La dorada incertidumbre de San Francisco
Regina Romero, Edson Flores y Loida Martínez
Redacción
El sol radiante del mediodía ilumina los fragmentos de tierra cafés y los escasos árboles verdes del cerro desolado de San Francisco.
La extensión territorial del lugar cuenta con un área de 175 Km 2 y está ubicado sobre la carretera que de San Isidro conduce hacia Sensuntepeque, municipios del departamento de Cabañas.
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Foto: COMUNICA |
Las perforaciones poseen una profundidad de 400 mts. El aceite utilizada en los agujeros contribuye a deslizar el tubo que sacará la muestra. |
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El terreno está listo, para comenzar a ser explotado por sus riquezas ocultas de Oro y Plata que pueden comenzar a ser extraídas.
Por el momento, existen perforaciones de hasta 400 metros de profundidad, que son realizadas en las faldas del cerro y están provocando el rompimiento de fuentes de agua, mantos acuíferos contaminados; muestras de metales pesados como hierro, níquel, arsénico, plomo y mercurio quedando estos al aire libre y provocando un deposito de ácidos; además de gente sacadas de sus ranchos a la fuerza.
Una devastación de la zona es lo que sucedería sí se llegase a aprobar el “Proyecto el Dorado” en su totalidad, que actualmente es llevado a cabo en El Salvador por la empresa minera canadiense Pacific Rim.
Por el momento, sólo están realizando exploraciones, para comprobar que existe el mineral deseado, en este caso oro y plata, ya que no cuentan con los permisos necesarios por parte del Ministerio del Medio Ambiente y Recursos Naturales (MARN), para la excavación de tierras.
Tecnicismos e irregularidades detienen el proceso
La Asociación de Desarrollo Económico y Social (ADES), una ONG que se encarga de velar por el bienestar de los pobladores de la zona, al leer el proyecto de las Minas El Dorado, detectan una serie de errores en el documento presentado por Pacific Rim al Ministerio de Medio Ambiente.
Ya que, luego de inspecciones realizadas a lo presentado por Pacific Rim, el departamento jurídico de ADES concluye, según René Luarca, representante de esta asociación, “que el escrito, uno en inglés y uno en español, posee ciertos tecnicismos e irregularidades”; además, “el de inglés detallaba varios aspectos delicados en lo que respecta al daño del medio ambiente, datos que no iban aclarados en la versión en español del documento”, agrega el directivo.
Con respecto a lo anterior, la contraparte, Pacific Rim, a través de Elizabeth García, directora de Relaciones Públicas, expone que las observaciones ya están corregidas y, que tienen “luz verde” para seguir con el proyecto.
Por su parte Medio Ambiente, al hablar sobre la situación mostró hermetismo y no pudo brindar mayor información; “aún se esta analizando el proyecto ya se dieron algunas observaciones, pero no podemos dar más detalles”, fue lo único declarado por el técnico de gestión ambiental del MARN, Ing. Hugo Zambrana.
Lo anterior, provoca la incertidumbre y angustia de los pobladores quienes no saben a ciencia cierta con que objetivo se están realizando los trabajos de análisis de suelo en “El Dorado”. “Aquí estamos a la buena de Dios, solo estamos esperando que por los menos esto (los trabajos) nos ayuden en algo”, expresó Ricardo Cruz, habitante de un terreno contiguo a las excavaciones.
Pequeños trabajos con repercusiones considerables
Los vecinos, en su mayoría campesinos, hombres que se dedican a las tareas agrícolas y mujeres encargadas de los oficios del hogar y al cuidado de sus hijos son los que prevalecen en el cantón San Francisco.
Los lugareños expresaron sus malestares en cuanto al Proyecto. “Por esos hoyos que están haciendo ni nos llega el agua a la comunidad”, afirmó Erlinda Anaya.
Por otra parte, en un pozo del río Titihuapa, los pobladores se encuentran preocupados debido a que el agua se siente con olor a azufre desde que iniciaron las perforaciones.
