Un beato y un cardenal para los pobres

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Foto por Mónica Flores. El cardenal Rosa Chávez siempre se ha identificado con la Iglesia de los pobres.

 

Sin Papa Francisco no habría beato Oscar Romero, y sin beato Oscar Romero no habría cardenal Gregorio Rosa Chávez.

Por Mónica Flores

En 1980 es asesinado el arzobispo Oscar Arnulfo Romero, defensor de los pobres y la voz de un pueblo asediado por la violencia. Romero sostenía una amistad entrañable con monseñor Gregorio Rosa Chávez, a quien heredó sus ideas de transformar la realidad de El Salvador y tomar la opción preferencial por los pobres.

El Archivo Histórico del Arzobispado de San Salvador narra que tras la muerte de Romero se nombra Administrador Apostólico a monseñor Arturo Rivera y Damas. Dos años más tarde, en 1982, se nombra obispo auxiliar de San Salvador a monseñor Rosa Chávez.

En 1983 nombran oficialmente arzobispo de San Salvador a monseñor Arturo Rivera y Damas, a quien le toca dirigir a la grey católica durante todo el proceso de guerra y negociaciones de paz en El Salvador.

Rosa Chávez después de la muerte de Romero

Según el libro Sucesos de la Historia de la Iglesia en El Salvador del sacerdote Jesús Delgado -amigo y secretario del ahora beato Romero- y el contexto de guerra que vivía El Salvador después de 1980, la primera vez que monseñor Romero visita Roma, no es bien recibido, porque los informes que recopilaba Roma eran de la Fuerza Armada, tildándolo de comunista.

El ahora santo Juan Pablo II, conocía la relación que existía entre monseñor Romero y monseñor Rosa. Sabía que compartían la forma de pensar  y que defendían la causa de los pobres. Probablemente el miedo del Papa Juan Pablo II radicaba en que si se nombraba arzobispo de San Salvador a monseñor Rosa, era seguir la línea de pensamiento de Romero.

El Código de Derecho Canónico lleva a cabo un procedimiento para elegir a los obispos. En el canon 377 se establece que “al menos cada tres años, los obispos de la provincia eclesiástica o, donde así lo aconsejen las circunstancias , los de la Conferencia Episcopal, deben elaborar de común acuerdo y bajo secreto una lista de presbíteros, también de entre los miembros de la vida consagrada, que sean más idóneos para el episcopado, y han de enviar esa lista a la Sede Apostólica, permaneciendo firme el derecho de cada obispo de dar a conocer particularmente a la Sede Apostólica nombres de presbíteros que considere dignos e idóneos para el oficio episcopal”.

El encargado de elaborar la lista y mandarla al Vaticano es el nuncio apostólico, la figura de embajador del Papa en cada país. En El Salvador después de la muerte de Romero, fue monseñor Lajos Kada, quien ejerció el cargo de 1980 a 1984; luego nombran a monseñor Francesco De Nittis de 1985 a 1990; después elijen a monseñor Manuel Monteiro de Castro de 1990 a 1998; continua con el cargo monseñor Giacinto Berloco de 1998 a 2005; y luego asume el cargo Luigi Pezzuto de 2005 a 2012. Todos estos nuncios, tuvieron la oportunidad de interceder para promover a monseñor Gregorio y no lo hicieron. Según el Papa Francisco, “hay sacerdotes en el episcopado que difaman, calumnian y enfangan”. 

Desde 2013 ejerce el cargo de nuncio monseñor León Kalenga Badikebele, de origen Africano, quien ha vivido una pobreza extrema en su país; guarda alta estima a la labor que hizo Romero y a quienes siguen la línea de pensamiento del beato. Impulsó la beatificación de monseñor Romero y la ordenación cardenalicia de monseñor Rosa. 

