Una vida entre lavaderos
Por Laura Barrera
Periodista
Los lavaderos públicos Cinco de Noviembre de San Salvador son la única alternativa que tienen muchas personas de la zona de Ciudad Delgado, Soyapango y sus alrededores para lavar ropa. Muchas de ellas, llevan más de 30 años utilizando este servicio público, que les beneficia en su situación económica.
Su día comienza a las seis de la mañana, lo primero que hace es lavar los trastes de la cena del día anterior, hace limpieza y el desayuno, que son huevos, frijoles, café y pan. Su nombre es María Julia Valle, de 63 años. Con cabello negro lacio y largo. Su cuerpo es regordete, de estatura baja y tez morena.
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Foto: Laura Barrera |
María, junto a su nieto Mario, quien le ayuda a sacar el encargo de ropa |
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Es admirable conocer que casi toda su vida la ha pasado en los lavaderos públicos. Lavar ajeno es su vida porque a través de este oficio ha sostenido a su familia. " Desde que tenía diez años mi mamá me traía aquí y me enseñó a lavar. Desde que crecí, lavar ajeno es lo que me ha mantenido viva y le he dado el sustento a mis hijos " , aseguró.
La Colonia Guatemala, de San Salvador, es donde vive con su nieto Mario Flores, de 14 años. Todos los días se comprometen a lavar ropa ajena de los vecinos y amigos para ganarse la comida del día. María se hizo cargo de su nieto desde hace cuatro años, luego que su hija falleció debido a una enfermedad terminal. " Mi hija era la que me ayudaba a lavar, yo le enseñé desde muy pequeña a ganarse la vida de esta forma. Ahora mi nieto lo hace " , sostuvo.
Todos los días, a las siete de la mañana esperan que abran los lavaderos para poder iniciar su labor. Son $ 0.12 centavos los que paga por su uso. Utilizan tres, para mayor comodidad y no confundir la ropa de los clientes. Al final del día invierten $2.50 de dólar por el uso del jabón, lejía y pago de agua.
Carpas en el suelo
A las 11 de la mañana, María y su nieto lavan con suerte, bajo unos plásticos negros, que tienen agujeros por todos lados y parecen que ya caen al suelo. Otras mujeres están bajo el fuerte sol del mediodía, porque ya no alcanzan las carpas. " Nosotros tratamos de arreglar los plásticos con pitas y le ponemos varas para que se detengan, porque sino nos asolearíamos todo el día " , expresó Flores.
De los 150 lavaderos, 50 de ellos no sirven y están cerrados. Los chorros de agua potable ya no existen, hoy sólo son un pedazo de hierro con trapo amarrado, que ayuda para detener el flujo del agua a la pila. El acceso para lavar se les dificulta cada día. Valle recordó, " Cuando estuvo Armando Calderón Sol como Alcalde, nos arreglaron aquí, desde esa fecha se han olvidado que existen los lavaderos " .
" La cercanía del Río Urbina es otro problema; cuando comienza a llover o en pleno verano el mal olor es fuerte y nos llega aquí donde lavamos " , dijo Carmen Gonzáles, de 64 años, quien usa los lavaderos por más de 33 años.
Al mediodía, el calor es insoportable, pero María y su nieto siguen lavando y hacen uso de los tendederos que alquilan. Ya lavaron cuatro docenas de ropa. Se acerca la hora del almuerzo y es el momento para tomar un descanso y así recobrar fuerzas para terminar el encargo.
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Foto: Laura Barrera |
Son pocos los plásticos que logran cubrir una parte de los lavaderos para que las señoras se puedan proteger del sol y del agua |
Proyectos a ejecutar De la técnica del restriego a poner monedas a las máquinas manuales, es lo que prometió en la campaña electoral la doctora Violeta Menjivar. Para el director del Distrito seis, de la Alcaldía de San Salvador, Irving Martínez, el proyecto de lavadoras les facilitará a las mujeres y ya no se esforzarán mucho, como hasta la fecha.
Con una mirada muy triste, María sigue restregando un pantalón de lona y dijo. " La lavadora hace haragana a la gente por eso la juventud de hoy no puede lavar. Hay vamos a ver como se usan y veremos si no sale muy caro, por que sino, vamos a perder clientes porque ellos van a venir a usar las máquinas " , manifestó.
Rodríguez explicó que se invertirá 260 mil dólares en concepto de remodelación. " Se realizarán planes educativos, que beneficiará a las usuarias para que sus hijos puedan estudiar. Se hará un parqueo para los clientes y el agua se regulará. Es un proyecto muy grande que ya se va a ejecutar. Y si dejaremos lavaderos, primero como historia nacional y segundo, porque no les quitaremos un bien público que han usado por años " .
La incertidumbre es grande, ahora ellas no saben que va a pasar con los lavaderos Cinco de Noviembre y que tan cierto es la ejecución del proyecto y de la destrucción del lugar, que les ha permitido sobrevivir por años.
Ya son las cuatro, María y su nieto esperan que las últimas prendas se sequen para poder entregarlas a los dueños. El día termina y el cansancio es evidente en los rostros de ambos. Las manos, las tienen blancas por el uso del jabón y lejía. Ambos desean llegar a la casa para descansar un poco e iniciar al siguiente día la misma faena.
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| Necesidad en los lavaderos |
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| Los lavaderos Cinco de Noviembre es uno de los dos que existen en San Salvador, el otro está ubicado en el Coro de la Colonia Chacra. La diferencia de este último, es que el agua es de nacimiento natural. |
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La falta de techo dificulta que las personas puedan lavar de una forma tranquila y solicitan que se pueda remodelar, donde ya no se usen plásticos rotos, sino un techo de lámina. |
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| Por otra parte, solicitan que las condiciones hidráulicas sean mejores y que puedan poner chorros para que no se desperdicie el agua. |
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Al mismo tiempo, debido a la falta de vigilancia en el lugar y de aseo es importante que se tome en consideración, pues la mayoría de señoras llevan a sus hijos o nietos a los lavaderos públicos. |
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