“Causaría un daño sin precedentes, pero nosotros como ONG estamos atados para actuar, pues solo podemos acompañar a los afectados. No podemos acusar directamente a Pacific Rim”, comentó Luarca.
Proponiendo utilidades
Para Pacific Rim si el “Proyecto el Dorado” es aprobado en su totalidad por parte del Ministerio de Medio Ambiente, este traerá beneficios para los habitantes de San Isidro, ya que les brindarán más fuentes de empleo a las personas que viven en los alrededores de la minas
San Isidro está compuesto por una población de 8 mil habitantes. Hasta la fecha Pacific ha generado empleo de jornaleros y ayudantes en el cuidado de maquinaria a 65 personas con un salario de ocho dólares por jornada laboral, es decir, diarios.
Los trabajadores, no cuentan con un contrato que les asegure su estabilidad laboral, ya que son contratados de palabra por una persona de la comunidad que supervisa los intereses de Pacific.
Según la empresa, estima que ha invertido $16 millones en los trabajos de reconocimiento del suelo.
Por el momento, dependerá de la aprobación del estudio de impacto ambiental del MARN el hecho de que se contraten más personas para la obra. “Recuerde que sí esto explota habrá más trabajo y por ende necesitaremos a más personas”, expresó García.
De la ganancia que se obtendría en la explotación del metal se les dejaría un beneficio a los residentes del lugar en un 1% por ciento, otro 1% iría destinado al gobierno central. Además las comunidades también obtendrán un legado por cada onza vendida, “no hay nada concreto, aún no se sabe la forma en que se va a distribuir el dinero”, confirmó García.
El 98% por ciento restante se utilizaría para pagarles a las personas involucradas en el proyecto; es decir, empleados administrativos y operativos. Además, otro porcentaje que aún no se ha determinado cuánto; iría destinado a la “Fundación El Dorado”.
La Institución fue creada hace tres años para apoyar proyectos de educación y salud. “Ya hemos creado un vivero y varios kinders en San Isidro. “Nuestros planes futuros es crear clínicas de atención para los aldeanos”, aseveró la relacionista pública, encargada de supervisar la Fundación.
Una opinión diferente
La ONG encargada del caso tiene una opinión diferente de la situación. Para Luarca, “no existe ningún beneficio, el problema radica en la contaminación de agua y en la destrucción de los mantos acuíferos.”
Debido a las perforaciones que haría la empresa, algunos pozos se “vaciarían”; el agua por su efecto de vasos comunicantes que buscarían llenar esos “vacíos” y los nacimientos de agua se secarían al tratar de buscar una salida.
Para que esto no suceda, según el representante de ADES, “Pacific tendría que cerrar las grietas hechas por las perforaciones, lo que es imposible”. La empresa, por su parte asegura que no ocasionará daño alguno en la zona.
Sin embargo, Luarca reconoce, que el objetivo de la compañía minera es construir una mina subterránea sin importar que esto implique un costo mayor a diferencia de una obra a cielo abierto.
Por otro lado en el estudio de Impacto Ambiental presentado al Ministerio, los cálculos de la empresa minera por cada onza de metal serán de $160.00. Actualmente la onza de oro en el mercado se cotiza a $660.00. “No hay que ser inteligente, para ver lo que les va a quedar de ganancia por onza”, dijo Luarca.
Los habitantes de San Isidro dicen que la empresa se quedará con un 98% de ganancia y los dos restantes serán para el gobierno.
Ante tales acusaciones, la empresa responde que “eso es mentira, ya que si el proyecto no se llega a dar, el dinero invertido por parte de la empresa se perdería”, aseveró la representante de Pacific.
Por otro lado García no supo precisar la cifra de impuesto que la empresa le esta pagando al país. “Este dato lo manejan los contadores, yo desconozco esta información”, expresó.
Hace tanto tiempo atrás
En el año 1960, un grupo de alemanes fijó su mirada en un cerrito verde donde se pasteaban vacas entre ceibas y cedros, ubicado en el cantón San Francisco de la jurisdicción de San Isidro, departamento de Cabañas.
