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La sombra del riesgo capitalino

Por Karen Ramos
Periodista

Ante la posibilidad de que el volcán de San Salvador haga erupción, se está haciendo un estudio y mapeo para identificar zonas de riesgo, que estará listo en 2009. A pesar de ello, la gente sigue habitando las cercanías del volcán.

Foto: Karen Ramos

El volcán de San Salvador es un volcán activo que tiene alrededor de 91 años de haber hecho erupción

Desde hace cinco años, Alejandro Zelaya, de 39 años de edad, vive con su esposa e hija recién nacida en la colonia San Antonio Abad. Hasta la fecha, nunca ha pensado en la posibilidad de que el volcán de San Salvador haga erupción y ponga ―de alguna manera― en peligro la vida de él y su familia.

Jucelly Escalante, esposa de Zelaya, comentó que antes de tomar la decisión junto con su esposo de llegar a vivir ahí, tenía miedo de los “rumores” sobre la posibilidad de que algún día el volcán entre en actividad y los evacuen de su casa de alquiler.

La preocupación de Escalante aumentó en octubre de 2005, al conocer sobre las fumarolas y la erupción del volcán de Santa Ana. A pesar de ello, Zelaya no cree que exista un problema potencial porque, desde su percepción, han pasado más de 80 años desde el último estallido y no cree que acontezca algún riesgo.

El volcán de San Salvador es un volcán cuaternario. Esta expresión quiere decir que tiene un historial eruptivo, por lo tanto, es un volcán activo. Así lo describió el gerente del servicio geológico del Servicio de Estudios Territoriales (SNET), Mauricio Díaz.

El primer registro de actividad explosiva del volcán de San Salvador fue en 1200 y su última en 1917. Han habido nueve eventos eruptivos entre ambos años, obteniéndose una media que indica ―de manera probabilística― una erupción cada 80 años, por lo que tenía que haber hecho erupción en 1997, detalló el coordinador del Programa de Gestión de Riesgos del Área Metropolitana de San Salvador (AMSS), de Geólogos del Mundo, Jesús Barrio.

Antecedentes del volcán

Históricamente, el volcán ha tenido erupciones de tipo estromboliano, es decir, que la lava es fluida con desprendimientos de gases abundantes y violentos. Debido a que los gases pueden desprenderse con facilidad, no se forma ceniza. Cuando la lava cae por los bordes del cráter, desciende por las laderas y barrancos.

Los antecedentes principales de su historia eruptiva han sido desde el año 1200 con una actividad explosiva violenta y en 1575 con actividad fumarólica. En noviembre de 1658 hubo una explosión de gases y cenizas con gran emisión de lava que cubrió alrededor de diez kilómetros cuadrados y que destruyó al pueblo de Nejapa.

En 1671 hubo una fuerte erupción de cenizas, que al ser dirigidas por el viento, llegaron hasta Comayagua, Honduras.

El último suceso ocurrió en junio de 1917. Se formó en el fondo del cráter principal el cono circular de escorias llamado “Boqueroncito”, que después de ocho días llegó a tener la altura de 30 metros que actualmente manifiesta.

A pesar del historial, la construcción o el solo hecho de vivir al pie del volcán coloca a los habitantes en riesgo, opinó el dirigente del Programa de Monitoreo Volcánico de la Universidad de El Salvador, Francisco Barahona; también, la ocupación de esos terrenos afectaría a la ciudad de San Salvador.

Foto: Karen Ramos

El gerente del Servicio de Estudios Territoriales, SNET, explica la nueva investigación del volcán apoyada por la Universidad Modular de México.

Áreas de riesgo

Los fenómenos más comunes en el estudio de los volcanes suelen ser caída de ceniza o tefra, flujos y oleadas piroclásticas, flujos de lava, domos de lava, gases volcánicos, avalanchas de escombros y lahares. Estos producen diversos depósitos que se encuentran repartidos en el AMSS.

Ante la posibilidad de una erupción estromboliana, Barahona mencionó que las poblaciones que estarían afectadas por una posible erupción de tipo piroclástico serían las que están a cinco kilómetros del volcán.

Esta declaración es sustentada por Barrio mediante un documento del Departamento del Interior (U.S. Geological Survey) de Estados Unidos titulado “Volcano Hazards in the San Salvador Region, El Salvador”, en el año 2001, que muestra un par de mapas, los cuales definen dos áreas de riesgo: el área proximal y el área regional

Las zonas de riesgo volcánico proximal por lahar serían: Las Granadillas, El Jabalí, El Picacho, Plan del Hoyo y Laguna de Chanmico. También, serían afectadas por oleadas piroclásticas, flujos de lava y proyectiles balísticos, las mismas zonas, incluyendo: El Boquerón y Resumidero Cráter.

