Sonsonate: ciudad de los Aedes Aegypti
Manuel Ramírez
Periodista
El mosquito Aedes Aegypti es el transmisor de la mortal enfermedad del dengue. Además, es el responsable que en el departamento de Sonsonate las autoridades salvadoreñas hayan elevado la alerta de verde a roja: a la fecha hay 716 infectados y 2 niñas fallecidas.
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Foto: Manuel Ramírez |
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El panadero Víctor Sánchez sufre resignado el dengue, ya que no recibió atención médica en el sistema nacional de salud. |
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Víctor Sánchez tiene una semana de no trabajar. Él es panadero, pero ahora es también una de las víctimas del dengue: “Es como estar en una película de Hollywood. Todo lo que se está haciendo para erradicar al mosquito Aedes Aegypti y la alerta roja es toda una ficción, pero la película se pone con más suspenso cuando uno padece la enfermedad y siente que se muere. El dolor de huesos, la fiebre de 40 grados y la debilidad es yuca. Luego viene el drama que uno pasa en los hospitales o en el FARSALUD o ¿FOSALUD?, donde los médicos arrogantes lo ven a uno hecho leña y ni una pastilla le dan a menos que estés en fase terminal”, dice sin evitar reírse a la vez que suspira.
Los daños que ha causado el dengue son lamentables y los más perjudicados son los niños y las niñas. Ellos y ellas son presa fácil para la enfermedad, ya que esta actúa en la niñez con más fuerza, pero aún así los más grandes no se salvan. Varios se quejan de que es una dolencia muy seria por lo que se le debe dar mayor atención.
La madre de Víctor, quien no quiso ser identificada, lava en el río Ceniza unos paños empapados de sudor por la calentura que sufre su hijo: “solo el que ha tenido a un familiar enfermo o ha sufrido de esta terrible enfermedad puede entender porque debemos eliminar los criaderos del mosquito a tiempo, y no cuando las cifras de contagiados están por encima. Esto lo digo principalmente por las autoridades de Salud y las personas descuidadas”, explicó.
La casa de barro de Sánchez, en el cantón en El Mojón, no ha sido fumigada y mucho menos visitada por el personal de la Unidad de Salud de Sonzacate. La familia tiene la teoría de que no ha llegado debido a su pobreza y a viven en la orilla de un río, “a diez metros está mi casa de las casas de la residencial Santa Eugenia, donde llegan a rociar veneno; yo no entiendo por qué nos ignoran cuando los llamamos para que echen veneno”, aseguró.
Obligados a fumigar
Por su parte, el promotor encargado de la fumigación en Sonzacate no quiso dar ninguna explicación sobre el caso, y dijo que no estaba autorizado para dar entrevistas. Pero sí habló Víctor Manuel Ramos, supervisor Departamental de Control de Vectores en Sonsonate, y explicó que no todos los lugares se fumigan, solo aquellos donde hay sospechas o enfermos de dengue. “En el caso de la familia Sánchez, es lamentable que los encargados de la fumigación no sigan las recomendaciones. No importa si son pobres, ricos, siempre hay que fumigar”, señaló el funcionario público.
Pero, qué opinan los y las sonsonatecas de las campañas de prevención: “es solo una campaña tardía y todo es un escándalo”, “lo que debe decir el Estado es que se le salió de las manos esta enfermedad”, “¿por qué no se inician las campañas antes del brote o antes que se muera alguien de dengue, si ellos mismos (las autoridades de Salud) afirman que somos un país con las características adecuadas para que el mosquito del dengue se reproduzca?”, ... Bastantes personas se hacen esta misma pregunta y da una respuesta casi igual: “el Estado no tiene la capacidad y responsabilidad para controlar y evitar una epidemia, si no las cifra de niños y niñas fallecidos no existiera. Y hay que subrayar que en estas cifras no entran los niños y niñas marginadas de las zonas más pobres del país”.
