Biosolución
Marcela Bustamante
Periodista
En noviembre de este año comenzará a funcionar una prueba piloto de producción de biodiésel en el país.
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Foto: Sally Ruiz |
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Los y las usuarias de las gasolineras tienen la esperanza de que un combustible alternativo baje el precio de los derivados del petróleo. |
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“¡Qué gasto de gasolina! ¡Y con lo cara que está!”, exclamaba Xiomara González, de 35 años, mientras manejaba en un embotellamiento vehicular, sobre la Alameda Juan Pablo Segundo, en San Salvador. Ella iba rumbo a su casa, después de la jornada de trabajo como secretaria de un banco nacional. “Si sube la gasolina, sube todo; y uno tiene que ver como le alcanza”. Xiomara es madre soltera de dos hijos, de 8 y 10 años.
El aumento del precio de la gasolina indiscutiblemente afecta a toda la población salvadoreña, pues influye en el costo de la canasta básica y a medida que los precios del petróleo van en alza impactan el bolsillo de los y las consumidoras. En consecuencia, países de todo el mundo ya están desarrollando legislaturas e inversiones agrícolas para sustituir combustibles fósiles por derivados naturales.
El Salvador no es la excepción. En este mes, comenzará a funcionar una fábrica que producirá biodiésel para consumo interno en el kilómetro 42 de la carretera que conduce a Santa Ana. Aunque la construcción de las instalaciones está terminada, por el momento parece más un lugar abandonado. Sin embargo, al tener todo el equipo necesario dará trabajo a alrededor de 40 personas, qué harán producir unos 10,000 galones diarios de biodiésel.
En el interior de la fábrica, puede sentirse un olor a aceite, debido a las maquinarias especiales que hay; aunque la producción todavía no arranca. Y es que la maquinaria que falta es la más importante, la cual será enviada desde Argentina. País que ya posee proyectos de energía renovable a partir de la soya.
Las operaciones administrativas de la planta salvadoreña se realizan en las oficinas ubicadas en la colonia San Francisco, San Salvador. Allí, el encargado del proyecto, ingeniero químico José Roberto Ugarte, de 60 años, refleja una personalidad muy dinámica. Él posee una vasta experiencia en el trabajo con derivados del petróleo, y hace dos años visualizó la idea del biodiésel. Para ello, comenzó a hablar con ministros y empresarios hasta que por fin alguien lo escuchó, y se formó la Corporación Salvadoreña de Inversiones (CORSAIN). “Así inicio el proyecto, somos la única empresa formal y productiva grande por el momento”, dijo Ugarte. Existe otro proyecto en oriente, pero no ha funcionado. El problema es la materia prima, porque para hacer biodiésel es necesario tener un aceite vegetal y en el país no hay.
El aceite vegetal es sacado de diversos elementos. Algunos países, como Estados Unidos, utilizan el aceite de soya; en Europa, el de colza, mientras que en los de clima tropical han optado por el aceite de coco o el de palma. “Nosotros utilizaremos la palma africana, que es la más barata”, explica Raúl Santamaría, ingeniero supervisor de CORSAIN.
Totalmente natural
El biodiésel es un combustible alternativo al clásico gasoil, derivado del petróleo. Se elabora de elementos 100% naturales y biodegradables en más de 25 países del mundo, que utilizan aceites vegetales obtenidos de semillas, plantas, algas oleaginosas y también reciclando el aceite usado para su cocción. Su energía específica es un 5% menor que la del gasoil, pero su elevada lubricidad compensa esta diferencia, por lo que el rendimiento energético de ambos combustibles es esencialmente el mismo.
“Es una buena opción para incentivar la producción agrícola,” opinó el ingeniero Salvador Rivas, del ministerio de Economía. Él explica que éste es un combustible biodegradable que ya ha sido probado satisfactoriamente en más de 15 millones de kilómetros en Estados Unidos, y por más de 20 años en Europa.
