Inseguridad social: piedra de tropiezo para el turismo
Carolina Díaz
Periodista
Para pocos es secreto que la imagen de la región salvadoreña se asocia con violencia, pandillas e inseguridad social. Aún así, El Salvador invita al mundo entero a conocer las bondades de sus tierras. El Ministerio de Turismo (MiTur), en conjunto con otras organizaciones como la Corporación Salvadoreña de Turismo (CORSATUR), está buscando “convertir a El Salvador en un destino turístico a nivel mundial”. Para ello, se lanzó, en febrero pasado, el Plan Nacional de Turismo 2014. En consecuencia, hoy, variedad de mensajes por televisión, radio, prensa y publicidad exterior nos invitan a unirnos a ese esfuerzo y a responsabilizarnos porque “Turismo somos todos y es tarea de todos”.
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Foto: Claudia Torres |
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Los lugareños tienen el reto de ofrecer al turista servicios de primera calidad, aunque sin descuidar el ecosistema. |
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Basta ver los anuncios, que se difunden a partir del segundo semestre de este año, para sorprenderse con los paisajes y especies exóticas que ahí se muestran. Escenas que en un El Salvador tan contaminado y deforestado parecen ajenas a lo cotidiano. Sin embargo, playas paradisíacas, vertientes de aguas cristalinas, flores silvestres y animales sorprendentes se conjugan con un verdor majestuoso. Así se presenta el país al mundo y se abre a una “nueva era” en su historia: la era del turismo.
En este punto, cabe señalar que el turismo, aquí, es un tema nuevo. Antes de junio de 2004 ni siquiera existía una institución que se ocupara de las actividades de ese rubro, ello no resultaba raro ya que éste no se planteaba como un generador de divisas dentro de las políticas nacionales. Actualmente el panorama es distinto, no solo se cuenta con un ministerio y una Ley Nacional de Turismo, vigente desde el 18 de enero de este año, sino que ya se habla de los beneficios. José Rubén Rochi, ministro de dicho sector declaró: "El rubro del turismo es el mayor generador de ingresos por divisas del país, después de las remesas que envían los emigrantes", según lo publicado en un rotativo local.
El ministro Rochi hace referencia a los ingresos que sumaron US$ 644 millones en divisas, el pasado 2005, después de la llegada de 1 millón 154 mil visitantes. Para este año, aún no se conocen las proyecciones del gobierno en materia de turismo, pero sí las que a remesas se refieren. Y es que, de acuerdo a las proyecciones del gobierno, este 2006 se esperan 3 mil millones de dólares, provenientes de las remesas.
El representante de la cartera de turismo, orgulloso de las cifras que su rubro conciernen, sigue tratando de impulsar el sector a escala internacional. Como muestra de ello, en septiembre visitó Chile, ahí no solo instó a los sudamericanos a visitar nuestras tierras; sino que también, invitó a los empresarios chilenos a invertir en la actividad económica salvadoreña. “La ley pretende fomentar la oferta turística a través de incentivos fiscales a los inversionistas”, les dijo. “El Salvador es en este momento inexplorado e inexplorado”, aseguró, de acuerdo a Emol: El Mercurio Online, periódico de Chile.
La propaganda atrae; la realidad aleja
A pesar de que los medios presentan al país como una opción acertada a la hora de elegir un destino turístico o un sitio donde invertir capital, diversos sectores de la población coinciden en que, por ahora, son demasiados los puntos en contra. La suciedad, los problemas del transporte público y los altos índices de violencia; sobre todo, los casi 12 asesinatos que, según el Instituto de Medicina Legal, ocurren a diario, contribuyen a la formación de la imagen negativa que en extranjero se tiene del territorio. De modo que, estos son sólo algunos de los retos más importantes que la nación tiene que superar, para beneficiarse del potencial turístico de sus tierras.
En ese contexto, los dirigen la campaña publicitaria admiten que la problemática social es un factor determinante para el desarrollo del sector. “No podemos tapar el sol con un dedo, no podemos negar que el tema de la inseguridad existe”, declaró Raúl Paniagua, director de mercadeo de CORSATUR. Como consecuencia, en este momento, están trabajando con la Organización Mundial del Turismo, en la creación de un sistema de seguridad turística. “Vamos a ser el único país en el mundo en contar con ese sistema”, agregó.
Para ampliar el panorama, es importante conocer las opiniones de los ciudadanos. Dado que, en el plan nacional 2014, uno de los puntos claves es motivar a la población para que adopte una “cultura turística”, que contribuya a la formación de la imagen de país que se busca. “El salvadoreño tiene que ser el primero en hablar bien del país y difundir una imagen positiva”, afirmó Paniagua. La información requerida se obtuvo después de interrogar a varias personas, de distintos lugares.