Ramos manifestó que la lucha contra el mosquito es responsabilidad de todos y todas y no solo del Estado, “lo que necesitamos, como país, para erradicar estas epidemias, es una cultura que permita evitar las enfermedades. Esto se logra educando a la gente”, aseguró.
La cabecera de Sonsonate, con el mismo nombre, se lleva el primer lugar entre los municipios del departamento con más casos de dengue: 248 infectados e infectadas. A unos metros de la casa de Roberto Jiménez está el río Sensunapán, solo se necesita estar unos momentos para que las palmadas se hagan escuchar ante el ataque sin piedad de los mosquitos. “Mi casa se encuentra a unos veinte metros de distancia del río Sensunapán. En él arrojan objetos inservibles, por eso aunque vengan a fumigar varias veces los zancudos no se mueren. Siempre hay zancudos. Por eso es necesario untarse repelente, pero estoy seguro que los mosquitos se crían en el río y nadie hace nada”, contó Jiménez.
Ante la queja, el supervisor Departamental de Control de Vectores en Sonsonate volvió a tomar la palabra y dijo que la fumigación es una medida de control para eliminar a los zancudos que andan en su hábitat, no para eliminar larvas, huevos o pupa. En este caso se utiliza la recolección de objetos inservibles. Uno de los problemas en Sonsonate y otros lugares no es tanto los ríos, sino la chatarra y la gente descuidada que hay en ese lugar. “Por ello, las personas deben de colaborar para no hacer criaderos de zancudos. Es responsabilidad de todos eliminar este enemigo y no solo de las unidades de salud”, sostuvo el funcionario.
Una espera sin resultados
Mirna Villalta y su hijo José Luis Villalta, de ocho años, han tenido que viajar desde el caserío La Barranca, cantón Las Tablas, Santa Emilia, a la Unidad de Salud de Sonzacate, para que el menor pueda ser atendido por síntomas de dengue. “Venimos hasta ahora, porque no teníamos dinero para los pasajes”, reveló la madre, con un solo dólar en el delantal.
Lo indignante fue que esperaron dos horas en el centro de atención, porque “supuestamente” solo había un médico de turno y una decena de pacientes; sin embargo, un doctor se paseaba por los corredores indiferente y ajeno al sufrimiento de niños y niñas enfermas. Cuando llegó el turno de José Luis, el termómetro de la doctora señaló 39 grados. Él lloraba por el dolor de cabeza y huesos. La médica le diagnosticó “síntomas de dengue”. La orden fue llevarlo mejor al hospital.
La preocupada mamá y el niño abordan un bus. Ya en el hospital, tienen la esperanza de recibir el tratamiento adecuado. Error. En la recepción, la mujer da los datos de José Luis y le dicen que tiene que pagar $2. Ella responde que no tiene dinero. La recepcionista se pone seria, y en tono arrogantemente le ordena que tome asiento y espere. Ningún doctor aparece, luego de 45 minutos de estar en el nosocomio. Al fin uno la llama y entran al consultorio. A los diez minutos, salen Villalta molesta: “El hijo de la gran p… solo me dijo que le diera acetaminofén y abundante líquido, y si se ponía grave que lo trajera de nuevo”, contó.
Similar historia cuenta Ángela de Pineda, lugareña de la playa Los Cóbanos y dueña de un comedor de mariscos: “Mi hijo tiene tres días con calentura, lo lleve a la Unidad de Salud de Acajutla y solo me dijeron que le diera acetaminofén. Más fue el gasto y el tiempo que perdí, y nos atendieron muy mal. Por eso, uno no confía en nada. Si se me pone grave este niño lo voy a llevar donde un doctor privado. De nosotros, solo se acuerdan en Semana Santa o en diciembre, porque es cuando vienen los turistas, y es al que cuidan, a uno lo marginan”, agregó.
