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La misión PAES continúa

Loyda Salazar
Periodista

La calidad educativa no resulta de los logros de excelencia obtenidos en las áreas que normalmente miden las evaluaciones, como la Prueba de Aptitudes y Aprendizajes para Egresados de Educación Media (PAES).

Foto: Loyda Salazar

Preparación. La resolución de pruebas pasadas u otras guías permite a la población estudiantil prepararse para enfrentar la PAES.

Se critica la visión de estudiar al 100% sólo para ese momento, olvidándose de que hay que aprender para toda la vida. El 27 de septiembre pasado se vivió otra etapa de la famosa evaluación

Es sábado por la mañana. En el Centro Escolar General Francisco Morazán (CEFRAM), en San Salvador, los pasillos y salones que durante la semana permanecen colmados de risas y algarabía ahora están desolados. A lo lejos se escucha un murmullo proveniente del ala B del edificio. Por la ventana de un salón, se observan una mesa y una silla, ubicadas al centro, y a su alrededor tres grupos de cuatro integrantes. Las jóvenes, vestidas con pantalón deportivo azul y blusa celeste, en algunos casos blanca, trabajan en silencio hasta que se escucha una voz, proveniente del fondo del aula: “Miren al frente muchachas, se les terminó el tiempo. Vamos a resolver los ejercicios”. El que habló es Martín Gómez, profesor de Matemáticas y Física del CEFRAM. En ese momento también suena la campana, anunciando el fin de la jornada de clases.

“Estamos tratando de ayudarle a nuestras alumnas de los últimos años, a través de un refuerzo intensivo de las materias básicas”, cuenta Gómez, mientras recoge sus libros y observa como sus alumnas se van retirando poco a poco de las instalaciones. A partir del mes de marzo, las estudiantes del CEFRAM recibieron un curso sabatino con el fin de reforzar los contenidos a examinar en la Prueba de Aptitudes y Aprendizajes para Egresados de Educación Media (PAES), que cada año realiza el Ministerio de Educación (MINED) a la población estudiantil que cursa el último año de bachillerato.

El artículo 57 de la Ley General de Educación habla sobre el establecimiento de una prueba que permita medir si se está logrando la calidad y eficiencia del sistema educativo nacional. Desde 1997, el MINED ha prometido evaluarlo y mejorarlo a partir de los resultados obtenidos en la PAES. “En la actualidad, y a pocos días de realizar la novena edición de la prueba (27 de septiembre pasado), se observan pocos cambios en el sistema. Es más, ahora los jóvenes aprenden menos y se les exige más”, sentencia Elsa Castillo, profesora retirada, tras 32 años de impartir clases de Lenguaje y Literatura.

Evanan Quintanilla, asesor de la Comisión de Cultura y Educación de la Asamblea Legislativa, por parte del Frente Farabundo Martí para la Liberación Nacional (FMLN), asegura que el propósito inicial de la prueba se ha perdido y se ha traspasado toda la responsabilidad a la población estudiantil, ya que los resultados tienden a determinar su futuro inmediato y a largo plazo. “El problema de esto es que hay muchos estudiantes frustrados, porque sienten que no dan el ancho en el estudio y el peligro es que se van quedando en el camino”, explica Quintanilla, mientras examinaba un manual de apoyo pre-PAES, publicado por un periódico.

La educación, de acuerdo al “Informe Delors”, de la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO), tiene como fundamento cuatro grandes pilares: aprender a conocer, aprender a hacer, aprender a convivir con los demás y aprender a ser. Entonces compete al MINED dirigir sus esfuerzos al fortalecimiento de estas áreas, además de comenzar la búsqueda del ideal de educación de calidad, donde todos y todas tengan parte y la individualidad se respete y conserve.

Al preguntar al alumnado de distintas instituciones de educación media, entre ellas los colegios Getsemaní, Guadalupano y Liceo Cristiano Reverendo Juan Bueno, en San Salvador, y los Institutos Nacionales de Antiguo Cuscatlán, La Libertad; Ilobasco, departamento de Cabañas, y Damián Villacorta de Santa Tecla, La Libertad, sobre qué es la PAES y para qué sirve: la mayoría coincidió en que es un examen que determina cuánto han aprendido, pero también la calidad de la enseñanza recibida.

