Comandos de Salvamento, defensores del DIH
Por Catia Valladares
Periodista
Durante los 12 años de guerra civil que se vivió El Salvador, los Comandos de Salvamento auxiliaron a miles de personas que se encontraban en peligro de muerte, cumpliendo con los estatutos del Derecho Internacional Humanitario (DIH).
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Foto: Catia Valladares |
Los simulacros de emergencia ayuda a los comandos a medir su efectividad y así estar preparados para situaciones de desastres o de conflictos. |
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Los Comandos de Salvamento iniciaron sus labores en 1960. El vocero oficial de la institución, Eduardo Rivera, informó que el cuerpo de socorro se inició como un grupo de salvavidas. Sin embargo, por los cambios que vivía el país en esos momentos se vieron en la obligación de prepararse como socorristas “todo terreno”.
En 1965, participaron en los terremotos de El Salvador; luego asistieron a las víctimas de los sismos de Nicaragua, Guatemala y México. Rivera recordó vivencias que arrastra desde la época del conflicto bélico: “Comandos de Salvamento estuvo presente durante los 12 años de guerra. Estuvimos en San Salvador, el cerro de Guazapa, Oriente del país, el Norte, Chalatenango, Zacatecoluca, la zona Paracentral, cubrimos casi todo el territorio salvando vidas”.
El cuerpo de socorristas acompañó, durante los enfrentamientos armados, al Ejército y a la Guerrilla, de manera imparcial. El objetivo era socorrer a la mayor brevedad posible a los caídos en combate y salvar la mayor cantidad de vidas. Según los cuatro Convenios de Ginebra de 1949, en el campo de batalla, cuando la víctima está en manos del cuerpo de socorro nadie más que los médicos, enfermeras y el resto del personal humanitario tienen autoridad para tocarla.
Siempre de blanco
Al igual que en el caso de los periodistas, el Comité Internacional de la Cruz Roja (CICR) sugiere a los cuerpos de socorro usar su respectivo uniforme blanco en el campo de batalla, para evitar convertirse en objetivos militares lícitos. No obstante, durante el conflicto interno de El Salvador, las ambulancias de los Comandos de Salvamento fueron detenidas en plena carretera, mientras intentaban salvar una persona herida, por los bandos que estaban en lucha.
Rivera recalcó que los socorristas fueron violentados muchas veces, sobre todo cuando intentaban cumplir con su deber. Eran detenidos mientras trasladaban a los heridos, y eran despojados de sus pertenencias. Perdían los zapatos, ropa e inclusive sus instrumentos de trabajo, como jeringas, algodón, etc. “Lo primero que hacíamos cuando recogíamos una persona herida era quitarle su uniforme, con el objetivo de proteger su vida. Nosotros sabíamos que si recogíamos un guerrillero y nos paraba el Ejército, ellos no nos iban a permitir atender al desfallecido. De igual forma, si socorríamos a un militar y nos detenían la Guerrilla,” explicó el comando.
José Roberto Pacheco, de 35 años, también recuerda con tristeza nuestro pasado oscuro de violencia. El comenzó en los Comandos cuando el conflicto armado estaba en su apogeo: “Era peligroso y difícil salvar vidas durante la guerra. Teníamos que andar bien uniformados, de otra manera siempre corríamos peligro.” Algunos de sus compañeros murieron, mientras hacían su trabajo, durante el intercambio de fuego.
Marlon Rivas, de 25 años, es otro socorrista que tenía un hermano de activista de la izquierda, quien se congregaba en los “levantamientos” que la Guerrilla planificaba. En una ocasión, el pariente estaba en la Plaza Cívica, en San Salvador, y el grupo fue atacado con una ráfaga de balas. El Ejército lo atacó. El hermano resultó herido de bala y recibió auxilio de los Comandos de Salvamento. “Yo recuerdo que donde estaban los muchachos ahí andaban los Comandos, porque cuando se juntaban los muchachos de la Guerrilla a concienciar a la gente era segura una revuelta,” relató Rivas.
En cambio, para el socorrista Jhonny Fernández, de 30, el recuerdo más triste que guarda en su memoria es cuando las ambulancias regresaban a la base luego del rescate de vidas, pues el piso de los vehículos de transporte estaba “bañado en sangre” y sus compañeros, con una manguera, limpiaban y veían “como caía la sangre al suelo”. En muchas ocasiones, llevaban hasta tres heridos en las ambulancias.
Uno de los acontecimientos más importantes de la historia para el grupo de socorristas fueron los funerales de Monseñor Óscar Romero. Según Rivera, jamás olvidarán ese día. Sobre todo cuando el Ejército empezó a disparar, y la gente reunida en la Catedral echó a correr, “sobre la calle quedó un volcán de zapatos. Todos corrían por salvar sus vidas, y por el temor que algunos hasta dejaron atrás sus zapatos, pero es que era increíble la cantidad de zapatos que quedaron.”
Y otro de los miembros de la organización que tiene mucho que contar es el motorista Carlos León de 36 años, quien estuvo durante la ofensiva de 1989 en Ciudad Delgado, San Salvador. “Los bandos se agarraron a fuego, y nosotros en medio la ráfaga de balas. Pudimos haber muerto, pero sobrevivimos y estamos aquí siempre para ayudar, donde sea que se nos necesite,” expresó orgulloso el trabajador.
Con la ola de violencia y homicidios por los que atraviesa el país, el panorama no es más alentador que hace 15 años. Los cuerpos de rescate continúan socorriendo heridos de bala. El Gobierno salvadoreño reconoció la importancia de Comandos de Salvamento que posee 1500 voluntarios y le ha destinado más de $200 mil dólares, anuales. Son importantes no solo por la calidad de su rescate, sino que también por su protagonismo en la historia de El Salvador. |
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Un servicio que incluye helicóptero |
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Los Comandos de Salvamento se han especializado en diversas áreas de rescate
• Actividades Sociales: como las fiestas del 15 de septiembre, o las festividades del Salvador del Mundo.
• Servicio de ambulancia: no solo acuden al auxilio de la víctima, también se encargan del traslado hacia los centros hospitalarios.
• Rescate de montaña y acuático, durante períodos de vacaciones y días feriados.
• Equipo de evacuación aérea. Tienen un helicóptero de rescate en zonas inaccesibles para una ambulancia.
• Clínica asistencial: dirigida a personas de escasos recursos.
• Clínica de emergencia: atención básica de primeros auxilios a heridos que no necesitan ayuda hospitalaria especializada.
Brigadas de salud: apoyan campañas como la del dengue, el sarampión y brigadas de vacunación. |
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