Portada   Edición actual    
Ayuda
 
Portada / Noticias

 

 
 

Peleas de pitbulls en el Salvador: un hobbie y un negocio

Por: Silvia Ayala
Periodista

El ambiente es conmovedor, surgen gritos mezclados con los ladridos, aullidos de dolor por las sangrientas mordidas de los caninos participantes en las peleas que cada vez son más populares en el país y que se desarrollan en diferentes escenarios para evadir la mirada policial.

Foto: Silvia Ayala

Scarface luce las cicatrices causadas por las peleas en las que ha participado repetidamente.

Uno de los aficionados a este tipo de eventos, es Juan un hombre de 43 años y seis de asistir y apostar en las peleas, comenta que la cantidad de perros contendientes en El Salvador ha aumentado. Asegura que hace un par de años no había más de 500 perros adiestrados para competir y que hoy en día son más 1,000 y se encuentran en todos los departamentos y municipios. “Quizá mientras usted y yo estamos hablando acá allá afuera hay perros peleando”, expresó.

Los eventos en donde los participantes se reúnen para llevar a cabo las peleas son conocidos como “palenques”. Se llevan a cabo una vez al mes o cada dos meses. Los espectadores pagan de $1.00 a $3.00 para disfrutar del “show”, todo depende de cuánta gente asista.

El dueño de la propiedad donde se realizan los palenques puede cobrar hasta $500 por el alquiler del local. La mayoría de propietarios también participa con sus mascotas y en ocasiones solo piden una colaboración voluntaria de dinero.

Para muchos en el país esta práctica se ha convertido en un hobbie, pero la gran mayoría lo considera un deporte y el resto expone a sus perros por dinero. Una pelea planeada varía entre $100 y $500, dependiendo de la condición física del oponente. Hay quienes apuestan únicamente $20 y no faltan los que lo hacen por el placer de escuchar a su perro ser llamado campeón.

“Para mi es una estupidez poner a los perros a pelear por hobbie, el perro se cansa y sale mal herido… ¿y todo eso por nada? ¡No vale la pena!, expresó Juan, quien afirma que la razón por la que expone a su perro es por dinero y lo hace únicamente si está seguro de ganar.

El entrenamiento

Algunos de los perros que compiten son entrenados desde que son cachorros. Por ejemplo, “Scarface”, ahora de tres años, fue adiestrado desde pequeño por su dueño Luis, de 29 años, quien reside en el país desde hace un par de años.

Con un tono de naturalidad, Luis cuenta que él asiste a los palenques desde que vivía en Estados Unidos. “Acá en el país apenas tengo un año de participar. Mi perro es fuerte, pero es por toda la preparación que ha tenido”, afirmó.

Los entrenamientos consisten en trabajar por lo menos cuatro días por semana. Salir a trotar con grandes y pesadas cadenas en el cuello, para luego colgarlos mientras muerden el hule de las llantas de bicicletas, son algunas de las técnicas más utilizadas y eficientes para obtener resistencia y desarrollar la fuerza en sus mandíbulas. Otro recurso es inyectar esteroides para obtener volumen muscular y mejor rendimiento físico del animal.

Ni leyes, ni denuncias

Las peleas se realizan de manera clandestina, pues aunque no existe hasta la fecha una ley específica que castigue a quienes realizan este tipo de actividades, tampoco significa que las peleas sean legales.

Las denuncias a este tipo de actividades son mínimas. De las nueve estaciones de la Policía Nacional Civil consultadas, incluyendo dos en San Miguel, dos en Santa Ana y el resto en San Salvador, en ninguna de ellas se han denunciado casos de peleas de perros. Franklin Olivares lleva cinco años como policía en la estación de Antiguo Cuscatlán y dice que no recuerda una sola denuncia de esta índole.

Por su parte, la sociedad protectora de animales de El Salvador hasta la fecha no cuenta con un programa específico de protección a estos animales.

Muchas personas desconocen que este tipo de actividades se llevan a cabo en nuestro país y que cada vez son más y más los que se unen a estas prácticas. Para algunos es un medio de diversión, para otros es un acto inhumano y a muchos les es indiferente. El problema es que es una realidad social a la que El Salvador se enfrenta.

 

 

 

 

 

Las peleas de perros en El Salvador es una tradición importada de Europa y Estados Unidos y poco a poco han ido ganando notoriedad en tierras salvadoreñas
 

En ocasiones la afluencia a los palenques asciende a más de 60 personas de todas las edades.

Más del 70% de los participantes compiten por hobbie o deporte y no por dinero.

El mantenimiento de los perros que pelean es caro. Su alimentación está basada en una dieta balanceada de comida concentrada (como Pedigree por ejemplo) más los gastos en el veterinario y medicinas.

La duración de una pelea puede ser de 10-20 minutos o hasta que uno de los contrincantes muera.

Un 95% de los participantes en los palenques son de raza Pitbull, las posibilidades de para perros de otras razas son mínimas.

Existen “clubs” donde los residentes de ciertas áreas se unen con sus perros para pelear con los grupos de otras colonias.

El peso de los pitbulls que participan oscila entre 60-105 libras dependiendo de la categoría en la que peleen.