Ecocinar con menos leña
Por Erik Henríquez
Periodista
La estufa ahorradora se ha convertido para algunas familias en una opción para cocinar sus alimentos con menos leña aparte de que se contribuye a disminuir la deforestación.
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Foto: Erik Henriquez |
Unas 40 personas en San Lorenzo, Ahuachapán, observan el funcionamiento de la ecocina durante una demostración realizada en el municipio. |
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"Hoy te la calaste", le dijo doña Concepción Salinas a su hijo Julio, de 9 años de edad cuando la "ecocina" le fue entregada en su casa ubicada en el cantón El Portillo, departamento de Ahuachapán. "Ya no te vas a fregar por traer tanta leña", afirmó la señora, de 65 años.
Los ojos del pequeño se agrandaron más de lo normal. Entre sorprendido y alegre dejó caer precisamente una carga con leña que recién acababa de cortar de la montaña que le quedaba más cerca. "Desde allá donde se ve aquel cerezo vengo", afirmó el niño. "¿De verdad ya no voy a ir a traer leña?", preguntó antes de beber agua de un guacal.
La broma se produjo a raíz de recibir una de las estufas ahorradoras por medio de Neal Larkins, voluntario de Cuerpo de Paz de El Salvador y distribuidor de las mismas en el municipio de San Lorenzo, Ahuachapán. "¿Por qué ya no voy a ir a traer leña, pues?", insistió Julio.
Y es que, la señora y su familia, ha hecho uso de la leña para cocinar durante toda su vida. Para ellos, la deforestación no ha significado más que la única alternativa con la que cuentan para cocinar sus alimentos, normalmente constituidos por frijol y maíz. "Nosotros siempre usamos la leña porque no hemos tenido una cocina de gas", argumentó.
Pero el problema no se queda solo en la tala de árboles. A esto se le suman diversas enfermedades respiratorias a las que son expuestos, especialmente los niños, por la enorme cantidad de humo que produce la cocina común a base de leña. Es ahí donde la "ecocina" muestra sus beneficios más importantes tanto para las familias como para el medio ambiente.
¿Cómo funciona la ecocina?
Está diseñada con un sistema hermético. Contiene una cámara de combustión en forma de "L" y está fabricado con ladrillo artesanal para piso. Esa cámara es forrada con una lámina de metal y rellanada con piedra pómez y concreto. Una parrilla especial en el compartimiento deja que el aire entre a la cámara de combustión, lo que permite una llama uniforme.
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Foto: Erik Henriquez |
Neal Larkins, voluntario de Cuerpo de Paz de El Salvador y distribuidor de las cocinas ahorradoras.
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Posee un soporte en el cual se puede sostener una olla o comal que están fabricados a la medida de la estufa. Es gracias al sistema hermético con el que está desarrollada, que permite guardar la mayor cantidad de calor posible y se reduce así el uso de leña para mantener un fuego estable para cocinar.
Ese aprovechamiento del calor generado hace que se convierta en una cocina ecológica pues ahorra hasta un 60% en el consumo de leña. El sistema, además, permite que la emanación del humo producido se reduzca a un 90% y evite así enfermedades respiratorias y de la vista.
"Lo que se busca, básicamente, es que las personas ya no tengan que talar tanto árbol para poder cocinar sus alimentos. A la vez, se contribuye a que sus niños y familias completas se enfermen por culpa del humo al que normalmente se exponen. Entonces la ecocina tiene una función de ayuda doble", explicó Larkins. De dónde vino
Según el voluntario, el sistema de la ecocina fue creado en Alemania por un científico jubilado llamado Larry Stranovsk. Pero en El Salvador y Latinoamérica, es la ONG norteamericana Stove Team International la impulsora del proyecto y creadora actual de las cocinas ecológicas.
"El costo de estas cocinas es de unos 40 dólares. Pero existe otra organización en Estados Unidos que se llama Club Rotario de Eugene, Oregon, que aporta el 50% de ese costo. De esa forma las personas que quieren tener una de estas estufas solo tienen que pagar el otro 50% para poder tenerlas", sostuvo el voluntario.
Desde enero, fecha en que la ecocina fue introducida a El Salvador, municipios a lo largo del departamento de Ahuachapán y Sonsonete han recibido la visita de miembros de Stove Team International para hacer demostraciones gratuitas y ver qué personas o comunidades se interesan en adquirir una.
Además, esta ONG montó un taller en Nahulingo, Sonsonate, para que las estufas puedan ser producidas en mayores cantidades para todo el país. No solo Latinoamérica ha sido el destino de las ecocinas. En países como Sudáfrica, en donde la pobreza obliga a las familias al uso de la leña, las estufas tuvieron gran aceptación entre la población.
"Viera qué rápido se cocina todo. "Talvez así dejamos de fregarnos tanto los pulmones", concluyó doña Concepción, mientras le sobaba la cabeza a su hijo a quien ya no tendrá que mandar tanto por la leña para la cocina. |