Muerte de monseñor Rivera Damas, segunda oportunidad 

En una entrevista concedida al medio digital El Faro en 2010, monseñor Rosa Chávez afirmó “yo nunca he buscado poder ni hacer carrera”. Sin embargo, el sacerdote Luis Ayala, doctor en historia moderna y contemporánea de la iglesia por la Pontificia Universidad de los Jesuitas en Roma, considera que probablemente desde la muerte de monseñor Rivera y Damas, monseñor Rosa siempre estuvo dentro de la lista de candidatos que el nuncio enviaba a Roma. Rosa Chávez cumplía con las características necesarias para ser arzobispo, por ejemplo: se reconocía más como servidor que como jerarca y  promovía el diálogo con toda la sociedad, tanto con los cristianos como con otras comunidades religiosas y, preferentemente, con los más pobres. 

¿Por qué Saenz Lacalle y no Rosa Chávez?

A pesar que en 1994 monseñor Rosa ya era obispo auxiliar, no fue elegido arzobispo tras la muerte de monseñor Rivera y Damas. Fue monseñor Sáenz La Calle, quien asumió el cargo en 1995.

Según Ayala, al morir  monseñor Rivera y Damas hay un corte no solamente en la eclesiología salvadoreña, sino que de alguna manera las directrices vaticanas vienen por ahí. La iglesia quiere cerrar un ciclo de conflictividad con el gobierno y por lo tanto iban a buscar a una persona que no siguiera la línea de pensamiento del beato Romero, por eso no es elegido Rosa Chávez y nombran a monseñor Sanz La Calle, quien seguía la misma línea de pensamiento que Juan Pablo II.

Luis Ernesto Ayala Benitez, doctor en Historia Moderna y Contemporánea de la Iglesia por la Pontificia Universidad de los Jesuitas en Roma. /Foto por Mónica Flores
Sacerdote Luis Ernesto Ayala Benitez, doctor en Historia Moderna y Contemporánea de la Iglesia por la Pontificia Universidad de los Jesuitas en Roma. /Foto por Mónica Flores

Y es así esa como monseñor Rosa sigue con su eclesiología romeriana y marginado, hasta el vuelco que hay en el Vaticano con la llegada de un jesuita, el Papa Francisco, quien conoce la línea de pensamiento del beato Romero y por consiguiente de monseñor Rosa.

Por medio de un comunicado episcopal y tras la anunciación del nuevo arzobispo, se describe a monseñor Sanz La Calle como fiel al Opus Dei, que en latín significa ‘obra de Dios’, una institución perteneciente a la Iglesia Católica cuyo nombre institucional completo es Prelatura de la Santa Cruz y Opus Dei. La misión y el lineamiento que sigue el Opus Dei, lo definen como la rama más conservadora de la iglesia y su fidelidad al Papa.

Según el medio digital El Mundo en España, Juan Pablo II por haber sido Polaco, vivió el asedio del Nazismo en Polonia, y parte de su preparación sacerdotal fue en un seminario clandestino, porque Polonia había sido invadida por los Nazis y no dejaban que se practicara la religión católica. Cuando Juan Pablo II llega a ser Papa, inicia una transformación eclesial, hasta cierto punto en contra del comunismo, por el contexto en el que había vivido.

El turno para monseñor José Luis Escobar Alas

En 2008 renuncia Sanz La Calle. Y en 2009 es elegido monseñor José Luis Escobar Alas, quien desde 2005 ocupaba el cargo de obispo de la diócesis de San Vicente. Anteriormente, fue obispo auxiliar de la misma diócesis desde el año 2002.  Sin embargo, antes de su cargo como arzobispo no era notoria su participación en asuntos de la iglesia, es hasta su designación que se involucra con los procesos sociales y políticos del país. Alas es una persona con una linea de pensamiento diferente a la de monseñor Rosa. Otra vez Rosa Chávez fue ignorado, pese a su prominencia en la vida pública del país.  

El posible pecado de Rosa Chávez 

El mismo año del nombramiento de monseñor José Luis Escobar Alas se le otorga a Germán Rosa Chávez, hermano de monseñor Rosa y militante ex guerrillero, el cargo de ministro de Medio Ambiente y Recursos Naturales,  bajo el gobierno del Frente Farabundo Martí para la Liberación Nacional (FMLN), razón que podría haber influido en que no se le nombrara arzobispo de San Salvador.

