El sueño de una licenciatura en música

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El país cuenta con más de 25 músicos con estudios en el extranjero, “con carreras de instrumentista, educación musical, composición, musicología, producción musical”, lo cual comparado “con otros campos de las artes, la música tiene una mayor cantidad de graduados con licenciaturas, maestrías y doctorados”.

Por Luis Alvarado

Rocío Benavides empezó a tocar violín a los siete años. Desde entonces supo que dedicarse a la música era su sueño. Sin embargo, en un país como El Salvador, ser un profesional de la música es casi imposible, por ello, empezó a estudiar arquitectura sin descuidar el violín. Pronto notó que le hacía falta un maestro y decidió marcharse a Costa Rica, donde recibió clases particulares con uno de los mejores músicos de ese país. Una mañana tuvo la oportunidad de tocar frente a unos maestros cubanos en la Universidad de Costa Rica, a quienes gustó su técnica. Ese fue su examen de admisión para estudiar la Licenciatura en Música en aquella casa de estudios superiores.

En El Salvador, la educación musical es todavía una deuda. Pero eso puede estar a punto de cambiar, y personas como Rocío podrían estudiar localmente. Desde el año 2013 se ha venido hablando de la creación de la carrera de Licenciatura en Música, un proyecto de la Secretaría de Cultura de la Presidencia (SECULTURA) en conjunto con la Universidad Pedagógica Nacional de Colombia (UPN).

En un principio¸ el proyecto estaba pensado para la Universidad de El Salvador (UES). Sin embargo, el gobierno realizó una licitación a finales del 2014 dirigida a las universidades que quisieran hospedar este proyecto y sólo la Universidad Dr. José Matías Delgado (UJMD) presentó su oferta.

El proceso ha dado un nuevo paso, según Leonardo Julián Martínez, jefe del departamento de Música de SECULTURA, la propuesta podría ser aprobada el próximo año.

Sin embargo, para el maestro Joseph Karl Doetsch, director de Opera de El Salvador, no solo se trata de abrir una carrera de música, pues el mercado laboral es muy pequeño en el país.

Cuando Rocío regresó de Costa Rica se encontró con un país en el que “no existe la educación musical a ningún nivel”, donde no hay ninguna orquesta en la que paguen a los músicos profesionales. Según el maestro Doetsch, a muchos directores de orquesta les pagan solo un pequeño porcentaje de lo que se les debe pagar, mientras que otros trabajan de gratis.

Además, a Rocío no le validaron el título en El Salvador, por lo que decidió estudiar otra carrera, mientras trabajaba en proyectos musicales, como el del polígono Don Bosco, para niños pobres. Finalmente, la falta de oportunidades laborales en el área musical tuvo que emigrar a España.

Por otra parte, Marta Elena Rosales, actual directora de Artes, Teatros y Espacios Escénicos de SECULTURA; implicada en la creación de la carrera, afirma que se pretende que el egresado pueda generar iniciativas emprendedoras.

Rosales afirma que hay iniciativas similares en la región, “que han tenido éxito por la apuesta al emprendurismo” y que “trabajar como músico no solamente implica tocar un instrumento, también puedes hacer arreglos, componer música, investigarla, producir conciertos o discografía; producción en vivo (DJ), abrir espacios formativos y otros servicios que tiene el horizonte profesional de un músico emprendedor”.

Por su parte, el maestro Doetsch, considera que una alternativa que en verdad convendría al país, sería la formación de educadores musicales, es decir personas que se dediquen tanto a sus instrumentos como a la docencia, aunque según Rosales, se cuentan con una base de datos de más de 25 músicos salvadoreños con estudios en el extranjero, “con carreras de instrumentista, educación musical, composición, musicología, producción musical”, los cuales comparados “con otros campos de las artes, la música tiene una mayor cantidad de graduados con licenciaturas, maestrías y doctorados”. Estos cuadros especializados son suficientes para abrir una carrera universitaria en música en el país, afirma Rosales.

Se espera que el proceso avance y que el Ministerio de Educación (MINED) apruebe el plan de la carrera. La apertura de esta carrera en El Salvador abrirá oportunidades a muchos jóvenes, quienes, a pesar de su talento, no tienen los recursos necesarios para estudiar fuera del país. En palabras de Rocío Benavides “Es ridículo no poder elegir la carrera que te gusta porque no existe en tu país”.

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