Editorial
Luto en noviembre
“No lo he podido asimilar totalmente...”, me contesta en voz baja mi amigo Daniel Rivas, quien coordina la Carrera de Comunicaciones de la Universidad Centroamericana “José Simeón Cañas” (UCA), ante mi pregunta de lo que siente cuando llega otro noviembre y volvemos a sentir más cerca el 16 de aquel terrible 1989, cuando asesinaron a nuestros maestros, amigos, confidentes.
Somos parte de la generación formada por los jesuitas en los años 70 y 80s. Ninguno de nosotros y nosotras se imaginó que la guerra se iba ensañar con tal brutalidad contra la dirección de la UCA, pero lo inimaginable sucedió: el rector Ignacio Ellacuría y sus compañeros Juan Ramón Moreno, Segundo Montes, Amando López, Joaquín López y López e Ignacio Martín-Baró fueron masacrados por la Fuerza Armada en la Universidad, durante la ofensiva de la guerrilla a la capital.
“No, no puede ser. Debe ser mentira, imposible”, me repetía una y otra vez. Pero la cruda realidad estaba servida. Con mi hermano Hugo, otro discípulo de la clase de ética del padre Amando, nos atrevimos a ir a la Universidad para tener noticias de primera mano, ya que era evidente la falta de información en los medios de comunicación. Y por si teníamos alguna duda de las muertes presenciamos la llegada de los seis ataúdes con los cuerpos de nuestros profesores.
Era sobrecogedor ver en la pequeña capilla los seis féretros. Nadie hablaba. El silencio nos envolvía, y así como hoy las lágrimas acuden en mi auxilio al revivir la imagen de esos hombres que dieron su saber y su existir por mi patria, El Salvador, entiendo a Daniel y sus palabras: “no lo acepto, no lo comprendo,...”.
Pero el dolor no nos paralizó. Cada uno y una, a su manera, siguió adelante. De vez en cuando, en momentos de crisis o de mucho desaliento, creo que recordamos el hacer de esos seis jesuitas. Yo guardo las palabras que un día me dijo Amando. Él estaba triste porque le había entregado una tarea de Filosofía donde no me había esforzado, “Sandra, tú puedes hacerlo mejor”. En su mirada estaba claro que yo le había fallado. Desde entonces su voz me persigue, y son incontables las veces que me ha salvado de la mediocridad.
Luego de compartir nuestros recuerdos Daniel me presta, rompiendo una regla de oro que tiene, un libro titulado El periodismo en una sociedad en crisis. La obra contiene una conferencia impartida sobre el tema, por nuestro rector Ignacio Ellacuría, en el mismo año que fue asesinado. Habló de una crisis en la profesión que ejerzo, no cabe duda que su pensamiento nos puede ayudar a entender los grandes obstáculos que todavía debemos superar en los medios de comunicación en El Salvador.
“Creo sinceramente en la enorme importancia del periodismo, precisamente en una sociedad en crisis, siempre puede tener una gran importancia, pero especialmente en una sociedad en crisis y especialmente en El Salvador, porque una sociedad en crisis en lo que hace falta, sobre todo, es hacer presente y patente la realidad de la situación, ocultada y deformada por los intereses que generan la crisis”. (Pbro. y Doctor Ignacio Ellacuría, 1989). |
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