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Cicatrices estéticas, la nueva moda

Por Claudia Gaitán
Periodista

Las escarificaciones o cicatrices autoinflingidas en la piel son, como los tatuajes, una moda para unos, un código para muchos y para otros, una locura.

Foto: Claudia Gaitán

En el proceso de hacerse una cicatriz con una cuchilla está incluido el dolor.

Luego de dibujarse con un lapicero la figura de una estrella en el tobillo, Mauricio García o “Tambo”, como le dicen sus amigos, de 19 años, toma la navaja afilada que compró hace unas horas y con ella empieza a herir su piel para marcar la figura. A medida avanza en la elaboración de su propia escarificación, la piel se le enrojece e inflama cada vez más y en los surcos de la herida se asoman gotas de sangre. Mientras tanto, él se limita a comentar: “No duele tanto, nada más que se mira bien doloroso”.

Las escarificaciones son un tipo de modificación corporal que resultan de cortar o quemar la piel para alterar o modificar la estructura de sus células, y así generar una cicatriz que quede con el diseño, la imagen o la palabra que la persona ha elegido. De ahí que también se les llame “cicatrizaciones”.

En otras palabras, lo que se busca es una marca con mucho relieve, llamada “cicatriz queloide”. Estas son más fáciles de obtener con un simple corte en las personas de piel negra; por el contrario, en las de piel blanca o morena la cortada o la incisión tiene que ser más profunda.

Las incisiones se pueden realizar “artesanalmente”, es decir, hacerlas uno mismo con un objeto corto punzante, como una cuchilla, un bisturí e incluso espinas. Luis Francisco Rivas, de 17 años, asegura: “Yo solo me la hice en la casa con un clip y fuego”.

También hay tiendas o locales donde se realizan marcas de una manera profesional, además de tatuajes, piercings (perforaciones que se hacen en el cuerpo y se decoran con alhajas) y otras modificaciones corporales. Actualmente, en San Salvador, “Sivar Ink” es el único establecimiento del país en el que se elaboran escarificaciones. Carlos Canales, el artista de dicho local, tiene aproximadamente 13 años de hacer tatuajes y nueve de hacer incisiones. Son pocos los jóvenes que llegan decididos. La mayoría de los clientes son hombres, entre los 18 y 30 años de edad, y los lugares que, por lo general, eligen son los brazos, la espalda y el abdomen.

Los precios por el servicio pueden variar: entre más grande sea el diseño es más caro. Pero, por ejemplo, una figura sencilla (una letra) y de unos diez centímetros puede costar $50.

Cortada o quemada… Difícil elección

Dicen por ahí que “para gustos los colores”. Y es que para realizarse una escarificación hay dos técnicas a elegir: el “Branding” y el “Cutting”.

En la técnica del “Branding”, la escarificación se logra haciendo una quemadura de tercer grado en la piel. Para ello se utiliza un electro-cauterizadorque funciona como un lápiz con el que se va “dibujando”- o en este caso quemando- en la piel la figura elegida.

También se puede quemar la piel con un metal caliente que esté forjado con el diseño solicitado. A esto se le llama “Strike” y es un proceso casi idéntico al que se realiza para marcar el ganado.

El otro tipo de incisión puede hacerse con la técnica conocida “Cutting”. Primero, se marca el dibujo sobre la piel y luego se va trazando el contorno de la figura con una navaja o bisturí. De esta forma, solo se abre la piel y la herida es superficial por lo que la cicatriz que resulta no tiene mucho relieve y se mira poco.

Si lo que se quiere es que la herida quede muy marcada se hace el procedimiento llamado “Skin renoval”, es decir, remover la piel. Después de marcar la figura con el bisturí, se corta la epidermis y se retira con una pinza. Canales asegura que en esta parte hay que tener mucho cuidado pues solo se debe quitar la epidermis y no tocar el tejido graso, porque sino “empezamos a meternos con las arterias, entonces el sangrado es como hemorragia”.

En las dos técnicas, ya sea el “Cutting” o el “Branding” es posible utilizar anestesia para que la persona no sienta tanto dolor, pero casi nunca se aplica, porque, como lo expresa Canales, “es como que hagás truco… No se vale”.

Según el dermatólogo Salvador Chevez Gomar, la escarificación como tal puede empezar a apreciarse al cabo de unas tres semanas si se realizó con navajas, y si se hizo con metal caliente habrá que esperar más tiempo: entre seis u ocho semanas. Sin embargo, no se puede precisar a ciencia cierta cómo se verá el resultado final, pues, según Chevez, cada persona cicatriza de una forma diferente y la piel tiende a expandirse un poco. Además, también dependerá de cómo se haya trabajado la piel. En cuanto a este tema, el dermatólogo opina que “es un irrespeto, una irreverencia (al cuerpo). Los muchachos lo hacen porque está de moda pero el concepto de esto totalmente diferente”.