“A monseñor Gregorio se le ha marginado y se le ha considerado con tendencias de izquierda desde antes que su hermano tuviera un cargo público. Aunque cabe la posibilidad de que se haya inclinado o comulgue más con el pensamiento de izquierda porque su hermano es de esa fila, es una interpretación y algunas personas así lo vinculan. Pero descarto esa idea porque estando dentro de la Iglesia es evidente que monseñor Gregorio es coherente con la fe que profesa”, asegura el doctor Ayala.

La esencia de la designación de monseñor Rosa Chávez no radica totalmente en que tenga la posibilidad de ser Papa, porque según el sacerdote Colombiano Jhon Fredy Caro, con este nuevo nombramiento habría 120 cardenales con la misma esperanza.

Entonces, lo central de tal designación es que monseñor Gregorio sea parte del colegio cardenalicio, que sea un asesor del Papa y que tenga una línea directa con él, que desde su pensamiento como Obispo salvadoreño pueda influir en las decisiones de la iglesia universal.

Una persona de virtud probada en su fe, fiel a la doctrina de Dios, de piedad, prudente en su administración de gobierno son las características comprobadas de Monseñor Rosa a través de su designación como primer cardenal de la Iglesia Católica de El Salvador.  

El precio de iluminar con la luz del evangelio

Monseñor Gregorio es el obispo con más presencia en los procesos políticos de El Salvador. Según Edín Martínez, miembro de la Fundación beato Oscar Romero, considera que el obispo auxiliar ha tenido presencia en la política para iluminar con la luz del evangelio las decisiones del país. Antes del Papa Francisco eso no era una virtud, ahora sí lo es.

Han pasado 35 años después de la asignación como obispo auxiliar de monseñor Gregorio y nunca le asignaron una diócesis. Generalmente los obispos, primero son auxiliares y después pasan a ser de alguna diócesis del país. Sin embargo, Rosa Chávez nunca lo fue.

Monseñor Rosa Chávez no solo ha iluminado con coherencia y determinación las decisiones políticas en gobiernos de izquierda, sino también de derecha. Por ejemplo, para el caso de la tregua entre pandillas, monseñor Rosa siguió la línea de la Iglesia Católica, y por eso el 12 de mayo de 2013 dio su postura en la Conferencia Episcopal de El Salvador -asamblea de todos los obispos católicos del país-  donde sostenía que no estaba de acuerdo con el diálogo que se pensaba hacer con las pandillas. Por otro lado, en 2009 el ex presidente Elías Antonio Saca no autorizó la explotación de minas en el país,  y monseñor Rosa secundó esa postura.

Monseñor Gregorio Rosa Chavez ingresa a negociar con los sindicalistas encapuchados que se tomaron la catedral de San Salvador en 2004. Foto/ Archivo
Monseñor Gregorio Rosa Chávez interviniendo en tomas de catedral metropolitana. / Foto por Diario1

Un papa, un beato y un cardenal para los pobres

El 13 de marzo de 2013, tras la renuncia del Papa Benedicto XVI, es elegido el cardenal Jorge Mario Bergoglio, quien escogió el nombre de Francisco como su nombre pontifical en honor a san  Francisco de Asís. Su discurso se encierra en una frase “Una iglesia pobre y para los pobres”.

Posteriormente, es el Papa Francisco quien da paso a la beatificación de Monseñor Romero, después de 25 años de espera y hasta cierto punto en el olvido. Francisco sostiene un discurso y una preferencia por los desfavorecidos al igual que el beato Romero, quien consideró que la misión de la Iglesia es defender a los pobres.

Finalmente, Francisco da paso a la ordenación como cardenal de monseñor Rosa Chávez, fiel discípulo del beato Romero. En el marco de la ordenación cardenalicia, monseñor Rosa Chávez declaró “cuando el Papa me vea a mí, vera a monseñor Romero”.  

 

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