Un doctor privado, sin dejarse identificar, manifestó que muchos colegas cometen errores lamentables, como discriminar a la gente pobre. En el caso de la mala praxis es descuido del médico y falta de profesionalismo, “desde los primeros síntomas de dengue, la persona enferma debe estar en observación y haciéndole exámenes de sangre para estudiar la evolución de la enfermedad.”
Leah no tenía que morir
Nouceth Rodríguez y Carlos Vega son la mamá y el papá de Leah Nouceth Vega Rodríguez, de tres años de edad. La pareja reside en el centro de Sonsonate, y son veterinarios. A unos metros del hogar tienen la clínica para animales. Por la profesión y ubicación de su trabajo, la familia es muy conocida y ahora más porque pertenecen a uno de los casos más lamentables que ha impactado a la gente del departamento: su hija murió de dengue.
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Foto: Comunica |
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Leah Vega falleció por dengue. Su papá y mamá la llevaron tanto a médicos privados como al hospital nacional, donde ninguno supo descubrir a tiempo su enfermedad. |
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Leah se levantó el lunes 7 de agosto pasado muy temprano para ir al kinder, ubicado a unos metros de su casa. Iba muy contenta y sana, pero a las 11:00 a.m. regresó triste y un poco irritada. A las 5:00 p.m., su padre la llevó a donde un pediatra privado que también trabaja en el hospital de Niños Benjamín Bloom, en San Salvador. Este diagnosticó bronquitis por el cuadro que presentaba: expectoración, es decir flema, y tos. El doctor recetó antibióticos.
Vega preguntó al médico si no era necesario hacerle exámenes de sangre por el dengue, pero el pediatra dijo que no, “si ella no mejora el día jueves, sí realizaré los exámenes respectivos”, contestó.
El día martes, en la mañana, Leah presentó un mejoramiento de salud, sin embargo en esa noche la enfermedad se complicó. Tuvo una calentura que no podían normalizar con ningún antipirético o antifebril, aunque en la mañana del miércoles volvió a presentar un alivio. Esta es una fase del dengue, como el ojo de un huracán que presenta calma y luego viene lo peor. Lo mismo sucedió con Leah.
El miércoles, en la noche, y la madrugada del jueves, Carlos vivió la peor pesadilla de su vida. Vio como el rostro de su pequeña se desfiguraba del dolor abdominal, de cabeza y huesos. Inmediatamente la llevó al FOSALUD, pero había un solo médico y el vigilante adormitado comunicó que el doctor estaba dormido y no lo podía atender, que regresará en la mañana. Al recordar ese momento, Carlos, con lágrimas en sus ojos, hace una petición: “Al gobierno y a las autoridades de salud les pido que digan la verdad, y que a esto le llamo FARSALUD. A mi hija no la atendieron, y toda la madrugada del jueves pasó llorando por la enfermedad”.
El jueves en la mañana, la pequeña y su padre consultaron a otro médico privado. Este diagnosticó que los dolores en la niña eran a causa del antibiótico, recetado por el primer doctor. Vega por ética no menciona los nombres de los médicos. En la tarde, Leah se encontraba sinóptica, es decir entró en shock. El cuerpo lo tenía de color azul. Entonces fue llevada a donde un tercer médico que realizó los exámenes correspondientes para observar si era dengue. Salió hemorrágico y las plaquetas eran de 50,000 mm3. Sin demora se le remitió al hospital nacional, porque no tenía pulso y estaba muriendo. La estabilizaron, Leah empezó a hablar.
Después, en la misma noche del jueves, Vega, por algunos amigos colegas, consiguió cupo en el Hospital de Niños Benjamín Bloom. Leah Nouceth junto con su madre fue llevada en ambulancia a San Salvador. Establecidas en el nosocomio, la niña decía que quería estar en su casa y tomar leche con Quik, el polvo de chocolate preferido de ella. A las 2:30 de la madrugada, la plática con su mamá fue interrumpida por los doctores. Leah lloraba y gritaba cuando la separaban de su madre y entraba a la Unidad de Cuidados Intensivos (UCI).