Foto: Loyda Salazar

Hora de recreo. A pocos días de llevarse a cabo la novena edición de la PAES, las alumnas del CEFRAM aprovechan cualquier momento para estudiar.

En una reunión con estudiantes de tercer año de bachillerato técnico vocacional del Instituto Damián Villacorta, Abigail Cuéllar, de 19 años, y Misael Recinos, de 17 años, manifestaron diferentes puntos de vista sobre la PAES. “Me ayudará a decidir lo que sigue en mi vida”, expresó en tono suave Cuéllar, al tiempo que arreglaba los mechones de pelo que caían sobre su rostro. Recinos sostiene todo lo contrario: “Es sólo un examen. Yo no le doy tanta importancia, porque no puede decirme cómo seré en otras áreas de la vida. Es sólo el fin de una etapa”.

Otra que comparte la idea de Cuéllar es Patricia Serrano, de 19 años, alumna del CEFRAM. Ella cree que la PAES es una evaluación importante, ya que de los resultados dependen muchas cosas. “Si gano el año escolar, si me gradúo y voy al acto de graduación, entro a la universidad que quiero. Son muchas las cosas que dependen de una nota. Por más que quiera no es posible estar tranquila”, expresó la futura bachiller.

La PAES responde a las necesidades de reorientación que se plantea el MINED, en muchas de sus áreas de acción. Según Karina Granados, del proyecto ‘Cyberescuela.com', la prueba surge en los años noventa con el auge de las nuevas políticas educativas empleadas en países latinoamericanos, como Chile, Argentina y México. “Para saber cómo adaptarse a los cambios educativos de los últimos años era necesario emplear un instrumento que midiera la efectividad de las reformas que se iban a ejecutar”, afirmó Granados.

Educación y globalización

Otro aspecto que tomaron en cuenta las autoridades fue la globalización. En la década de los 90s, encontramos aplicado en bastantes contextos el concepto de calidad. Este se ha convertido en uno de los pilares de las políticas de enseñanza de varios países, incluyendo a El Salvador, que teme la exclusión a nivel mundial al no tener a la población educada. De acuerdo al informe ‘ Desafíos de la educación en el nuevo milenio. Reforma Educativa en marcha, 2000-2005', del MINED, la calidad educativa se entiende como “la expresión de un conjunto de factores que acompañan el proceso de enseñanza-aprendizaje de los niño/as y jóvenes”.

José Alegría Coto, del Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología (CONACYT), explica que una característica de la definición moderna de calidad educativa es que el producto sea uniforme. E n su análisis a la Teoría de la Inteligencia Múltiple de Howard Gardner, Coto expone que cada individuo posee una inteligencia particular que va más allá de las capacidades lingüísticas y lógicas que son evaluadas en la escuela. “Para lograr la uniformidad, se estandariza el proceso de enseñanza-aprendizaje, y en ese proceso se sacrifica el potencial de cada uno de los individuos”, añade el autor.

En esa misma línea de pensamiento, el psicólogo Óscar Vásquez admite que para enfrentar la vida cotidiana necesitamos prepararnos en áreas que no miden las pruebas estandarizadas. Él advierte que los profesores y profesoras no deben cambiar la currícula educativa por formar alumnos expertos en contestar pruebas como la PAES. “Nuestros maestros se la pasan repitiendo que estudiemos los temas si no queremos salir mal en el examen”, comenta Karla Hernández, de 19 años, alumna del CEFRAM.

Pero Nelson Paniagua, director interino del CEFRAM , señaló que la presión ejercida sobre las alumnas se enfoca a obtener el éxito, aunque reconoce que algunos maestros enfatizan contenidos de la PAES y dejan de lado áreas complementarias: “La resolución de problemas se la dejamos a la clase de psicología o creatividad. Por ahora, nos interesa que obtengan una buena acreditación”, opinó Fermina de Melgar, profesora de estudios sociales del CERAM.