Las zonas que podría inundarse por lahar al tener un volumen de dos millones de metros cúbicos son: Colón, Nueva San Salvador, San Salvador, Apopa, Nejapa y Quezaltepeque. Y el mismo caso, pero a cinco kilómetros de distancia, desde el cráter son: Laguna de Chanmico, Nejapa, Quezaltepeque, Cerro El Playón y San Juan Opico.

Construcciones aumentan riesgos

Barahona cuestionó la construcción de casas cerca del volcán, ya que exponen a las personas al riesgo. Él argumentó que al ocupar estos terrenos, el grado de infiltración del agua disminuye, produciendo erosión e incrementando las pendientes, de modo que afecta las cimentaciones de las casas ubicadas en el volcán.

También, Barahona señaló que la misma ciudad de San Salvador sería perjudicada al volverse más cálida, ya que los volcanes sirven para mantener un buen clima. Además, Díaz complementó que entre más cerca estén las construcciones del volcán, se corre el riesgo de ser afectado por muy pequeño que sea el evento.

Barrio añadió que la construcción del anillo periférico que pasa por el área del volcán, ocasiona una presión urbanística sobre la misma, ya que incentiva la ocupación de laderas donde cada vez hay más gente cerca del cráter. Asimismo, los daños sociales serían significativos debido a los flujos de lava y las oleadas piroclásticas que destruirían todo a su paso.

Muy poco se toma en cuenta que la capital de El Salvador y la mayor área urbana, se encuentran en las faldas del volcán. De la misma manera, el riesgo es elevado, porque las pérdidas económicas y sociales serían difícilmente recuperables, generando una crisis, ya que San Salvador es el centro económico y político del país, dijo Barrio.

Es por ello que Dolores Ferrés ―geóloga que trabajó en SNET― está realizando un doctorado en la Universidad Autónoma de México (UNAM), expresó Barrio. El estudio permitirá tener más información sobre las diferentes fases eruptivas más atrás del año 1200 y se tendrá un mapa de amenaza volcánica que será de utilidad para el reordenamiento del territorio y para sistemas de ataque temprana.

Mapa respaldaría prevención

El objetivo del estudio es mapear cuáles son las áreas donde se han depositado las erupciones pasadas y áreas afectadas, para que Protección Civil, divulgue a la población cuáles son los diferentes escenarios que podrían presentarse en caso de erupciones, y la gente tome precauciones, explicó Díaz.

Barrio reveló que el estudio hace un muestreo de las capas que se encuentran en el volcán; además de análisis químicos y fisicoquímicos del volcán de San Salvador. Una vez teniendo toda esa información, se puede pasar a un plan de prevención.

Al final, Barrio concluyó que a finales de este año se tendrán los resultados casi definitivos, para que en 2009, toda la información esté en manos del SNET, y esto debe de ser pronto, ya que el volcán tendrá 91 años de no hacer erupción.

Mientras tanto, Zelaya intenta consolar a su pequeña bebé de dos meses que, de la nada, inició a llorar. Quizás de la misma manera el volcán erupcione de la nada con más de 80 años de no hacerlo, comentó Escalante.

A pesar de las posibilidades de erupción, Zelaya no piensa buscar un nuevo hogar para su familia, ya que desconoce si el área en la que vive será afectada de manera real. Escalante lamenta la decisión de su esposo, aunque en parte le da la razón porque también ella desconoce si la zona en donde viven será realmente perjudicada.

 

 

 

 

 

Amenaza Volcánica Capitalina
 
El volcán de San Salvador ha tenido diversas erupciones. El nuevo estudio que hace el Servicio Nacional de Estudios Territoriales, SNET, podría modificar los lugares, esto dependerá de dónde han caídos los caos volcánicos:
 

Caída de balísticos y flujos de lava: Balísticos es el nombre que se le da a los fragmentos de roca expulsados por el cráter principal o por las bocas laterales de un volcán durante una erupción explosiva. Pueden ser bloques, fragmentos de roca sólida arrancados por la fuerza del magma de las paredes del conducto volcánico, o bombas volcánicas, fragmentos de roca fundida (magma) que se enfrían parcialmente en su recorrido por el aire.

 
Caída de ceniza: Las cenizas volcánicas son fragmentos de magma menores a 2 milímetros que son lanzados al aire a través de la columna eruptiva y son transportados por los vientos.
 
Lahares: son llamados también flujos de escombros volcánicos y son una mezcla de agua con rocas volcánicas y sedimentos acumulados en las partes altas del volcán. Los flujos son transportados a través de quebradas, desde la cumbre del cono hasta las partes más bajas del volcán provocando soterramiento de infraestructura y vías de comunicación.
 
Emisión de gases: Estos son gases provocados por el vapor del agua junto al dióxido de carbono y azufre y son liberados por el volcán a través de fumarolas.
 

Fuente: Centro de Estudios Territoriales, SNET.

   
 
 
 
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