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“Se rinden demasiado fácil”

Por: Sandra Moreno
Periodista

El maestro de toda una generación de periodistas que hoy ostenta cargos de dirección en los medios de comunicación salvadoreños, Toni Keppeler, de 51 años, aceptó una entrevista en su último viaje por América Central, en septiembre pasado. Fue docente en la Universidad Centroamericana “José Simeón Cañas”, a inicios de la década de 1990. Valoró de forma positiva la producción en los años de la postguerra, pero es crítico con la actual y sin tapujos expresó que se dio un acomodamiento a los intereses de los dueños de los periódicos, canales y radios.

Keppeler trabaja en la cooperativa alemana Zeitenspiegel (Espejo de los tiempos), formada por periodistas y fotógrafos que hacen reportajes y crónicas para clientes europeos y de Estados Unidos.

Foto: Sandra Moreno

El alumnado de tercer año de Comunicación Social recibió una charla de Toni Keppeler.

Comunica: ¿Cuál es la característica principal que debe poseer un periodista?

Toni Keppeler: Tiene que ser curioso, abierto a la gente y le tiene que gustar contar historias. Con esas tres, todo lo demás es técnica.

Por años, vivió y cubrió América Latina para medios europeos, y siempre tuvo temas que trabajar,¿cómo los encontró?

Mi primer viaje a América Latina fue en 1981 a Nicaragua, cuando la revolución sandinista era noticia internacional. Entonces, ¿cómo encuentro mis temas? Eso depende, en los años ochenta, América Latina siempre estaba en la agenda internacional por los conflictos internos, por ser como una sucursal de la Guerra Fría. Eso se acabó a finales de 1996 con los Acuerdos de Paz en Guatemala, desde entonces estos temas ya no existen para sí mismo, sino uno tiene que buscar sus temas. ¿Cómo encuentro yo mis temas? Leo mucho, periódicos, agencias de noticias, pero lo que sale allá son cifras, datos, un esqueleto de la historia actual pero sin carne, sin vida.

Las historias las encuentras cuando pasas por aquí, convives con la gente, cuando te vas a un bar con alguien y platicas. Allá te das cuenta que está pasando en este país de verdad. Cuando relacionas esta experiencias con los datos, siempre vas a encontrar historias.

En 1993, usted era docente en la UCA y participó en la formación de toda una generación de periodistas que hoy ejerce en El Salvador, ¿qué comentarios haría sobre el trabajo de su ex alumnado?

Creo, como cualquier catedrático de universidad, que de los centenares de estudiantes, yo más o menos tuve como 400 alumnos salvadoreños, uno después de más de 10 años más o menos recuerda a muy pocos, donde piensas que sí, para esos, valía la pena hacer este trabajo. De estos que salieron creo que con buena preparación y con una actitud de curiosidad, de ser abiertos, lo que hacen ahora, de los que yo todavía puedo mirar, porque algunos también ya no sé donde están ni leo lo que están haciendo, pero de los que todavía puedo dar seguimiento hay algunos donde puedo estar orgulloso de haber sido su profesor.

Otros me decepcionaron, porque se adaptaron relativamente rápido, digamos a las costumbres y a las jerarquías que existen dentro de los medios salvadoreños. Quiere decir que no estarían ejerciendo su profesión para satisfacer a su lectores u oyentes o televidentes, sino para satisfacer los intereses de los dueños de estos medios.

¿De quién se siente orgulloso?

No quiero mencionar nombres.

Ni de los que se siente orgulloso.

Ni de los unos ni de los otros.

¿Por qué?

(Silencio)... No, primero quisiera hablar con ellos y ver si están de acuerdo.

¿Qué se necesita cambiar urgentemente en el periodismo salvadoreño?

Yo diría, y ahora me refiero más que todo a prensa escrita, porque es lo que cuando estoy aquí en el país leo todos los días y es lo que también, cuando no estoy en el país, relativamente muchas veces lo reviso por su páginas en Internet; pero radio y televisión no quiero comentar, porque simplemente me falta la sustancia para poder decir algo.

En prensa escrita, El Salvador ya vivió mejores años que los actuales. Los mejores años quizás eran en esta apertura de la posguerra, cuando corrieron a todos los periodistas corruptos, porque hasta medios como El Diario de Hoy, que durante la guerra era como una trinchera del anticomunismo, se dieron cuenta que los intereses de los lectores muchas veces no siempre son los mismos que de los dueños.

Allá había una apertura. Nació un semanario que lastimosamente solo tuvo como medio año de vida, Primera Plana, que empujó a los demás medios impresos a abrir espacios de investigación, como era Vértice en El Diario de Hoy que publicaron varias historias que tenían un nivel internacional y que era y todavía a veces es Enfoque, lo que creo La Prensa Gráfica como una respuesta aesta nueva propuesta de un periodismo más profundo, más crítico que lanzó Primera Plana en ese entonces.

Hoy veo algo como una reideologización de los periódicos, ya no hay gran competencia. Cada uno tiene su mercado, de los dos grandes, y están contentos con eso. Ganan suficiente dinero, y utilizan más y más sus periódicos otra vez para intereses particulares de los dueños y sus grupos de poder. Eso, yo temo, va a ser peor cuando se acerquen más las elecciones y me dan lástima los colegas que no están de acuerdo con esta tendencia, porque van a sufrir en estos meses antes de las elecciones.

