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Piñatas dan sustento a familias

Por Joel Bonilla
Periodista

Aunque la piñatería es un arte muchas veces ignorado como tal, hoy en día se perfila como un negocio rentable para la familia salvadoreña, no sólo por su cualidad de reciclaje y bajo costo de manufactura, sino por su popularidad dentro y fuera del país.

Foto: Joel Bonilla

Angélica Quintanilla, de 54 años, afirmó que ganó tres dólares con la inesperada venta de su primera manualidad, a tres meses de estar en un curso.

Según datos oficiales del Banco Central de Reserva (BCR), el total de las exportaciones de piñatas sólo a Estados Unidos, durante 2007, fue de 62 mil 692.45 dólares, es decir, 2 mil 90.15 dólares más que en el año anterior y 16 mil 748.35 más que en 2005.

Rosaura Ochoa, quien lleva 14 años con su negocio “Rosita”, en el Mercado San Miguelito, considera que el producto salvadoreño es mejor que el mexicano, pues no sólo figura “satélites”, sino cualquier personaje que el cliente desee, como el Hombre Araña, Barney, Winnie Pooh y muchos otros.

“El negocio es bueno pero nos afecta la situación económica. Antes mi familia y yo no comíamos en casa, sólo en restaurantes, pero desde que llegó el dólar las cosas cambiaron”, expresó la comerciante. Eso sí, reconoce que disfruta su trabajo porque lo considera un arte, aunque muchos la vean como una “simple piñatera”.

La Alcaldía de San Salvador, a través de la unidad de Promocultura, ofrece talleres en varias disciplinas. La elaboración de piñatas es una de ellas.

Rafael Guevara imparte el curso desde hace 13 años y actualmente atiende a unos 46 alumnos, en su mayoría señoras. El objetivo es “acercar el arte, pero también hacer alumnos independientes que monten microempresas”, detalló.

Los costos

El instructor estima que el negocio es rentable pues el costo de los materiales es bajo: el papel periódico puede reciclarse así como el papel bond. La libra de alambre de amarre oscila entre los 85 centavos y un dólar, y sirve para unas ocho piñatas. El papel crespón cuesta unos 35 centavos el pliego, y el pegamento es engrudo a base de harina.

“En total gasté como cuatro dólares”, exclamó Angélica Quintanilla, una alumna de 54 años que vendió su primera piñata en siete dólares, cuando la llevaba en el autobús. La señora ya tiene varios pedidos de vecinos y su objetivo es exportar.

Por su lado, Margoth Urrutia, de la tienda Variedades y Fiestas, en Mejicanos, aseguró que está informándose para exportar piñatas ya que le ha ido bien llevando algunas en sus viajes personales.

“En Estados Unidos esto no se consigue, ni siquiera los materiales. El negocio se mueve porque siempre hay cumpleaños”, expresó la negociante, que vende unas 25 piñatas al mes y gana entre dos y tres dólares por cada una.

Ese espíritu emprendedor busca inculcar el Centro de Capacitación Profesional para la Mujer, SIRAMA, una organización sin fines de lucro que brinda cursos económicos de cosmetología, panadería, corte y confección, y artesanía (piñatas).

“La mayoría estudia panadería y cosmetología. Parece contradictorio, pues las piñatas son el único negocio de los cuatro cursos que no necesita de un instrumental grande”, manifestó la gerente de programas, Ileana Flores.

Resaltó que los talleres son integrales porque la mitad de su duración consiste en clases prácticas y el resto en formación empresarial. “Se enseña cómo comercializar el producto y cómo costear la inversión”, afirmó Flores.

Desde su puesto de trabajo, Ochoa exhortó a las personas a seguir con la tradición artesanal pero lamentó que al producto ya no se le gane el 50% como antes. Según ella, la única salida ha sido ganar 21 centavos por piñata, en mayoreo.

Alicia Bonilla, una vendedora vecina que sacó adelante a su familia con el rubro, concluyó: “Hoy lo que mejor sale es el disfraz (del material de piñata) porque se le gana más, sobre todo ante la gran competencia”.

 

 

 

 

 

Un arte por la economía
 

SIRAMA ofrece un curso de tres meses denominado Artesanías, con técnicas de piñatería en molde de vejiga y figura de alambre. También incluye administración de negocios. La inscripción cuesta 5 dólares y la mensualidad 15. Sólo está disponible para mujeres de 16 años o más.

Más información a los teléfonos 2222-4902 y 2222-0462.

 

La unidad Promocultura, de la alcaldía capitalina, brinda un curso de nueve meses para aprender las técnicas de molde de vejiga, disfraces y figuras de alambre. La matrícula es de 4 dólares y la mensualidad de 6. El curso es abierto para todas las personas.

Contactos en el Teatro de Cámara: 2226-1153 y 2211-4048.