“E n nuestra sociedad estamos acostumbrados a medirnos por logros alcanzados en las distintas etapas de la vida. Asumimos que todo tiene dos caras, se gana o se pierde, e ignoramos que hay más opciones”, sostiene el psicólogo Vásquez. Igual postura muestra el profesor Emilio Jaime Escobar, del Instituto Damián Villacorta, al afirmar que de los resultados de la PAES depende la acreditación positiva o negativa de un estudiante. “Se impone en el estudiante la obligación de salir bien en la PAES, cuando es una obligación del sistema que el alumno aprenda bien durante todo su proceso de educación para salir bien en la prueba final”.

El profesor también asegura que el cuerpo docente del instituto, por mandato de la dirección, ha dedicado parte de las horas clase para reforzar contenidos de la PAES. “A estas alturas es la única manera de apoyar al estudiantado”, afirma Escobar. Pero su alumno Alberto Díaz, de 20 años, critica que los docentes achacan los fracasos de los estudiantes al sistema educativo, librándose de la responsabilidad que tienen. “Los alumnos culpamos a los maestros, y ellos al sistema educativo. Creo que nadie está haciendo un esfuerzo por mejorar”, dijo tajantemente Díaz.

Este año, el MINED ha sometido a revisión un posible aumento al 30% del valor de la PAES sobre la nota final. Darlyn Meza, Ministra de Educación, ha expresado en distintos medios de comunicación que la resolución del comité técnico podría conocerse a finales de este año. Además se prevé que la prueba se convierta en requisito para obtener el título de bachiller. La efemelenista Quintanilla afirma que al establecer la PAES como obligatoria para graduarse mucha gente no podrá acceder a la educación superior.

Como Karla Hernández y sus compañeras del CEFRAM, muchos estudiantes del país enfrentan la presión de salir bien. Los resultados de la PAES determinan gran parte del futuro inmediato. El psicólogo Vásquez asegura que las principales fuentes generadoras de ansiedad son: la familia, las autoridades y el cuerpo docente de las instituciones educativas.

Cambio de estrategia

“Es mejor hacerles notar el error y ayudarles en el proceso de enmienda, que aplastarles la confianza y hundirlos en el estrés”, afirma la psicóloga social Margarita Ortega. Es decir, debemos recordar el dicho de que ‘la escuela es el segundo hogar'.

Quintanilla vuelve a exigir que las discusiones giren alrededor de las ventajas y desventajas de prácticas evaluativas, como la PAES, y definir en términos reales lo qué pueden y no pueden evaluar. Y en este sentido tiene un aliado en Vásquez, quien asegura que no puede medir las cualidades y talentos con que los y las jóvenes se enfrentarán a la vida real. “La vida no sólo es matemática o conocimientos científicos, la realidad va más allá de lo que nos enseñan en la escuela”, concluye Quintanilla.

Sin embargo, el pasado 27 de septiembre, los y las futuras bachilleres, que en total suman 90 mil, tuvieron un mensaje diferente. Había que acudir a realizar la PAES y demostrar que su paso por los diferentes salones había llenado su cerebro de conocimientos. Tal vez más de uno o una sabía que se debe aprender para saber vivir y no para el momento.

El temido requisito

De ser un instrumento de evaluación del sistema educativo pasó a formar parte del proceso de graduación de la población estudiantil.

1997

Establecimiento de la PAES como un instrumento de evaluación y retroalimentación del sistema educativo.

 

1999

La vigilancia de los técnicos es sustituida por la compañía de los maestros. El MINED consideró conveniente que el alumnado fuese acompañado por sus profesores.

Tras reevaluar los contenidos se restablecen y se empieza a utilizar varias claves.

 

2002

Nace el Sistema Nacional de Evaluación de los Aprendizajes (SINEA) y se modifica la forma de ponderar la prueba. No se evalúa más en una escala de 0 a 10. El resultado de la nota obtenida se traduce en conocimientos adquiridos, según sean básicos, medios o superiores. Se usa una escala de 1,500 (que equivale a 0) a 1,900 puntos (que equivale a 10).

 

2005

Se establece en la Ley de Educación que la prueba adquiera parte del valor de la nota final para graduarse. El MINED decide otorgarle el 20%

 

2006

El comité técnico del MINED evalúa un posible aumento al 30% del valor del récord académico de los estudiantes, además de la posibilidad de convertirse en requisito de graduación de bachillerato.