Las Maravillas del Bálsamo
Rosali Iraheta
Redacción
En la calle del Litoral, a 66 kilómetros de San Salvador, pasando la playa el Zonte se encuentra un camino escondido entre la vegetación. 11 kilómetros son los recorridos para llegar a un pequeño pueblo, en la punta de una montaña, llamado Chiltiupán que significa en nahuat “Templo Rojo”.
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Foto: Rosali Iraheta |
Árbol de bálsamo. En su tronco se ven las cicatrices que quedan con los años. |
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Chiltiupán es conocido por ser un de los pocos pueblos extractores del bálsamo, muchas familias se dedican a esta actividad desde hace muchos años. El señor Joaquín Erazo es una de las personas que hacen de este árbol su fuente de ingresos.
“Tengo entre 32 y 35 años trabajando el bálsamo. Es decir, en esto me he criado”, asegura Erazo.
El proceso de extracción
Árboles medio inclinados, de más de 15 metros de alto, llenos de hojas en sus copas y con profundas heridas en su corteza son la descripción primera de un bálsamo.
Según comenta Joaquín Erazo, “los meses de mayor producción de bálsamo son: febrero, marzo y abril. Aquí, mensualmente se sacan de 150 a 200 libras”.
Lo primero que hay que hacer para extraer la savia del bálsamo es el proceso del quemado. Calientan el árbol con algo parecido a una antorcha y este al sentir el fuego va soltando la savia, es ahí donde rápidamente se colocan los trapos para recoger la savia.
Luego de la quema, se espera un mes y 15 días para recoger los trapos. Cuando llega el momento, se suben al árbol, pues los trapos están colocados hasta en la parte más alta del bálsamo, y se recolectan uno por uno colocándolos en un saco.
Luego de la recolección los trapos pasan a ser hervidos, pero para que suelten toda la savia que llevan pegada se necesita que el agua este hirviendo, de no ser así, no se extrae nada de bálsamo, comenta Erazo.
En un principio el bálsamo es de un color amarillo claro, parecido a la miel, pero poco a poco se oscurece en la medida en que se va secando el agua. Cuando los trapos están hirviendo en el barril, se siente un olor dulce parecido a la vainilla, pero con un toque de picante o caliente como la canela.
Erazo explica que cuando los trapos están soltando la savia, se procede a sacarlos y a echarlos a un tipo de costal, al que llama prensa, el cual tiene por dentro un enrejado estilo maya ciclón. Ahí se colocan los trapos y se pasa a la torsión de estos, se amarra el costal y se coloca en un palo especial, el cual, con un movimiento fuerte y rápido del palo hace que el enrejado que está dentro del costal exprima los trapos, y así va saliendo el bálsamo, este se observa como si fuera una miel aceitosa.
Cuando todo el bálsamo ha salido de los trapos, se encuentra en una gran olla y se procede a desaguar con un guacalito ya que el agua queda en la superficie. Y por último, en el proceso de purificación se procede a hervir la savia que está en la olla para que no tenga ni un residuo de agua, es aquí donde el bálsamo obtiene su color característico, pues pasa de un café claro, a un café muy oscuro casi negro, al cual se le da el nombre de resina de bálsamo.
La historia del Bálsamo
El Myroxylon balsamum nombre científico del bálsamo, es un árbol robusto, de cuya corteza se extrae una resina natural o savia. Era utilizado por los indígenas antiguamente para curar los dolores de estómago y cicatrizar las heridas.
Según Oscar Romero de 53 años, habitante de la zona y comerciante de bálsamo, este era exportado a Europa (en los años de la colonia). Para que llegará a su destino se enviaba al Puerto Callao en Perú, por esta razón, el bálsamo salvadoreño se conocía como el “Bálsamo del Perú”, pues desde ahí era exportado, siendo netamente salvadoreño.
Hoy en día, la cordillera del bálsamo es uno de los pocos lugares donde crece el bálsamo naturalmente.
Su uso en la actualidad
El bálsamo es utilizado en la medicina tradicional e industrial del país. Según Romero, el bálsamo ya refinado, “por lo general el bálsamo vendía antes a $3 o $2.5 de dólar y ahora lo estamos vendiendo a $9 dólares la libra”. Para la venta menuda, se coloca en pequeños goteros con la indicación: “utilizar para cicatrizar heridas y como expectorante para enfermedades pulmonares”.
En cuanto a la medicina industrial del país, existen varios productos en cuya fórmula se encuentra el bálsamo, uno de ellos es el Zorritone, en cual es un jarabe expectorante del que también hay una presentación en forma de caramelos.
Otro uso, según comentó Romero, es para la fabricación de perfumes, pues gracias a las propiedades del bálsamo, este sirve como un aceite fijado del olor, lo cual hace que la fragancia dure más tiempo, ejemplo de esto son todos los perfumes franceses que son apreciados por la duración de la fragancia en el cuerpo.
Usos en medicina veterinaria, entre ellos están los champús y jabones para cicatrizar las heridas de los animales, entre otras.
Las virtudes del bálsamo son muchas y ya que somos uno de los países en contar con tal riqueza, como lo es el oro negro (bálsamo), no debemos de permitir que desaparezca, sino que, tenemos que aprovechar lo que la naturaleza nos regala. |