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Obras de mitigación en la cordillera El Bálsamo están retrasadas

Teresa Andrade
Redacción

El pasado 19 de abril, el presidente de la República, Antonio Saca, dio el banderillazo de salida para el proyecto de prevención y mitigación de riesgos en la cordillera El Bálsamo. Pero a casi un mes del anuncio, este proyecto se encuentra aún en la etapa de preparación del terreno.

Foto: Teresa Andrade

La Finca Normandia está siendo preparada para albergar 1 millón 300 mil toneladas de tierra que serán cortadas de la Cordillera.

El Ministerio de Obras Públicas (MOP), a través de la empresa italiana ASTALDI S.P.A., está llevando a cabo la preparación de la Finca Normandía, donde se depositará un millón 300 mil toneladas de tierra que serán cortadas de la ladera Norte de la montaña, desde la colonia Pinares de Suiza hasta Las Colinas.

Este corte de la cordillera, sin embargo, se realizará hasta que se termine de hacer la calle que lleva desde la Finca Normandía hasta Pinares de Suiza. “Sí ha habido cierto retraso, pero por la calle que se está haciendo, por la vegetación que se está talando y además aún falta hacer la rectificación de algunas mediciones”, aseguró Carlos Flores, vocero oficial del MOP.

Pero esa no es la única razón por la que aún no se ha iniciado la etapa más grande de las obras. “Ahorita no han comenzado a cortar porque la familia Gallardo, que son dueños de la parte más alta, no ha dado los permisos aún”, informó David Varela Chávez, vicepresidente de la junta directiva de Las Colinas. Las autoridades del MOP han estado teniendo negociaciones bilaterales con la familia Gallardo, pero aún no se ha informado del acuerdo.

Ante los diferentes retrasos, el MOP está tratando de actuar lo más rápido posible, ya que los fondos que se han utilizado para las obras han sido donados por la agencia de cooperación estadounidense USAID y han puesto una fecha para terminar los proyectos. Se estima que las obras se concluyan en un lapso de 150 días; si no, la empresa contratada podría ser multada por incumplimiento del contrato.

Una “bomba de tiempo”

La zona de la cordillera del Bálsamo, luego de los múltiples deslaves que sufrió con los terremotos de 2001, se clasificó como zona de alto riesgo y en invierno se vuelve mucho más frágil debido a que es una tierra hídrica. Esto, reconocen las autoridades, hace mucho más difícil el avance en los trabajos, sobre todo porque el invierno ya entró al país.

Según Mercedes Mejía, jefa del Sistema de Información Geográfica de la alcaldía de Santa Tecla, “la cordillera es una bomba de tiempo porque está en estado crítico. Así que las obras tienen que hacerse lo mejor posible para que no generen nuevos escenarios de riesgo. Al menos eso esperamos”.

A pesar de la preocupación de la alcaldía, los representantes de los afectados guardan optimismo ante las obras, según lo expresa David Varela, que fue asignado por Saca como vicepresidente de la comisión bilateral encargada de velar por los afectados de Las Colinas.

“Hemos tratado de gestionar a alto nivel para que se haga algo y así minimizar el riesgo. Esos trabajos se están haciendo con una gran seguridad, pues la empresa LOTI Association, a finales de 2001, hizo un estudio que costó 730 mil dólares con el apoyo del Ministerio de Medio Ambiente”, dice Varela.

Oposición para la segunda etapa

El MOP espera terminar lo más pronto posible los trabajos actuales para entrar a la segunda etapa del proyecto y terminar antes de octubre. Para la segunda parte se han destinado 6 millones de dólares, que se ocuparían para concluir la remoción de la tierra, que se llevará hacia unas zanjas ubicadas en el cantón El Matazano, municipio de Santa Tecla.

“En El Matazano se va a sacar toda la capa de vegetación para poner la tierra y ya sobre la tierra compactada se volverá a poner vegetación” dijo el vocero del MOP.

Ante estos planes, ya hay oposición de parte de los habitantes del cantón, pues se estima que esta segunda etapa afectará a aproximadamente 30 familias, que serán desalojadas para poder hacer la calle hacia las zanjas donde será ubicada la tierra.

“Esas zanjas son parte de la cuenca del río Chilama, que abastece de agua a muchas comunidades, así que eso generará contaminación. Nosotros no salimos beneficiados con nada, ese proyecto no es para nosotros”, expresó Luis Montes Flores, presidente de la Asociación de Desarrollo Comunal (ADESCO) del cantón El Matazano.

El Ministerio de Medio Ambiente y Recursos Naturales (MARN) avala esta segunda parte bajo el argumento de que no afectará directamente los mantos acuíferos, pero la alcaldía tecleña asegura que sí se generará un problema ambiental.

Sobre el desalojo a las familias que habitan el lugar, el MOP ha asegurado que las personas que pierdan su casa serán indemnizadas, aunque aún no ha dado una estimación del monto a darles.

Lo que se busca, según Varela, es minimizar costos y que se lleven a cabo las obras. Se han elegido estos lugares, dice, porque debido la cercanía estratégica de la zona se ahorrarán los gastos de combustible.

Las posibilidades para el terreno

“Cuando terminen de trasladar la tierra van a hacer construcciones en ese terreno, ya que es privado. Lo más seguro es que se hagan residenciales, o que se mejore la plusvalía, para ser vendido a la empresa privada”, estima Flores.

Pese a que esta zona contaba con árboles maderables, entre ellos cedros, ceibas y guarumos que el MARN evaluó, se dio el permiso para ser talados, ya que en su mayoría, según dice David Varela, eran arbustos.

Aun con los efectos adversos que los trabajos puedan traer a esta zona donde se llevará la tierra, los vecinos de Las Colinas estiman que es también importante que las obras de mitigación sean realizadas en la cordillera.

“Nosotros no podemos oponernos. Si nos oponemos, los trabajos no se hacen, y son más de 30 mil personas las que vivimos debajo de la cordillera. Nuestro deseo es que le quiten la palabra de alto riesgo a la zona y ya con eso nosotros sí somos sujetos a crédito para poder reconstruir nuestras casas”, razona Varela.