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Embrujadas por la poesía

Sandra Moreno
Editora

El grupo ¨Poesía y más...” celebró diez años de fundación. En sus

espectáculos el público no es un simple espectador

“Nos dicen brujas”, dijeron casi al unísono las cuatro poetisas, sentadas

Foto: Comunica

Aída Parraga, integrante del grupo de poetisas "Poesía y más..."

en el escenario de Los tacos de Paco, restaurante Peña Cultural, en San Salvador, el pasado 13 de septiembre. Ellas, las integrantes de “Poesía y más...”, Aída Parraga, de 45 años; Maura Echeverría, 71; Claudia Herodier, 56 años, y María Cristina Orantes, de 51 años, son inteligentes, provocadoras e irreverentes. Ir a sus presentaciones significa vivir la poesía.

La luz de las velas terminaba de iluminar su ingenio esa noche de felicidad al recordar el punto de partida, las alegrías, pero también los sinsabores del caminar. Echeverría cuenta que por los años 80 habló con Claudia y le propuso formar un grupo poético. “Hagámoslo cuando yo vuelva”, le dijo la amiga, ya que partía de El Salvador. Dicho y hecho, aunque el último empujón se lo dio la llegada de Parraga, “ella es tronando y lloviendo”, declara Echeverría.

De qué buena idea, Parraga pasó a definir con sus compañeras el día y la hora de la primera presentación. Era marzo de 1996. “De alguna manera, las tres teníamos ganas de hacer algo en cuanto a la poesía. Nos encontrábamos con el problema de la publicación, y creímos que los recitales eran una manera efectiva de llegar al público”, dice Parraga.

El nombre surgió porque pensaban que los recitales tenían que ser atractivos, de manera que los y las asistentes se involucraran y participaran del trabajo, entonces nació “Poesía y más…”, y así quedó asentado para la historia. Y claro que dieron que hablar, ya que realizaron verdaderos espectáculos con montajes escenográficos. Orantes se uniría al grupo, gracias a la gestión de Parraga.

Echeverría tiene grabada en su memoria el éxito que tuvieron en El Centro Cultural la Casa de Jade, una casa por la Colonia San Luis, en San Salvador, no tanto por la cantidad de público, si no por la reacción ante el espectáculo. La idea era salir de la rutina de la presentación y darle un poco de movilidad, de ingrediente teatral, y entonces combinaron la música, la pintura. “Esa vez se apagó la luz, y había velas de diferentes colores. Los trajes nuestros también eran novedosos, llevábamos un pañuelo o una prenda especial en la cabeza”, comenta Echeverría.

De acuerdo a Herodier, a los recitales se les dio movilidad y ambientación gracias al aporte de Parraga. Sin embargo cada una dio su toque y estilo a un espectáculo en especial: Poesía Bruja, llevaba el peso de Herodier; Poesía Niña, Echeverría; Desnudando la intimidad, Parraga y Rezongos de mujer, Orantes. “Uno de los aportes de la Poesía Bruja fue la poesía humorística que tiende a verse como de baja calidad, y mucho menos las mujeres se meten en eso. Pero nosotras sí”, confiesa orgullosa Herodier.

En los cuatro hubo siempre algo de crítica. Otra novedad fue la venta de los poemas impresos, ya que así obtenían el dinero de los materiales que necesitaban para los montajes. Aunque Echeverría asegura que procuraban infundir que el arte no es una cosa que se deba ver a la ligera, por tanto cobraban la entrada a las presentaciones. “Aquí y en casi toda Centro América si usted invita a un payaso a una fiesta, le paga, pero si es un recital de poesía la gente piensa que le está haciendo un servicio a uno. Somos personas con necesidades también, y la producción de un poema no es me senté y ya estuvo, sino que lo estamos haciendo, rehaciendo hasta que queda aceptable”, aclara la escritora.

Poesía y más... asimismo se volcó a difundir la producción literaria de la mujer salvadoreña. En 1998, cuando Parraga se fue para China y Echeverría se dio de baja, entró al grupo Susana Reyes y Carmen González Hugette. Además de los recitales, se concentraron en rescatar la labor de poeta olvidados, como Irma Lanza que se emocionó tanto con el trabajo que hicieron de ella que luego publicó su primer libro.

Después vendría una época de letargo, a partir de 2001. De vez en cuando se reunían hasta que en el 2006, Parraga se entusiasma de nuevo con el proyecto, Herodier habló con Echeverría y se reúnen las fundadoras. El relanzamiento fue el 13 de septiembre pasado, bajo la magia del amor que le profesan a la poesía.

“Diez años después retomo este esfuerzo, y creo que algo positivo saldrá de él, porque hay Poesía y más… para rato”, dice Parraga.

Y claro que será así, porque si en el pasado lograron 25 recitales en un año, lo que es un record en este país, que no harán estas cuatro mujeres que no temen agarrar la pluma y escribir.

 
 

 

 

 

 

 

   
 

Poemario

Maura Echeverría
Claudia Herodier
María Cristina Orantes
Aida Parraga