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Peligran comunidades por vía férrea

Por Erick Montoya
Periodista

La reactivación de los ferrocarriles en El Salvador es un hecho. Sin embargo, algunas personas rezan para que nunca llegue ese día.

Foto: Erick Montoya

Se han llevado a cabo charlas informativas de cómo evitar accidentes con el tren.

Son las 4:00 de la mañana. María Julia Rosales, de 70 años, se levanta de su cama, a preparar la venta del día: yuca frita y café. Desde los 17 años, comenzó a vender en los mercados salvadoreños. Con cara redonda, cabello blanco por las canas y arrugas en toda su piel, Rosales coge el delantal y calza sus pequeños pies con unas gastadas sandalias que apenas cubren sus dedos; se santigua frente a su altar y exclama en voz alta: “¡Qué se haga la voluntad de Dios!”.

La vendedora vive en la comunidad marginal de La Garita, adelante del mercado “La Tiendota”, a escasos metros de la línea férrea en San Salvador. Ha sido su hogar por 20 años. Cuando llegó ya existían los asentamientos, “desde que yo vivo aquí el tren siempre ha pasado, pero nunca nos dijeron que nos iban a desalojar”. Ella habita en terrenos que son parte del derecho de vía de la empresa Ferrocarriles Nacionales de El Salvador (FENADESAL). El último censo de esta institución, se detallaban 14 mil 840 viviendas en todos los derechos de vía férrea en el país.

Según estudios de la Comisión Ejecutiva Portuaria Autónoma (CEPA), FENADESAL tiene 555 kilómetros de derecho de vía: desde La Unión hasta la frontera con Guatemala. El trayecto comprende a San Salvador, el Puerto de Acajutla, El Sitio del Niño y Santa Ana.

La mirada de Rosales deja saber que el tren no es la única preocupación. Tiene dos nietas, Nancy de 18 y Dinora, de 12 años, quienes le ayudan a vender pan con café en las tardes en la comunidad. Ambas van a la Escuela Reina de Holanda, en el sector de La Garita. “Abuela, y si nos sacan de aquí para dónde nos vamos”. Es la pregunta que siempre hacen.

Actualmente, FENADESAL tiene un proyecto de reactivación de trenes en El Salvador que pondrá a funcionar un tramo de vía, entre San Salvador, Ciudad Delgado y Apopa, para transportar pasajeros. El plan parece muy ventajoso para la mayoría de personas que se trasladan mercadería entre las diferentes rutas que el tren tomará, pero a varios residentes de las marginales la idea los aterra.

Jaime Aparicio, habitante de Ciudad Delgado desde hace 25 años, asegura que le preocupa que muy pronto sean desalojados. “No tenemos a dónde ir... No estamos dispuestos a movernos bajo ninguna circunstancia”, expresó.

Un mega proyecto

Además de la reactivación de los trenes como medio de transporte, CEPA invertirá $208 mil en el mantenimiento de todo el sistema, incluyendo las vías. Según la Carta informativa de la institución de 2007, los aeropuertos y la remodelación de los puertos son parte de un plan estratégico de desarrollo que busca mejorar la economía del país.

Foto: Erick Montoya

La gente tiene otra opción de transporte público en el área del Gran San Salvador.

FENADESAL asegura que para llegar a ser un centro de distribución se necesita, además de los proyectos ya existentes y en proceso, una infraestructura que permita movilizar en el menor tiempo posible la mayor cantidad de carga y a un bajo costo. Una alternativa sería el sistema de interconexión ferroviaria que uniría a los puertos del pacífico salvadoreño y guatemalteco con los del atlántico guatemalteco y hondureño. “Para un inversionista es una oferta muy tentadora”, expresó Lilian Vega, economista de la Universidad Centroamericana “José Simeón Cañas” (UCA), y añadió que facilita el transporte de mercancías propiciando la fluidez del comercio internacional en esta región. “Es bueno para las industrias internacionales de comercio internacional”.

La estrategia de desarrollo, amparada en el Plan Puebla Panamá y en las políticas de plan País Seguro, busca la reactivación de los trenes pero no sólo de pasajeros, sino de carga. Se cambiarían los ferrocarriles traídos de Estados Unidos y Europa y ,por consiguiente, las vías también, debido a que la trocha es más ancha. El trabajo exigirá desalojar a las personas que viven en las marginales, a la orilla de la línea férrea.

Rosales contó que en las charlas, impartidas por trabajadores de FENADESAL, se hace ver el riesgo que corre la gente al estar cerca de las líneas a determinadas horas, pero que nunca mencionan a dónde las van a reubicar. Su nieta Nancy siempre va a las reuniones, y en una de ellas escuchó que serán reubicadas algunas familias, en especial aquellas numerosa que puedan pagar una casa en Agua Caliente. Mientras que aquellas que no pueden les darán unos terrenos en Agua Caliente. “Primero Dios nos den un espacio dónde vivir “, sollozó la mujer.