En aquel entonces, los vecinos de la zona, no le prestaron atención a aquellos “Cheles” que observaban día y noche aquellos 300 kilómetros cuadrados, ya que creían que su visita sería esporádica. “Nunca pensamos que venían a hacerle estudios al suelo. El olor del oro los atrajo”, expresó Juan Ramón Baíza, poblador del lugar que, ahora radica en San Salvador.
Cuarenta seis años más tarde, es decir, desde 1993, la empresa Pacific de El Salvador fue la encargada de iniciar los trabajos de Exploración en las minas de oro en las tierras de aquel cantón. Sin embargo, luego de que la inversión se convirtiera en un proceso demasiado costoso para los nacionales, Dayton King, institución de capital canadiense se encargó de continuar con los trabajos de análisis del suelo, para determinar qué tipo de minerales existían en la zona.
Poco a poco el rumor se expandió, pues los extraños aquellos venían a llevarse un valioso mineral del que ningún poblador de los alrededores de “el Dorado” tenía conocimiento. “Asaber quien les dijo, me extraña pues yo recuerdo que directamente vinieron a comprar parte de esos terrenos”, aseguró Baíza.
Sin embargo, no fue hasta enero del 2004 que las obras realizadas en San Isidro fueron entregadas a Pacific Rim, siendo estos los encargados de elaborar un proyecto sobre el Impacto Ambiental que ocasionarían los trabajos de Explotación de las minas.
División del Proyecto
El impacto de la minería de metales se divide en tres etapas: Exploración, Explotación y Tratamiento de los minerales.
En lo que respecta a los trabajos realizados en el Cantón San Francisco “El Dorado”, durante los ultimo trece años solo se ha desarrollado la etapa de Exploración que, consiste en la preparación de caminos de acceso para los mapeos topográficos, geológico, geofísicos e investigaciones hidrogeológicas, todos con el objetivo de detectar tomas de muestra de minerales que deriven en oro.
Las dos etapas restantes no se han podido concretar debido a que la minera necesita el permiso ambiental que solamente da el MARN.
“Lo importante en esta situación es que estamos respetando las decisiones del Ministerio”, comentó García. Tomado en cuenta que la etapa de Explotación consiste en la intervención directa, que provoca la destrucción irreversible de ambientes nativos, destruye el cerro, distorsiona las cuencas de agua superficiales y subterráneas y disminuye la regularidad hídrico y cantidad de agua disponible por año y por estación.
En la última etapa, tratamiento de los minerales, es donde se concretan los trabajos de la minería. Esta consiste, en separar los metales pesados, rompiendo la roca con explosivos sustrayendo así, hierro, níquel, arsénico, plomo y mercurio quedando estos materiales al aire libre y provocando un deposito de ácidos.
Lo anterior, según ADES, combina el aire con la lluvia y generan sales solubles que al final del camino, contaminan los mantos acuíferos.
Cabe destacar, que los actuales trabajos de exploración que realiza Pacific rim en el cerro de San Francisco “el Dorado” solamente abarcan un área de 75 KM cuadrados.
Sin nada concreto
Dos años han pasado desde que los canadienses presentaron su proyecto de impacto ambiental, sin embargo, el MARN es hermético a la hora de abordar el tema.
Ni la minera tiene la autorización para comenzar a extraer el oro que se supone existen en la zona ni la ONG ADES puede comenzar a realizar acciones con el objetivo de detener “los daños al medio ambiente” con el objeto de apoyar a los vecinos, como ellos mismo lo llaman.
Mientras los pobladores siguen viviendo en la incertidumbre debido a que las excavaciones siguen viento en popa, ni Pacific Rin ni el MARN dan una respuesta certera a las dudas que se respiran en el ambiente.
Al parecer los intereses económicos prevalecen sobre el bienestar de los pobladores. Mientras tanto sigue existiendo el miedo entre los lugareños, de que el agua se contamine, se termine y que se vean obligados a acudir a otros municipios aledaños para abastecerse del vital líquido. Esto no cesará mientras el ente rector, en este caso el Ministerio de Medio Ambiente dé su veredicto final. |