Entre la mutilación y el arte

La práctica de las escarificaciones no es nada nueva. Hace miles de años, diferentes culturas, entre ellas la maya , la huasteca y en especial la africana- que todavía hoy en día la practican - se generaban marcas en el cuerpo y el rostro: una forma ritual para demostrar valentía, madurez, estatus social e incluso belleza.

En la actualidad, a pesar de que las cicatrizaciones han sido retomadas por los jóvenes, principalmente como una moda, para el psicólogo Boris Barraza todavía pueden asociarse a su origen ritual, ya que “aún cuando sea espantosamente doloroso, son procesos a los que los muchachos aceptan someterse para ser merecedores de pertenecer a un grupo, para ser parte integrada de una colectividad. Son procesos de identificación”.

Sin embargo, al igual que sucede con la mayoría de las modificaciones corporales, las incisiones siempre serán mal vistas por una buena parte de la sociedad. “Si la sociedad no admite mucho los tatuajes, mucho menos admitirá la escarificación. Le cuesta asimilarla bastante porque se mira un poco más grotesca”, opina Canales de Sivar Ink. Por lo que no es extraño que las personas que no aceptan ni admiten este tipo de prácticas las señalen como una mutilación.

Según Barraza, el concepto clínico de mutilación es “cortar y separar” alguna parte del cuerpo, por ende cuando con la escarificación se realizan estas dos acciones –cortar y separar la piel- sí se puede considerar una forma de mutilación, pero haciendo la aclaración de que son una “mutilación estética”.

¿Cómo es esto posible? El psicólogo explica que las mutilaciones estéticas son aquellas que se hacen con el fin, por ejemplo, de mejorar la apariencia física o de representar un código, y esto es precisamente lo que buscan las personas al hacerse una cicatriz. Por lo tanto, no es correcto asociar la incisión a un desorden o enfermedad mental, ya que no es una mutilación por comportamiento patológico, pues estas se presentan en situaciones de severa ansiedad o estados esquizofrénicos, los cuales ponen en peligro la vida del individuo.

“Para mí esto es natural, es mi estilo…es como un arte”, opina García sobre las escarificaciones. Barraza está de acuerdo con la última afirmación del muchacho, pues considera que este tipo de incisiones, al igual que los tatuajes, son una manifestación de arte corporal. Asegura que “si uno se quita de la cabeza que es una cicatrización de una herida o quemada brutal, las estructuras, las formas que llegan a darles son realmente interesantes”.

Por su parte, Canales opina que este tipo de creaciones son “otro nivel de trabajo”, pues los artistas ya no solamente plasman en papel o en paredes, sino que hacen el trabajo en la piel.

Sin embargo, a pesar de que Barraza incluso considera que algunas de estas creaciones pueden llegar a ser “un producto estético realmente hermoso”, no está de acuerdo con que los jóvenes se las hagan porque “sería como usar la misma camisa el resto de mi vida y eso a la larga terminará por cansarme”. Explica que los seres humanos son seres de cambios cuya estructura psicológica no está elaborada para quedarse estática; por ello, tanto los tatuajes como las escarificaciones son una negación total a la dinámica psicológica humana que busca constantes cambios y mejoras.

 

 

 

 

 

Cuidados para evitar una infección
 

Con las incisiones, como con cualquier otra herida, existe siempre la posibilidad de que lleguen a infectarse. Para evitarlo, hay que tener en cuenta ciertos aspectos.

Para empezar la técnica del “Branding” tiene cierta ventaja sobre la del “Cutting” ya que como se hace con hierros calientes, el mismo calor de la temperatura del metal ayuda a que disminuya la posibilidad de infección, pero no la elimina por completo.

Por eso, sea cual el tipo de técnica que se utilizó, el dermatólogo Salvador Chevez Gomar proporciona las siguientes recomendaciones que son válidas para la curación de cualquier herida:

  1. “Lavar, lavar, lavar y volver a lavar la herida”.
  2. Evitar el sol.
  3. Aplicar un ungüento o regenerador celular para que la cicatrización sea más pronta.
  4. Si la persona lo desea, tomar antibióticos e incluso analgésicos para el dolor.

No hay que pasar por alto estas recomendaciones, ya que las heridas que resultan de una escarificación son realmente delicadas y en estos casos, como dice Chevez, “el agua y el jabón son su mejor amigo”