Con esto último, se adelantó a una de las preguntas, qué consejos daría al que está adentro y que todos los días debe seguir una línea editorial en un medio de comunicación, pero igual quiere hacer periodismo y necesita también el trabajo para sobrevivir.

De todo lo que yo sé de la vida interna de las redacciones en El Salvador y conozco a casi todas internamente, porque o conozco a muchos colegas allá o trabajé un tiempo de asesor, tengo la impresión que la mayoría se rinde demasiado temprano. Dicen: “Bueno, así son las cosas, el dueño decide, yo no puedo escribir eso y tengo que escribir eso, aunque no estoy convencido...”

Yo creo que se rinden demasiado fácil, que hay más espacios para pelearse por sus historias, por un periodismo digno que la mayoría de los colegas lastimosamente está desaprovechando. Claro, nunca te vas a poder ir encima de los intereses de los dueños, pero dentro del margen que sí existe, yo creo, se podría pelear mucho más de lo que la mayoría lo hace. La mayoría se conforma y resigna y dice: “Así son las cosas aquí, y mejor me adapto y no peleo, porque siempre voy a correr el riesgo que me van a echar”.

Yo creo que hay más posibilidades, yo también nunca tuve que trabajar bajo estas condiciones, pero no es así que en Europa los periódicos no tengan dueños y que estosdueños no tengan intereses, allá yo me peleaba siempre con mis jefes.

Pero pelearse por tu historia, tu idea, dentro de un medio significa a veces doble trabajo, y en ocasiones es lo que no están dispuesto a hacer.

Cuando quieres ser bueno, tienes que trabajar más. Y eso incluye esas peleas, pero vas a estar más satisfecho con tu trabajo al final. Puedes mirarte en el espejo todos los días, porque sí estás peleando por tu verdad.

Y para saber pelear hay que estar preparado y no solamente informado, tener buenas historias. En este sentido, ¿cómo influye la preparación que están dando las universidad a las futuras generaciones de periodistas?

No conozco el pensum actual, en detalle, que tiene por ejemplo la UCA (Universidad Centroamericana “José Simeón Cañas”). Lo que sé es que contiene mucho menos de periodismo práctico como lo tuvo en los años que yo estuve de catedrático, y hay argumentos para eso. El argumento es que el mercado periodístico en El Salvador es limitado y que no se puede formar tantos periodistas que después no van a encontrar trabajo y, por eso, mejor enfocar la comunicación institucional que quizás el mercado es más grande.

Pero yo diría que un comunicador institucional necesita una base sólida de periodismo, porque son la gente con las cuales después tiene que tratar, entender cómo trabajan y por eso, periodísticamente, y cuando nos referimos a la UCA y no conozco el pensum ni la calidad de la enseñanza en otras universidades, sería bueno de enfocar un poquito los valores y las técnicas básicas del periodismo, como está ahora.

Un periodista es un ser en permanente formación, ¿a quién debe leer para aprender de este oficio?

Un periodista tiene que leer varias cosas. Tiene que leer periódicos a lo mejor no solamente los nacionales, hoy tiene acceso por Internet a los periódicos grandes del mundo, puede leer New York Times, gratuito todos los días en Internet. Tiene horizontes muchos más amplios cuando lee periódicos como este, tiene que leer, cuando el incomoda el inglés, El País que también es un periódico de renombre internacional y sale en Internet, la edición completa.

Esa es una cosa: leer periódicos y revistas, semanarios, libros. También novelas y leer grandes reporteros, por ejemplo lo que siempre vale la pena leerlo y hay mucho de él traducido al español es (Ryszard) Kapuscinski. Leer simplemente cómo él se acercó a temas, qué estilo utilizó, cómo escribe, qué le interesa. Eso ayuda, se aprende mucho de eso.

Pero no solamente de hombres como él, bueno le llamaron el reportero del siglo pasado, y seguramente es uno de los mejores. Hay otros también, por ejemplo, se puede leer a Segmour Hirsch. Este hombre lleva más de 40 años en periodismo investigativo, con la revista New York de Estados Unidos. Investigó todo lo que llevó a este engaño con las armas de destrucción masiva que supuestamente había en Iraq, quiere decir que no es el reportero que va al campo, sino que investiga, que va a los archivos, habla con fuentes, y saca de allá grandes historias. De él varios libros también hay en español.

¿Y cuál es su próxima aventura periodística?

Ahora, luego de seis semanas en Centroamérica, de investigar varias historias, falta escribir todavía y en los próximos seis meses tengo que preocuparme más por la Escuela de Periodismo que tenemos. Pero una aventura puede ser relanzar un texto y una de esas aventuras voy a tener en las próximas semanas es escribir una historia de El Salvador que me costó más de un año en investigación.

Esta historia, sobre niños robados en la guerra, que yo conocía desde el inicio de la Asociación pro Búsqueda, escribí muchos reportajes sobre este tema pero siempre desde el punto de vista salvadoreño. Es decir, yo estuvo aquí en el país, platiqué con los familiares de los niños desaparecidos y ahora tengo casos donde estuve aquí en el país, reconstruí la historia de cómo les robaron y encontré los mismos hijos, adoptados en Suiza. Me encontré con ellos allá.

Quiere decir que es la primera vez que yo, después de 13 años, trabajando de vez en cuando este tema, tengo las dos perspectivas a la vez. Y redactar una historia, para que salga de verdad bien, también para mí es aventura.