Chalchuapa tras la sombra del toque de queda
Por:
Rafael Macal
Periodista
Arturo, como pidió ser llamado, es pandillero desde que tenía 14 años. Según él, “ser pandillero nunca había sido tan peligroso en Chalchuapa”, pues un toque de queda impuesto por un supuesto escuadrón de limpieza social a partir del 20 de agosto le ha robado la tranquilidad no sólo a la población civil, sino también a los miembros de pandillas de los diferentes bandos.
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Foto: Rafael Macal |
Las calles quedaron desiertas ante la amenaza del escuadrón de limpieza. |
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Todo empezó la tarde del domingo 19 de agosto. Ese día, Héctor Castro, universitario de 19 años, se encontraba en una de las calles de la ciudad. De pronto, el sonido de los disparos le obligó a detenerse: a diez metros de donde él transitaba dos hombres estaban tirados en el suelo, cerca de una licorería en la esquina de su casa. No había visto mucho, pero al observar que todas las personas corrían, reaccionó y salió huyendo. Ahora Castro es testigo de un doble asesinato.
Unos minutos después, las sirenas se escuchaban por toda la zona céntrica de Chalchuapa. Asustado por lo que pasó, Castro volvió a su casa y ahí se quedó un buen rato hasta ya entrada la noche, cuando se reunió a platicar con sus amigos. En ese momento se dio cuenta, según los comentarios, que las personas asesinadas esa tarde ya sumaban siete, todos mareros. Posteriormente, la Policía Nacional Civil (PNC) confirmaría los decesos en diferentes zonas de la localidad.
La población quedó asustada. La sorpresa vino la tarde del siguiente día. “Atención chalchuapanecos, por su propio bienestar les aconsejamos no andar en las calles a partir de las diez de la noche, ya que estaremos iniciando una campaña de limpieza de tantos maleantes que andan quitándonos la tranquilidad…”. Así rezaba el comunicado firmado por el escuadrón de limpieza social que se distribuyó por toda la ciudad.
Esa misma noche, a las 9:00 p.m. las calles lucían vacías. Era tan impresionante, dice José Vega, ingeniero civil de 42 años, que “no se escuchaba ningún ruido de carros y la gente no se veía en las calles. Desde esa noche todo mundo ya no salió de sus casas”.
La PNC se encontraba en alerta. Los refuerzos eran notorios. Lo más evidente era la presencia del Grupo de Reacción Policial (GRP), que mantenían constantes cateos a las personas que circulaban por las calles, y sobre todo, a aquellos que ellos consideraran como “mareros”.
Siempre habían sido los miembros de las pandillas los que habían causado problemas en la zona. Esta vez era un grupo desconocido el que había puesto en alerta a las pandillas y a la policía.Por un lado, los pandilleros serían el blanco principal del escuadrón de limpieza, por considerarlos un mal en la sociedad. Por otro, exigían a laPNC acuartelarse de inmediato ya que no habían sido capaces de hacer nada a pesar de la situación tan difícil que vivía Chalchuapa en cuanto a delincuencia y asesinatos.
Las reacciones
Ante el primer comunicado, la forma cómo reaccionaron los sectores involucrados –policía, los miembros de las pandillas y la población- fue diferente.
Los chalchuapanecos decidieron quedarse en sus casas. Raúl Salinas, de 16 años, estudiante de bachillerato, explica que el estilo de vida de los jóvenes fue uno de los más perjudicados. A varios de sus compañeros de colegio sus padres optaron por instalarles en sus casas el servicio de Internet con el objetivo de mantenerlos el mayor tiempo posible en sus hogares, y así los jóvenes podrían hacer “reuniones virtuales” con sus demás amigos.
“La verdad es que la situación está demasiado peligrosa como para dejar que los hijos de uno anden en la calle, por eso uno se tiene que rebuscar para mantenerlos entretenidos en la casa. Con mi esposo decidimos poner Internet aunque nos salga más caro”, dice Sonia de Henríquez, madre de familia, de 47 años.
