gallinaza y pollinaza contienen un secreto que llama la atención de los ganaderos, agricultores y hasta científicos.
  • Los nutrientes que se encuentran en la gallinaza se deben a que las gallinas solo asimilan entre el 30 y 40% de los nutrientes con las que se les alimenta. Entonces, en su estiércol, se encuentra el restante 60 a 70% no consumido.
  • Las excretas de las aves son un punto de contaminación muy grave. Pueden provocar enfermedades como la gripe aviar.
  • En El Salvador hay mucha experiencia en el uso de gallinaza para animales de engorde, pero muy poca en vacas lecheras.
  • Un beneficio recién considerado para la gallinaza se encuentra en la producción de energía y la transformación de sus compuestos produce biogas.
  • Las industrias productoras de biogas son una excelente opción para el reemplazo de combustibles fósiles, como alternativas nuevas y limpias.
  • Laminitas es también conocida como infosura. Es una enfermedad caracterizada por la inflamación de la lámina podal y se debe a desórdenes metabólicos sistémicos, donde están involucrados el sistema cardiovascular, renal y endocrino, así como alteraciones de la coagulación sanguínea y del equilibrio ácido-base. (Didáctica ecuestre).


Fuentes:  www.gallinaza.com    www.bmi.gob.sv   Alvarado Magaña; Rivas Grande, 1894. Ensilaje y uso de la gallinaza en alimentación de vacas lecheras. Cabezas, M.T 1976. Valor nutritivo de la gallinaza para el ganado bovino.

Diego Martínez Meza, de 60 años de edad, recuerda como en su época se utilizaba la harina de semilla de algodón. Esta servía de suplemento alimenticio en las estaciones secas, pero al no seguirse cultivando el algodón en el país el recurso desapareció.

En El Salvador, un saco de concentrado cuesta entre 18 y 25 dólares, el de 100 libras. El costo varía dependiendo la cantidad de proteínas que trae. Un ganadero que posee una vaca que le da una media de 20 botellas diarias, la alimenta con diez libras de concentrado al día como promedio. Por lo que el costal de concentrado le duraría diez días, gastando al mes tres sacos de concentrado para una sola vaca. El gasto es de alrededor de 53 dólares al mes.

La inestabilidad para adquirir productos alimenticios suplementarios hace que los ganaderos busquen alternativas más viables. Una de las soluciones es el uso de la excretas de aves. La gallinaza y pollinaza son las favoritas por su alto valor nutritivo.

La gallinaza es el estiércol de las gallinas ponedoras de huevos que se utiliza mucho en el ganado horro o de engorde. Además de ser uno de los mejores fertilizantes para el suelo por sus componentes (nitrógeno, calcio, fósforo, potasio y carbono). En cambio, la pollinaza es el de los pollos que se crían para consumo de su carne. Es el favorito de los ganaderos. Lo utilizan en la alimentación de sus vacas lecheras por la nula concentración de calcio (causante de enfermedades en el ganado lechero, como la Laminitis)

La gallinaza y la pollinaza deben ser primero fermentados o limpiados adecuadamente para reducir la cantidad de microorganismos como bacterias, gérmenes patógenos y residuos de medicamentos provenientes de los animales productores, que en una alta concentración pueden ser nocivos en el animal y los seres humanos.

Los métodos para eliminar los gérmenes y controlar el mal olor, característico del producto, varían en cada productor. Uno de los tratamientos más comunes es la exposición directa al sol, el uso de la formalina, yodo, sal, el colado y hasta la cremación.

Héctor Ávila,  de la Asociación de Ganaderos de San Matías, usa la pollinaza dorada (viene alta en concentrado). Mediante un contacto va directo a las granjas y la compra a un costo de 0.60 centavos el saco, luego en sus potreros la asolea como mínimo un  mes y lo rosea con yodo que elimina los gérmenes. Después la guarda en sacos revuelta con miel de purga y sal para conservarla y mantenerla libre de gérmenes. La da a los animales en porciones mínimas combinada con el concentrado.

Moisés Canales, ganadero independiente, compra los sacos a revendedores a un costo de dos dólares. Él solo cuela la pollinaza, por el hecho de que muchas veces trae piedras, clavos y hasta pedazos de pollos muertos y luego, lo rosea por todo el potrero para que su ganado la coma.

El uso excesivo de los productos y una mal limpieza puede producir en el ganado serios problemas metabólicos, renales y hepáticos. Arturo Alvarenga, veterinario en San Matías, hace énfasis en el hecho de que las aves padecen con frecuencia de enfermedades, como la Salmonella y la Coccidiosis, y los medicamentos utilizados en los lotes enfermos siempre van  en la gallinaza.

Marta Canales, habitante de San Matías y ama de casa, comenta como el queso que ella compraba a los dos días expulsaba un mal olor y comenzaba a tomar un color amarillento, “lo que yo sentía era que comiéndolo salía corriendo al baño. La doctora me decía que tenía parásitos pero la medicina que me daba no me hacía nada…hasta que me mandó hacer un cultivo y allí salió que lo que tenía eran parásitos que trae la gallinaza”.

La sección procesador de leche también juega un papel importante en la producción de lácteos. En esta área se diferencian dos ámbitos: el sector artesanal y el  industrial.

 Según el MAG, el conjunto artesanal trabaja el 75% de la leche producida en el país. Se cuentan con 635 plantas que procesan un promedio de 300 botellas diarias. Este sector, por la “Ley de Fomento de la Producción Higiénica” de la leche, queda excluido del proceso de pasteurización ya que solo lo exige a los que ocupan más de 2 mil botellas. Deja, como consecuencia, un atentado a la salud pública por el hecho de que las condiciones de higiene y de sanidad no son las adecuadas.

El industrial presenta otros conflictos. Existen al menos diez plantas consideradas industriales o semi-industriales que procesan entre 10 mil a 60 mil litros diarios. La principal dificultad que afrontan es la competencia de otras empresas, por la ausencia de aranceles de importación y el contrabando de lácteos.

El producto más consumido en el país es el queso, el cual en su mayoría es de procedencia artesanal. Esto se debe principalmente al factor económico. Por ejemplo, el queso duroblando artesanal cuesta 4.02 dólares el kilo y el duroblando pasteurizado, 7.04. Una consecuencia de la preferencia es la gran cantidad de enfermedades causada por los lácteos contaminados.

María Elena Flores, de 40 años de edad y productora artesanal en San Matías, resalta que el Ministerio de Agricultura y Ganadería reúne a las productoras del municipio para hacerles conciencia sobre los cuidados de salubridad que deben de tener al momento de procesar la leche y así evitar muchas enfermedades. Ella asegura que el problema no se da allí, “nosotras les dijimos que el problema viene de la leche que nos traen los vendedores, porque ellos utilizan mucha gallinaza… si cuando abren los barriles de leche, eso apesta”.

Los ganaderos deben conocer los productos que utilizan. La gallinaza y la pollinaza son alimentos suplementarios y no completos, además de que los productos procesados, a partir de la leche, al estar expuestos a microorganismos dañinos afectan a la población, en general. Y, con el tiempo, desatarán una epidemia descontrolada y hasta mortal.

Actualizado ( Viernes, 20 de Noviembre de 2009 14:29 )