Desde mediados de septiembre, diferentes asociaciones de residentes de las vías férreas de San Salvador, Soyapango, Ciudad Delgado y Apopa protestaron por el paso del tren.

Pláticas informativas

El gerente de FENADESAL,Salvador Sanabria, afirmó que los habitantes de las comunidades marginales no serán desalojados, más bien se les darán charlas de concientización para que estén listos cuando pase el tren. “En todo medio de transporte, hay accidentes, este no es la excepción. Es bien curioso que la mayoría de accidentes ferroviarios se den con imprudentes al volante, gente que no respeta las señales de tránsito, pero no con personas”, aseveró el funcionario.

Según la Carta Informativa de CEPA de 2007, el tren en los tiempos dorados llegó a formar una parte muy importante de la economía. No sólo generaba producción para los empresarios industriales, sino también para las personas, generando empleos y buenas condiciones de vida para la población involucrada.

Entre champas, polvo y rieles, se encuentra la familia Romero que tiene diez años de vivir cerca de la línea y comenta que ninguno de los habitantes de las comunidades marginales corre algún riesgo, porque el plan de concientización es muy oportuno. Oscar Romero, residente del Kilómetro 11 de Apopa, explicó que el tren traerá muchos beneficios, como el empleo para muchas familias de la zona, a parte de ser una esperanza para el desarrollo salvadoreño.

Actualmente, la reactivación de los trenes inició el 1 de octubre pasado, a las 8:30 de la mañana, en la estación de FENADESAL. Tuvo de pasajeros a unos 200 infantes que celebraron el Día Internacional del Niño. Los viajes duran alrededor de 40 minutos, en un trayecto de 12.5 kilómetros. El recorrido tienecuatro paradas establecidas: La Avenida Juan Bertis, Ciudad Delgado, Condominios Cayalá y Apopa.

El pasaje es de $0.10, por persona. La tarifa no cubre el plan piloto de la reactivación ferroviaria, por tanto se buscará ingresos con la publicidad. Se ofrecerá patrocinar vagones con derecho de hacer los anuncios móviles, como hace la empresa de celulares Claro. “De esta manera el pasaje será sólo un complemento”, aseguró el gerente de FENADESAL.

El proyecto de desarrollo se discute en CEPA y se mandará a licitación el estudio de factibilidad para saber si es adecuado cambiar las líneas férreas. Mientras tanto, la población afectada con el paso del tren ya comenzaron a organizarse para pedir a FENADESAL y a la Asamblea Legislativa que se legalicen sus tierras. En este último, desde el 2003, los asentamientos hicieron la solicitud. Sólo en el trayecto entre San Salvador y Apopa existen 26 comunidades.

on cansancio notorio y con unas cuantas monedas en el delantal, la vendedora de yuca vuelve a casa después de una larga jornada de trabajo. Se sienta a esperar a sus nietas que aún no vuelven de vender pan con café. Ve hacia el cielo y dice con voz quebrada: "Así es la vida de pobre. ¡Qué se haga la voluntad de Dios!"

 

 

 

 

El Canal seco que siempre existió

 

Este canal fue de gran utilidad para la inversión extranjera. Actualmente, con la reactivación del tren, toma mayor importancia y es imprescindible en el proyecto de desarrollo que lanzará CEPA.

La Carta Informativa de la Comisión Ejecutiva Portuaria Autónoma (CEPA) de 2007 dice que el surgimiento de Ferrocarriles Nacionales de El Salvador (FENADESAL), el 9 de abril de 1881, y aprobado por la Asamblea Legislativa, el 2 de marzo de 1882, inició el trazo y explotación de una línea férrea por todo el país.

La construcción de toda la ruta férrea permitió conectar la estación de Santa Lucía, en Santa Ana, luego hacia Ahuachapán y finalmente con la frontera de Guatemala. De esta forma, se habilitó un “canal seco”interoceánico entre el puerto de Cutuco (La Unión), en el Pacífico, y Puerto Barrios, en el atlántico guatemalteco que funcionó hasta la década de los ochenta y fue el principal medio de transporte para el intercambio comercial con la costa este de los Estados Unidos y Europa.

Salvador Sanabria, gerente general de FENADESAL, opinó: “El Canal seco interoceánico siempre existió. Fue un plan de dos países: El Salvador y Guatemala”.

De acuerdo a Sanabria, el Canal Seco aún está activo y si el proyecto de desarrollo es un éxito, “volverá a vivir. Todo depende de la reactivación de los puertos”.