Por su parte, los pandilleros mandaron un video a Canal 24, un medio local de comunicación que se dedica a la transmisión de programas musicales y noticiosos. En el video, aparecen cuatro supuestos pandilleros, con el rostro cubierto, pidiendo a la Policía Nacional, que les brinden su protección, pues ellos son grupo vulnerable ante la situación. Además se desligan de toda responsabilidad acerca de los comunicados enviados. El video no se tomó en serio ni por la PNC ni por la población.
Arturo intenta encontrar el porqué no fue tomada en cuenta la preocupación de los pandilleros: “Los de la jura (policía) no hacen nada por nosotros. Ellos, cuando ocurre un relajo en cualquier lugar de Chalchuapa, solo llegan ahí con sus sirenas para hacer la paja, pero no hacen nada. Es cierto que nosotros no somos blancas palomas, pero también tenemos derechos que nos deben respetar”. Además, señala que la policía no se preocupa por su situación ya que los tienen estereotipados como los causantes de los problemas y no por personas que tienen problemas para ser resueltos.
Según Miguel Montenegro, director de la Comisión de Derechos Humanos de El Salvador (CDHES), esta situación de los escuadrones de limpieza social se ha puesto de moda en los últimos días. Montenegro asegura que no se trata de que los pandilleros estén en peligro: “Es toda la población civil la que corre peligro, y por lo tanto, la policía debe guardar los derechos de la sociedad.”
Sin embargo, después de ese video apareció un segundo comunicado. “Estamos vigilando, no se atengan. Parece que hay muchos que se toman a la ligera nuestras advertencias ¿Mareros piden protección? A ver si los protege la policía, ya que no pueden proteger a la gente honrada…”.
Al momento de hacer esta investigación y luego de los diversos problemas como la falta de credibilidad que enfrenta la subdelegación de la PNC de Chalchuapa, debido al aumento de los asesinatos, la entrevista que se intentó conseguir fue negada en cinco ocasiones por la recepcionista de la estación de policía, la sargento Díaz. Esta persona niega en todas las visitas la presencia del subinspector José Rivas, argumentando que él ya dio su postura acerca de la situación.
Un comunicado especial
La aparición de un tercer comunicado vino a agravar la preocupación de la ciudadanía. Esta vez se identificaron como la Brigada Feliciano Ama (BRIFA) que emitió un “Aviso de los grupos socialistas”, en el que manifiestaba lo siguiente: “Los escuadrones de exterminioexistentes en el país son ciertos grupos al interior de la PNC, y personas civiles que son reconocidos por haber participado en los escuadrones de la muerte”. El comunicado de la Brigada, sorprende al afirmar que: “los jefes policiales de la PNC comunican a sus subalternos que deben dejar que los pandilleros se maten entre ellos; dan esto como solución al problema”.
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Foto: Rafael Macal |
Los pandilleros dejaron de sentirse seguros ante las continuas acciones del escuadrón. |
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Con el papel entre sus manos, Arturo hace una pausa y muestra indignación: “Eso es lo que ha venido pasando desde hace más de ocho meses, cuando hay peleas, entre nuestros bandos. La policía no se preocupa ni por venir. Cuando matan a uno de los nuestros, ellos no investigan ni nada”.
La Policía, finalmente, reaccionó ante los reclamos de seguridad que exigían los chalchuapanecos. Aunque ya había dado posición en los medios de comunicación, donde afirmaba que se trataba nada más de “unos papeles que se habían difundido entre la población para causar miedo y que la población debía estar tranquila”. Rivas, encargado de la subdelegación de Chalchuapa, atribuía la causa de los comunicados al incremento exagerado de los asesinatos en agosto. Esto era lo que debía preocupar a la población. Los avisos se tomaron como distractores.
Y es que nadie pudo ignorar que desde que empezaron a circular los comunicados,la cuidad se llenó de noticias de muertos todos los días. Yolanda de Díaz, de 53 años, del Barrio Santa Cruz, dice que no había día que no hubieran decesos en esa semana, “si no era uno eran dos o más. La mayoría marosos, nadie conocido”.
