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Pintora salvadoreña trabaja para museo sueco

Adriana Méndez
Redacción

Regina Mungía Payés, pintora salvadoreña de 69 años de edad, vende desde hace cinco años sus pinturas en Suecia.

Fue por casualidad que empezó a llamar la atención de los suecos con sus pinturas de paisajes salvadoreños. Payés recuerda: “A mí siempre me ha gustado dibujar, sobre todo paisajes. Yo me fui la primera vez a Suecia de vacaciones, en el año 1997; y llevé, por casualidad, una de mis pinturas favoritas. Estando allá, un buen amigo sueco, Amit Mandira, vio mi pintura, y le encantó. Fue por él que comencé a vender mis pinturas allá”.

El jefe de su amigo Amit, Dhani Monka, dueño de un museo de arte en Estocolmo (capital de Suecia), quedó fascinado con las obras de la artista cuscatleca. Así, pronto llegó el contrato para vender en el negocio de Monka. La relación comercial fue tan buena, que desde el 2001, Regina vive en una pequeña ciudad del puente sueco Malmö.

Evolución de la artista

Regina explica: “Yo comencé a pintar con instrumentos sencillos, como el pincel y con acuarelas, y hacía los dibujos sobre tela. Actualmente trabajo haciendo mezclas con óleo, y pinto sobre madera”.

Los precios de sus obras varían entre los 25 dólares, 35 ó 50, dependiendo del tamaño. La artista explica: “Aproximadamente vendo de cuatro a cinco pinturas por día. La que más se vende es la más grande (tamaño estándar de un cuadro). A veces vendo menos, a veces vendo más. Pero sí gano mi dinerito, y no me quejo: me va muy bien”. En cuanto a sus compatriotas y colegas, añade: “Yo creo que, en El Salvador, uno se muere de hambre si es pintor. No hay apoyo para los pintores, y no debería de ser así, porque pienso que hay mucho talento en El Salvador”.

Cuando estaba en El Salvador, la artista fue a la Casa de la Cultura de Santa Tecla, departamento de La Libertad, con el objetivo de buscar apoyo, y así dar a conocer su trabajo. Pero en la Casa le dijeron que sus pinturas eran malas, y que no reflejaban nada; y tampoco le podían ayudar, ni promover sus pinturas. Payés afirma que le argumentaron: “Ya estamos ocupados con pintores que sí valen la pena”.

¿Quién los apoya?

Respecto a lo anterior, Alexander Castellanos, pintor salvadoreño de 33 años de edad, comenta que no hay apoyo nacional para los pintores en el país: “Yo pinto desde que tengo 20 años. Nunca he recibido apoyo del Gobierno, o de alguna institución que promueva el arte aquí en El Salvador. Yo pinto, y solo vendo mis pinturas en la calle”.

A manera de respuesta, Roberto Galicia, segundo presidente del Consejo Nacional para la Cultura y el Arte ( CONCULTURA), explica: “Lo que sucede es que nosotros, como institución, no podemos apoyar a todos los pintores nacionales, tanto mujeres como hombres. Eso sería imposible. Así que lo que nos toca es promover a los pintores que, además de talento, tengan estudios sobre arte”.

Con el caso de Regina fue distinto. Galicia manifiesta: “Ella (Payés), según tengo entendido, solo buscó ayuda en Santa Tecla. Eso fue un gran error. Porque tendría que haber buscado ayuda en una institución especializada en arte, y no solo en la Casa de la Cultura de Santa Tecla; pues (la Casa de la Cultura) es una institución pequeña, y no podían haber hecho mucho por ella”.

Actualmente, Regina viene una vez al mes a El Salvador para ver directamente los paisajes, que luego pintará. Estas giras son patrocinadas por el Museo de Arte de Estocolmo. Sus obras no son conocidas en el país, porque Payés trabaja exclusivamente para el cliente europeo. Sin embargo, la pintora espera que muy pronto se concrete un proyecto que le ha ofrecido CONCULTURA.

Si el convenio se realiza, el público salvadoreño podrá admirar los paisajes de la artista con fama internacional. Payés confiesa: “Mis obras solo las conocen mis familiares que viven en El Salvador”. La pintora comparte su tiempo libre con sus dos hijos: Carlos, de 23 años y Joshua, de 21; y con su esposo, Carlos Herrera. En cuanto a su familia, Regina expresa: “Ellos me apoyan en toda mi labor como pintora; y espero poder llevar —algún día— mis pinturas a El Salvador”. Payés concedió esta entrevista mientras descansaba en la casa de una amiga en Santa Tecla, luego de haber salido a pintar para sus clientes suecos.