Denuncian que las tragamonedas están programadas
Por Illy Palacios
Periodista
Los fanáticos de las "maquinitas" creen que la suerte los hizo ganar, pero los juegos se encuentran arreglados para que después de cierto número de veces resulte un triunfador.
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Foto: Illy Palacios |
Las máquinas atraen la atención de las personas que buscan probar su suerte una y otra vez. |
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Apopa, el Centro (frente al Mercado Ex-Cuartel) y Metrocentro son lugares en San Salvador donde se concentra la gente a jugar con las máquinas tragamonedas. Hay de dos tipos. La primera es la “pitball” que para activarla se necesitan $0.25, y así el jugador tendrá el derecho a una pelotita, la cual guiará con la palanca hacia el agujero que tiene el valor del premio. Todos y todas aspiran a llevarse $10 en una sola jugada.
Luego está el “gift”, cuya vitrina muestra una gran variedad de peluches, relojes, billetes de $5 y $10 que serán del que logre capturarlos con la “garra” que hará lo que el cliente desee por $0.50.
Carina de Rivas, de 33 años, empleada de un local en Apopa, sostuvo que los dueños del negocio le dicen a los proveedores a cuántas veces programar las máquinas, “ya que entre menos ganen los clientes más ganan ellos”. Y en consecuencia, los trabajadores reciben una comisión mayor.
Sin embargo, algunos de los consumidores se dieron cuenta de la clave para no perder. “Yo he notado que cada 20 veces que se usa hay un ganador, asi que me siento a esperar que 19 personas intenten y al 20 yo llego solo a agarrar,” cuenta Héctor Burgos, de 14 años, del Colegio Noé Canjura de Apopa. El es aficionado al “pitball” que le permite apropiarse de “las coras”.
Curiosamente, la ley prohíbe las “pitball” porque dan premio de dinero. Sin embargo, al parecer, es otra la legislación que impera en los locales comerciales, donde las maquinitas esperan a los clientes sin que las autoridades se enteren de la violación a la ley del Código Municipal.
Miedo a hablar
Patricia Ángel, de 34 años, encargada de las máquinas en una farmacia en Apopa, afirmó que cada cierto turno el juego permite adquirir el juguete o reloj. En este sentido, los proveedores se rehusaron a dar entrevistas.
Otros empleados y dueños de locales comerciales que tienen tragamonedas se negaron a dar declaraciones, “no podemos hacerlo debido a la política de la empresa”. Los clientes sí hablaron.
“Yo descubrí que había algo raro, de casualidad; como vengo todos los días y se llena, cuando me tocaba esperar me ponía a contar las personas que faltaban”, reconoció Eduardo Flores, de 17 años, asiduo cliente de “Gift”, en un local de maquinitas en Apopa. “Así que ahora cada 24 personas voy corriendo al juego. He ganado buenos premios, y por eso paso toda la tarde ahí.”
El joven se ha llevado, por lo menos, un reloj o peluche diariamente; después los vende y consigue más dinero para jugar. Ante la suerte “programada” de Flores, Julio Orellana, de 55 años, empleado de un establecimiento en la cercanías del Mercado Ex Cuartel, declaró que no están manipuladas: “Aquí es pura suerte la que tienen los cipotes, si estuvieran programadas la gente dejaría de venir; así que nos conviene que sea suerte.”
Y los expertos en el funcionamiento amañado de las máquinas de juego se han vuelto también peritos en aguardar el momento oportuno de introducir su cora en la ranura, después de que alguien que desconoce la forma de operar se aburra de perder, y le dé el gane al retirarse. |
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La ley que existe pero nadie aplica |
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Hay reglamentos que los dueños de cualquier máquina de juego deben seguir para poder tenerlas en sus locales
• Para obtener la licencia de uso, la alcaldía cobra $17.14. También se debe pagar al mes $11.14 por el funcionamiento de los juegos.
• De $800 a $1000 es el valor de cada máquina.
• Según el decreto 274, del Código Municipal, el artículo 4, inciso 24 dice: Compete a los Municipios:
La autorización y regulación del funcionamiento de loterías, rifas y otros similares; sin embargo, los municipios no podrán autorizar ni renovar autorizaciones para el establecimiento y funcionamiento de negocios destinados a explotar el juego en traga níquel o traga perras, veintiuno, bancado, ruletas, dados y en general, los que se ofrecen en las casas denominadas casinos.
De acuerdo a esta ley, las máquinas que están prohibidas son las que den como premio dinero, en este caso las “pitball”. Las que dan peluches o relojes están permitidas.
• En un pequeño local, en Apopa, San Salvador, operan tres máquinas a escondidas. En una farmacia hay dos a la vista, y una no visible.
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