Al respecto, Arturo recuerda el reciente asesinato del hijo de uno de sus amigos pandilleros, Clelian, en proceso de reformación, reconocido en la zona. “Una de las muertes más injustas”, pues se trataba de un niño de 7 años. El menor fue asesinado cuando acompañaba a su padre después de salir de la escuela. Su padre, Clelian, quedó herido en el enfrentamiento pero se recuperó posteriormente. La ciudadanía también reaccionó con marchas en las que exigían seguridad y tranquilidad para su pueblo.
El alcalde de la ciudad, Mario Rafael Ramos, afirma que son 50 asesinatos en el municipio desde enero a agosto de 2007. Pero que 17 hayan ocurrido en agosto es “una situación muy preocupante que se debe investigar”. El edil asegura que las autoridades ya iniciaron la investigación que deberá arrojar resultados acerca de los responsables “de esta compleja situación”.
Un falso alivio
Fue hasta inicios de septiembre cuando el caso apareció en los medios de comunicación social. Cuando esto ocurrió pareció que los asesinatos empezaron a disminuir, y durante unos días la situación pareció normalizarse, aunque el miedo seguía en la población que no podía continuar sus actividades normales. Los asesinatos continuaron el 8 de septiembre. Dos hombres asesinados, Sergio Flores, de 24 años y Walter Soto, de 31; ambos pertenecían a la pandilla 18.
Ha pasado más de un mes desde que la situación de seguridad pública se ha vuelto precaria. Esta ciudad vive un estado tal de incertidumbre que ha cambiado su estilo de vida. Las calles siguen luciendo vacías por las noches, los niños no suelen verse jugando pelota fuera de su casa; los adultos han tenido que someterse a las órdenes que antes sólo daban a sus hijos: estar encerrados temprano en su casa. ¿Y los pandilleros? Ellos prefieren mantener un bajo perfil, mientras la situación se encuentre así con la esperanza que todo vuelva a la normalidad. Así esperan no ser las próximas víctimas.
Según Nelly de Valle, psicóloga de 43 años, “la presión a la que se someten estas personas con el simple hecho de pensar que algo malo puede ocurrir, tiene costos mentales que a la larga pueden llegar a causar muchos daños psico-sociales”.
La problemática de Chalchuapa es compleja. Pero lo cierto es que las garantías para la sociedad y para los pandilleros no son las mejores, dice Hugo González, agrónomo de 56 años, del Barrio San Sebastián. Comenta que el problema va más allá de los comunicados que han aparecido, y hay que fijarse en todos los asesinatos que ha habido en un solo mes.
n este sentido, es importante cuestionar el papel que desempeña la Policía Nacional Civil y en especial la subdelegación Chalchuapa, que si bien se ve limitada por la escasez de recursos, como la falta de patrullas para andar vigilando las calles, también debe hacer esfuerzos para garantizar la seguridad de sus ciudadanos, sin importar que estos pertenezcan a un grupo como las pandillas.
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De presentadores de realidad a acusados |
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En medio de la compleja situación que enfrenta Chalchuapa con la aparición de los comunicados, un medio de comunicación local se mete en problemas por transmitir un video enviado por pandilleros.
uego de presentar en su espacio noticioso el video de los supuestos pandilleros que pedían protección por parte de la Policía Nacional Civil (PNC,) William Aguilar, director de Canal 24 Chalchuapa, recibió el pasado martes 4 de septiembre una visita inesperada. Miembros de la Fiscalía General de la República acompañados de la Policía Nacional Civil se hicieron presentes a las instalaciones del canal, de forma abrupta para confiscar el material enviado por los supuestos pandilleros.
Aguilar fue llamado a declarar a uno de los tribunales, aún sabiendo que los periodistas no pueden declarar en este tipo de casos y aún cuando se sabe que los videos no son una prueba. |
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