La única opción más económica de combustible alternativo que cumple los requisitos de la Environmental Protección Agency (EPA) es el biodiésel. Para el Lic. Mauricio Ayala, del ministerio del Medio Ambiente, distintos estudios en Estados Unidos han demostrado que el biodiésel reduce en 90% los riesgos de contraer cáncer. “El Biodiésel es 100% biodegradable. En menos de 21 días desaparece toda traza de él en la tierra”, comentó Ayala.
En el protocolo de Kyoto de 1997, se establecieron en base a dos normas: las europeas y las americanas. De ahí salieron los porcentajes que deben llevar las distintas composiciones de biodiésel. “Existen dos normas internacionales válidas, según el protocolo de Kyoto, que es el compromiso de 141 naciones para la reducción de emisiones de gases contaminantes”, mencionó Ayala. También, explicó que en Latinoamérica se ha implementado el biodiésel por ser una alternativa, ante el alto costo del petróleo; aunque en Europa se comenzó a utilizar como una medida de solución por ser menos contaminante.
Y es que el calentamiento de la atmósfera es el principal desafío medioambiental que hoy afronta la humanidad a escala mundial. Problema que, en gran parte, es consecuencia del aumento del contenido de ciertos gases que, en su mayoría, son emitidos por el transporte terrestre. David Gutiérrez, ministro de Obras Públicas, señala que cerca de 40,000 vehículos se incrementan por año en el país.
Entre las organizaciones que están trabajando para impulsar el desarrollo de biodiésel en El Salvador está: El Ministerio de Economía (MINEC), El Ministerio de Agricultura y Ganadería (MAG), el Ministerio de Medio Ambiente y Recursos Naturales (MARN) y El Banco Multisectorial de Inversiones(BMI).
Mercado reacio
Según Gino Bettaglio, presidente de la Corporación Salvadoreña de Inversiones (CORSAIN), el plan inicial es producir un 2% de la demanda nacional de diésel, y comentó que no es necesaria ninguna modificación para utilizar este combustible alternativo. A diferencia de otros, el biodiésel puede almacenarse en cualquier depósito donde el diésel de petróleo se guarda, “el galón costará $2.35, y puede funcionar en cualquier motor diésel convencional”, afirmó Bettaglio.
“La demanda de diésel en estaciones de servicio es de un 65%, en el sector industrial 34% y en el Gobierno de 1%. En base a ese mercado queremos producir, pero necesitamos la aprobación de las gasolineras que quieran mezclarlo”, dijo el ingeniero Santamaría. Pues otra de las ventajas del biodiésel es que puede mezclarse en cualquier proporción con el combustible diésel de petróleo. La combinación más común es de 20% de biodiésel con 80% diésel de petróleo, denominado “B20”.
Francisco Arias, gerente de las gasolineras Shell, mencionó que estarían de acuerdo en poner a la venta la mezcla de biodiésel, aunque no es la única alternativa ante el alza del petróleo: “Existe también el gas propano en los vehículos”.
Por su parte, la empresa que está creada con inversión mixta (35% de CORSAIN y 65% de capital privado) saldrá al comercio para abastecer a ciertas compañías que ya han solicitado el producto, como los barcos del grupo CALVO. Sin embargo, CORSAIN espera en un futuro abastecer a las distintas gasolineras existentes en el mercado nacional. “Estamos buscando llegar a un acuerdo, pero no nos han hecho caso, al mundo petrolero no le conviene”, revela el ingeniero Ugarte, y mientras se encogía de hombros mencionó que seguirá negociando.
| Invento centenario |
Hace 106 años que se descubrió el biocombustible sin lograr mayor popularidad.
La utilización de combustibles vegetales en motores Diésel es casi tan antigua como el mismo motor. El inventor del Motor Diésel, Rudolf Diésel, utilizó en el año 1900 aceite de maní como combustible para una demostración de la adaptabilidad del motor.
Con la crisis del petróleo en los fines de la década del 70 y comienzos del 80, acompañados de la incertidumbre reinante sobre lo que podía acontecer con los recursos no renovables, especialmente sobre los derivados del petróleo, volvió la idea de los biocombustibles. |
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