Amanda Guevara, estudiante de la Universidad El Salvador, considera que “el turismo depende de que todo esté bien en un país”. De ahí que la violencia es, según ella, un factor que detiene a los extranjeros, que los hace pensar dos veces antes de venir, ya que la región se considera como un lugar donde la probabilidad de ser victima de un robo, secuestro o asesinato es muy alta.
Marielos Valencia, residente del departamento de Ahuachapán, sostiene que, aunque la inseguridad social es notoria, se debe tener presente que no es algo generalizado, sino que se intensifica en algunos zonas y es casi inexistente en otras. Sin embargo, se debe destacar que los sectores seguros son minoría frente a sus antónimos, y que no se hacen evidentes en los medios locales; por el contrario, en ellos parece que los sucesos nacionales son indivisibles de la violencia.
Respecto a lo anterior, Jéssica de Guardado, empleada del Hotel Miramonte, de San Salvador, explica que lo peor es que las noticias sobre violencia no se quedan a nivel de país, sino que salen a través de los medios de comunicación. “Nuestros clientes lo primero que preguntan es qué pasa con las maras, se les imagina que solo se bajan del avión y ahí están todos los mareros”, comentó. Ella sostiene que si el gobierno está tratando de ofrecer turismo aquí, debe preocuparse por cumplir con la calidad que ofrece.
El representante de CORSATUR explica que, a veces, se tiene la idea de que si algo se dice en el extranjero debe ser verdad. En ese sentido, como sector, están trabajando con una agencia de publicidad que tiene como misión “poner más peso a lo bueno que del país se dice en el extranjero, porque El Salvador es tan seguro o inseguro como cualquier otro país del mundo”, manifestó. Por otro lado, habló de se piensa incrementar la seguridad con la ayuda de la Policía Nacional Civil. Puesto que, hasta hace unos meses sólo se contaba con cerca de 100 agentes de seguridad turística, pero para dentro de dos años se piensa tener 868 efectivos. “Es obvio que la inseguridad sí existe, pero digamos que la vemos como un reto a la hora de crear un destino turístico a escala mundial”, dijo el representante de CORSATUR.
“El Salvador es violencia pero también es muchas cosas más, pero es evidente que lo primero es lo que llega al extranjero”, aseguró José Ramón Catalán, español residente en el país y ex profesor de la Escuela de Turismo en la Universidad de Deusto, en San Sebastián, España. Para él, muchas cosas deben cambiar, empezando por las contradicciones. “Una contradicción clara es que veo los anuncios bien bonitos y después empieza el telenoticiero, que muerto aquí, secuestro allá, y para colmo los muertos que ya pasaron, que el Ilamatepec o el terremoto: más muertos. Entonces, qué turismo puedo hacer aquí”, argumentó. El experto asegura que poco se puede esperar si en muchas regiones solo se sabe del país cuando ha ocurrido una catástrofe y si ya al estar en el territorio “solo se oye de violencia”.
Lo antes citado resulta determinante, pues, el atractivo de un país depende mucho de la imagen que de él se tenga, más aún si se plantea el tema de la competencia. Puesto que, como dice Catalán es más fácil irse a Honduras, México o Guatemala que son regiones cuya oferta turística es bastante amplia y que con relación a la violencia tienen una imagen más aceptable que la de El Salvador.
Empero, también se debe enfatizar que más allá de lo que piensan del país en el extranjero, es importante tener en cuenta el número de salvadoreños que a diario viven con temor por la inseguridad social. No se puede esperar algo diferente si, de acuerdo con el último informe del Instituto de Medicina Legal, en ocho meses se suman 2 mil 614 asesinatos. Cifra que, al parecer, no disminuye las pretensiones de quienes trabajan para impulsar el turismo, cuyo reto es llegar a los 2 millones de visitantes entre el próximo año y el 2014.
El panorama es desalentador. Las opiniones de la población y los hechos de cada día no favorecen a los planes del gobierno. Mientras unos se empeñan en mostrar la mejor cara de la región, otros buscan esperanza en la contraria. “Necesitamos del turismo, lástima que estamos fregados con la delincuencia”, lamentó Héctor Escobar, quien trabaja con su taxi, en las distintas arterias de la capital. Luego relató: “Gracias a Dios a mí no me ha pasado nada, pero a muchos taxistas se los llevan con engaños, hace poco a un compañero le robaron todo”.
Antes de concluir, hay que exaltar la urgencia tomar medidas para contrarrestar el problema y retomar lo dicho por Catalán, “hacer turismo es más que construir hoteles y poner anuncios bonitos”. Sin embargo, hoy por hoy hay muchos puntos que tratar, muchas entidades que involucrar para poder acercar la realidad del país a las escenas que muestra la propaganda.
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