A las 6:30 de la mañana del viernes 11 de agosto, el teléfono sonó en la casa de la familia Vega Rodríguez. Leah había muerto de un paro cardiaco.
Ocultan información
Vega asegura que no quiere buscar culpables, aunque pide a las autoridades de Salud que no mientan sobre la epidemia y las muertes que están sucediendo a causa del dengue. “Luego de 15 días de muerta mi hija y otra niña, el Ministro de Salud afirmó que era por dengue. Y lo peor es que días después ponen la alerta roja en el departamento”, critica el desconsolado padre. “Ahora, algunos nos acusan de acción tardía, que muy tarde llevé a mi hija al hospital. Tal vez pequé de ignorante, pensando que lo mejor era llevarla donde un privado, porque la atención es más rápida y supuestamente eficiente, pero las autoridades no mencionan que a mi hija le picaron las dos nuevas clases de zancudo. Esta información me la dieron colegas del hospital Bloom que vieron los resultados finales”.
Y agrega ante el drama que vive: “Esta es mi triste realidad, de mi esposa y la de mi hija, y tiene voz porque somos una familia conocida y vivimos dignamente; además porque moví cielo y tierra para que se dijera la verdad de la muerte de mi hija. ¿Pero la de aquellos que no sabemos nada? Que están excluidos, marginados, empobrecidos y le ponen que murieron de neumonía o gastroenteritis, y en realidad fue por el dengue. Esta es la realidad del país. Las campañas son tarde, la salud es deficiente, hasta que hay enfermo o muerto se fumiga, y se arma un escándalo de alertas”.
La familia Vega aún no logra asimilar que un zancudo le haya podido quitar la vida a su hija, “la más linda y lo más especial en mi vida. Gran parte de nuestra vida murió con ella”, concluyó el padre.
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Las cifras oficiales |
| Sonsonate y Sonzacate son los dos municipios con más casos de dengue al 31 de agosto de 2006 |
Municipio |
Sospechosos |
Clásicos |
Hemorrágicos |
Total |
Sonsonate |
591 |
237 |
11 |
248 |
Sonsácate |
337 |
119 |
4 |
123 |
Acajutla |
138 |
38 |
1 |
39 |
Santo Domingo |
34 |
12 |
0 |
12 |
San Antonio |
221 |
98 |
3 |
101 |
Nahuilingo |
62 |
19 |
0 |
19 |
Izalco |
199 |
51 |
2 |
53 |
San Julián |
97 |
38 |
2 |
40 |
Santa Isabel I |
20 |
5 |
0 |
5 |
Cuisnahuat |
14 |
5 |
0 |
5 |
Caluco |
7 |
4 |
0 |
4 |
Armenia |
49 |
22 |
1 |
23 |
Juayúa |
11 |
4 |
0 |
4 |
Nahuizalco |
137 |
31 |
1 |
32 |
Santa Catarina |
23 |
5 |
0 |
5 |
Salcoatitán |
11 |
3 |
0 |
3 |
Total |
1951 |
691 |
25 |
716 |
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Una hembra fértil |
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| - El Aedes Aegypti se reproduce en cualquier recipiente que esté al aire y contenga agua. El zancudo hembra evacua 400 huevos y queda fértil para toda su vida, por eso es la que más pica, ya que necesita alimentarse de sangre para mantener calorías |
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| - El dengue es difícil de diagnosticar. Únicamente el examen de sangre se utiliza para evaluar el número de plaquetas que anda entre 150,000 y 400,000/mm3 en lo normal, debajo de 100,000mm3, ya es peligroso el estado de la persona. |
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| - Actualmente no existe ningún medicamento específico contra la enfermedad del dengue, y el único tratamiento a los enfermos es con suero y antipiréticos. |
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