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Migración de campesinos desestabilizó el agro

Por: Manuel Ramírez
Periodista


La misma administración que un día abandonó gradualmente el agro vuelve a apostarle frente a la presión de la crisis alimentaría y económica mundial.

Foto: Manuel Ramírez

La libra de frijoles en las tiendas y supermercados oscila entre 0.90 centavos o un dólar, mientras que en la zona rural los productores vende a 0.50 o 0.60 centavos la libra del grano.

Según Héctor Cardoza, asesor técnico de campo en el Sistema de Asesoría y Capacitación para el Desarrollo Local (SACDEL), uno de los problemas que debe superar El Salvador es la escasez de mano de obra para la producción de cosechas, ya que por los modelos y políticas económicas aplicadas por los gobiernos de Alianza Republicana Nacionalista (ARENA) se generó que muchas personas del campo se cambiaran de rubro para el sostenimiento su familia y abandonaran las tierras.

Mario Escobar, sociólogo e investigador del Centro de Estudios y Apoyo Laboral (CEAL), argumentó: “El fenómeno migratorio de la zona rural hacia la urbana o hacia los Estados Unidos ha traído indudablemente mejoras a las familias campesinas y por consecuencia ha disminuido el interés de las personas a trabajar las tierras. Por lo que, la responsabilidad de los problemas estructurales en el agro la tienen los gobiernos que han fungido estos últimos 20 años y un ejemplo es el estancamiento y desvalorización del salario agrario”.

Para Évelin Martínez, catedrática e investigadora del departamento de economía de la Universidad Centroamericana José Simeón Cañas (UCA), el interés del Gobierno por reactivar el agro se debe al aumento de los precios en los alimentos y por la crisis en la seguridad alimentaria, “que es la conclusión o el resultado de todas las políticas comerciales y económicas que se pusieron en marcha desde 1989 hasta ahora por el gobierno de ARENA y que de manera sistemática debilitaron la producción y rentabilidad agraria”.

Por su parte, el director general de Economía Agropecuaria del Ministerio de Agricultura y Ganadería (MAG), Luís Felipe Trigueros, aclaró que en El Salvador aún no se tiene una crisis alimentaria y que el impacto de los precios de los alimentos con respecto a nivel mundial es bastante menor.

“Gracias a las políticas y medidas implementadas en El Salvador, los granos básicos como el maíz tienen únicamente un alza del 32%, mientras que en algunos países del mundo el maíz ha tenido un aumento de precios del 200%. En el caso del arroz y el fríjol la deficiencia es bastante fuerte, sin embargo con la cosecha 2008-2009 se espera que el país sea autosuficiente”, detalló Trigueros.

Con respecto a las personas que no quieren laborar, Trigueros, señaló que el porcentaje de gente que no desea cultivar es muy reducido. En el campo el que está acostumbrado a cultivar lo sigue haciendo, aunque tenga otra actividad económica.

Sin embargo, Oscar Portillo, asesor técnico en productos agrícolas de RAY S.A. de C.V., expresó que la realidad en el campo es muy distinta de como la pintan los funcionarios. En la zona rural muchos campesinos están sufriendo los elevados costos de producción y esa es la verdadera razón por lo que no cultivan. Además, Portillo dedujo que las políticas actuales en el agro no son más que partidistas, ya que la entrega de semilla mejorada es una campaña política para los próximos candidatos para alcaldes y la presidencia de ARENA.

Julia de Santos junto con su esposo, Salvador Santos Melgar, se dedicaron por 18 años a sembrar maíz en sus cinco manzanas de terreno en el departamento de Sonsonate. Hoy en día, sus tierras no producen más, ya que viven de la remesa que Salvador envía desde los Estados Unidos. “El trabajo en el campo es matado y poco rentable, por eso se fue mi marido. Los únicos beneficiados de la producción de cultivos son los intermediarios y los grandes distribuidores, el que vive del campo se muere de hambre y eso no tantea el Gobierno”, concluyó Santos.

Foto: Manuel Ramírez

La libra de tomates en los supermercados y tiendas del país es comercializada en 0.80 centavos de dólar la libra, mientras que en la zona rural se venden las dos libras y media del fruto por un dólar.

Medidas a tomar

Emilio Espín, gerente de relaciones y gestión de la Asociación para la Cooperación y el Desarrollo Comunal de El Salvador (CORDES), comentó que frente a la ausencia de mano de obra agrícola es necesario incentivar a los campesinos con una reconversión y modernización del desarrollo a nivel rural. Crear polos de desarrollo integrales que combinen oportunidades de empleo, pero también congruencias reales de educación y calidad, que permitan que la formación de ese capital humano se incorpore a la acción de las estrategias de avances en las distintas líneas, económicas, tecnológicas, sociales y culturales. Esto generaría ingresos, calidad de vida, productividad y progreso a todo el país.

Con respecto a las medidas implementadas por el Gobierno frente a la crisis alimentaria, Espín, enfatizó que existen dos dimensiones: “una es la acción inmediata de entregar insumos, subsidios, semillas mejoradas, alimentos, etc., y es algo que está bien, pero es insuficiente, ya que esta gestión está limitada al choque, es decir, al momento de enfrentar coyunturalmente el problema”.

La otra dimensión a la que hace referencia Espín es de carácter estructural, es decir, una crisis profunda nacional e internacional de duración en tiempo y espacio y que no se puede solucionar con medidas circunstanciales. “Por lo que es necesario repensar las estrategias de una manera integral para el desarrollo de El Salvador”.

 


 
   
   
Ciclo agrario
 
La producción agrícola en El Salvador ha sido variable, ya que las políticas y medidas estatales han llevado a que el sector agrario se debilite gradualmente
 

De 1992 hasta la actualidad, luego de la firma de los Acuerdos de Paz, el Gobierno de ARENA implementó una serie de medidas económicas y comerciales como la privatización, la dolarización, el Tratado de Libre Comercio (TLC) lo que condujo a un debilitamiento en la producción agrícola.

 
En el 2008, el mundo se enfrenta a la crisis de alimentos por lo que el presidente Elías Saca se vio obligado a reactivar la agricultura salvadoreña y llamar este periodo “El Quinquenio del Agro”.
 
Las medidas implementadas consisten en la entrega a 500 mil agricultores de un paquete que contiene 22 libras de semilla mejorada y dos sacos de 100 libras de fertilizantes y con lo que se tratará de garantizar la seguridad alimentaria de los salvadoreños.
 
Con esta medida agraria el Gobierno espera que El Salvador tenga un crecimiento récord, superior al 7.1% del año 2007.
 

Fuente: Ministerio de Agricultura y Ganadería (MAG).