Guerrilla y Fuerza Armada devastaron el equilibrio mental de miles de civiles
Por Paolo Zanoni
Periodista
El 11 de noviembre de 1989, Rosalinda Ramos y su esposo Ricardo Chávezque vivían en la colonia Santa Margarita de Ayutuxtepeque, San Salvador, fueron blanco involuntario de uno de los enfrentamientos más duros entre la Fuerza Armada y el Frente Farabundo Martí para la Liberación Nacional (FMLN).
|
Foto: Paolo Zanoni |
| Ricardo Chávez y Rosalinda Ramos admitieron que aún hoy no pueden olvidar el estruendo de los ‘rockets’ (misiles) que los aviones del ejército descargaban sobre las viviendas.
|
|
Aún hoy, los efectos psicológicos de esa experiencia afectan la cotidianidad de la pareja. “Si bien sé que no es racional, tengo miedo de volver a vivir lo que pasó”, confesó Rosalinda Ramos, de 52 años. Y su esposo, Ricardo Chávez, de 53 años, la acompaña en el trauma: “A veces me doy cuenta que vivo en un constante estado de alerta y estoy siempre a la defensiva”.
“En esa ofensiva, llamada ‘hasta el tope’, todos fueron culpables. El FMLN que se escondía en nuestras colonias, usándonos como escudo; la Fuerza Armada que nos ametrallaba para darle a ellos”, sentenció Chávez.Para él se trató de una evidente violación del Derecho Internacional Humanitario (DIH), el cual prohíbe a los bandos beligerantes involucrar o atacar a los civiles.
Otro municipio, una historia parecida. Claudia García, de 34 años, recordó como en Santa Ana tuvo que asistir, de niña, a experiencias traumáticas. “Una mañana que iba al colegio, vi a una mujer tendida en la calle; le habían cortados los pechos. La dejaron a la vista para horrorizarnos. Aún veo esa imagen y a veces tengo pesadillas”, dijo la joven.
 |
Foto: Paolo Zanoni |
| José Luis Henríquez, psicólogo de la UCA,afirmó que el Gobierno de Armando Calderón Sol rechazó un programa de apoyo a los que padecían de trastorno de estrés postraumático. |
|
Su padre, Mario García, reconoció que hizo lo posible para que sus hijos no tuvieran que presenciar ciertas escenas, pero era inevitable. “En nuestra colonia, te despertabas y encontrabas a gente mutilada o ahorcada en los postes. Era la firma de los escuadrones de la muerte”, aseveró.
Ramos admitió que para superar el constante miedo de revivir la realidad de la guerra, tuvo que pagar asistencia psicológica y Chávez confesó que lo que experimentó desencadenó una predisposición violenta hacia las adversidades. Mientras que Claudia García aceptó que las imágenes sangrientas, grabadas en su memoria, hacen quela violencia cotidiana le parezca como algo normal.
José Luis Henríquez, catedrático de la carrera de psicología de la Universidad Centroamericana “José Simeón Cañas” (UCA), enmarcó estas y otras experiencias bajo el síndrome de estrés postraumático. “Nuestra población vivió una realidad traumática. Terminado el conflicto muchos necesitaban un apoyoterapéutico, pero, por razones políticas, no se les brindó”, alegó el profesional.
Hoy muchos pretenden cerrar este capítulo de la historia nacional. “Los políticos tiene alergia al pasado. Ya conocemos el refrán: borrón y cuenta nueva”, criticó finalmente Claudia García.
|
|
 |
Las huellas de un trauma psicológico |
|
| |
Los trastornos en la salud mental son usuales en las personas que han estado expuestas a un conflicto armado |
| |
| - José Luis Henríquez, catedrático de la carrera de Psicologia de la Universidad Centroamericana “José Simeón Cañas” (UCA), sostuvo que existen tres efectos que producen el llamado síndrome de estrés postraumático. |
| |
| - El individuo no recuerda, sino revive una experiencia traumática; vuelve a sentir, ver, oler, sufrir un acontecimiento determinado. |
| |
| - La persona permanece en un constante estado de alerta. Si bien sabe que lo que vivió es improbable que se repita, su miedo consume todas sus energías. No puede trabajar, estudiar y vivir normalmente. |
| |
| - El afectado tiene problemas socio-relacionales. Evita personas, lugares, hasta comidas que reconducen su memoria a la experiencia que causó el trauma. |
|
|
| |
|
|
| |
|
| |
| |
| |
| |
| |
|