En los mercados de San Salvador también se ofrece educación
Por
Guadalupe López
Periodista
Los Centros de Desarrollo Integral, en los mercados, albergan 550 hijos e hijas de comerciantes. El servicio incluye estimulación temprana hasta educación parvularia, y si falta el dinero para la cuota se hace el trato de pagar al final del día.
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Foto: Guadalupe López |
Niños y niñas aprenden a convivir en armonía en los espacios escolares. |
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Son las 7:00 a.m.. Verónica Portillo, de seis años, se prepara para ir a estudiar. Su madre Dolores Guardado la apresura al salir de la casa, porque es tarde y perderá clientes en el mercado San Miguelito, donde vende pollo fresco.
La niña llega justo a tiempo. No le pondrán el mensaje de suspensión. Saluda a la seño “Lucy” y se integra a la sección de preparatoria, con 85 niños y niñas, en el Centro de Desarrollo Integral (CDI) del mercado, donde existe también el servicio de guardería.
Los CDI nacen en San Salvador en 1997 con el alcalde Héctor Silva. Es en ese año que el concepto de guarderías municipales evoluciona y adopta el nuevo nombre. Bruni Peña, coordinadora general de los CDI, cuenta que “nacen de la necesidad que tienen las madres y padres de familia que mientras estén laborando puedan contar con un lugar que garantice una estadía segura de sus hijas e hijos”.
Actualmente, hay siete CDI en San Salvador. Están en los mercados municipales de San Miguelito, San Jacinto, Modelo, Tinetti, Excuartel, Sagrado Corazón y el Central. Brindan atención a unos 550 hijos e hijas de vendedores y vendedoras, desde lactantes con tres meses de edad hasta los seis años, en preparatoria.
Verónica está triste, porque es su último año y no quiere dejar de ver a todos sus amigos y amigas. Por su parte, Kevin Daniel Rivas, de 5 años, dice que se aburre pasar estudiando en el CDI, “sólo me gusta cuando juego y coloreo”.
Una fusión de impacto
La metodología de enseñanza que utilizan los CDI es el modelo psicopedagógico que, según Peña, implica una atención multidisciplinaria que integra la estimulación temprana, educación inicial, atención médica y nutrición con la participación de la familia, para contribuir al cumplimiento de los derechos de la niñez.
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Foto: Guadalupe López |
El personal de los CDI tiene la responsabilidad de educar de una forma integral. |
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Mercedes Navas, especialista en Educación de la Universidad Pedagógica,en San Salvador, manifestó que el modelo psicopedagógico no es más que la fusión entre dos ciencias: la psicología y la pedagogía. Desde la primera, “se toma muy en cuenta el aspecto actitudinal del niño o la niña como ser individual para el proceso de aprendizaje”.
El modelo de educación responde a una guía metodológica que previamente elaboró el Ministerio de Educación, Ministerio de Salud Pública, el Instituto Salvadoreño para el Desarrollo Integral de la Niñez y la Adolescencia (ISNA) y otras ONG´s, entre ellas el Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (UNICEF) y la Agencia de los Estados Unidos para el Desarrollo Internacional (USAID).
Además de trabajar de manera articulada con instituciones gubernamentales, el ISNA es el encargado de supervisar el trabajo que realizan y la Alcaldía de San Salvador patrocina los servicios que se prestan, aunque siempre hay una cuota social.
Guardado reúne cada día $0.57 y $1.14 que debe cancelar en el CDI de San Miguelito cada mes, para que su hija sea atendida por las educadoras, reciba la alimentación (dos refrigerios y el almuerzo) y atención médica. Silveria Catalina Panameño, abuela de uno de los niños que recibe atención en el CDI del Mercado Central, asegura que “la enseñanza es muy buena en el CDI, los niños son bien cuidados y la cuota es justa”.
Muchas veces los padres y las madres de familia no tienen dinero y lo que hacen es una especie de trato: “van a la re búsqueda por la mañana para que a las cuatro de la tarde, la hora de salida, cancelen la cuota”, explicó Dalina Clímaco, directora del CDI San Miguelito.
Violencia hogareña
Verónica reconoció que le gusta pasar más tiempo en el CDI que en su casa, porque ahí se divierte más, “hay quien juegue conmigo...” También le agrada porque se libra de los castigos que en su casa recibe de sus padres por no colaborar en los quehaceres del hogar y hacer las tareas con retraso.
Uno de los principales retos que enfrentan los CDI es la violencia intrafamiliar que viven los niños y las niñas. El personal programa reuniones con la familia para hablar de los castigos y las repercusiones de estos en la vida de los infantes. Si un menor es golpeado, se investiga el caso y después se denuncia en el ISNA. Cualquier falta del padre o madre, como no llegar a la hora establecida a recoger a su hija o hijo, es informado a la autoridad que vela por los derechos de la niñez en El Salvador.
En los fundamentos curriculares de la Educación Inicial del MINED, se avala la atención de docentes, pediatras, nutricionistas, niñeras y asistentes de servicio para la educación formal institucional. Además, desde el artículo 15 de la Ley General de Educación se estipula que desde la educación inicial se debe procurar el desarrollo de los niños y niñas de manera armónica e integral. Lo que permite la atención de las educadoras y potencia los servicios que brindan los CDI.
Cada año, los CDI hacen la planificación para trabajar 39 semanas. Las educadoras (la mayoría niñeras que han recibido capacitación a través del MINED) preparan cada viernes los contenidos a desarrollar la próxima semana.
El Ministerio de Educación, en cada centro, coordina tareas con dos profesoras y una directora para que se encarguen de la educación parvularia y, por la tarde, las educadoras atienden a los niños y las niñas.
erónica llegó al CDI San Miguelito desde “que estaba tiernita”, como ella lo cuenta, y aunque este año finalice la parvularia “siempre llegará a visitar a su seño “Lucy” y a todos los amigos que ahí deja”.
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