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Entrevista con Ernesto Hayem
Biocombustibles: la llave que reactivará el campo

Por Lorena Juárez
Periodista

El ingeniero Ernesto Hayem, director de Oficina de Planificación Agropecuaria del Ministerio de Agricultura y Ganadería, le apuesta al higuerillo y al tempate como las opciones más viables para producir biocombustibles y biodiésel. Se proyecta que estos cultivos se siembren en los llamados terrenos ociosos. También dice que en El Salvador se debe hacer lo que es nuestro, en este caso, sembrar higuerillo porque el país cuenta con las condiciones, aunque faltan recursos que hagan eficiente este proyecto incipiente.

Foto: Lorena Jaurez

Ernesto Hayem, Ministerio de Agricultura.

Comunica: ¿Qué condiciones tiene El Salvador, en cuanto a terreno, para empezar a invertir en biocombustibles?

Hayem: Afortunadamente, de las opciones más viables que tenemos para producir biodiésel son el tempate, llamado piñón, y el higuerillo. Estos dos cultivos no requieren de buenos suelos.

Se pueden sembrar en cualquier lugar...

Son menos exigentes que los demás cultivos. En una tierra plana lo más seguro para sembrar es caña, estos van donde nadie más va, la idea es que vayan donde no van las hortalizas, en suelos accidentados. Esa es la ventaja. Que estamos quitándole terreno a la comida... eso con nosotros no va. Los dos son cultivos tolerantes a la seguía. En Brasil, el higuerillo está siendo sembrado en zonas semiáridas. En el oriente del país tenemos unos 44 municipios en los que año con año pega la seguía. Entonces, perfectamente se puede sembrar.

¿Hay un mapa de las zonas estratégicas?

El MAG tiene un mapa de tierras ociosas que anda como por 400 mil manzanas.

Naciones Unidas está de acuerdo con los biocombustibles, pero advierte que se preocupa por los terrenos destinados a alimentos, teme que sean sustituidos y puede generar hambruna...

En el caso de la caña, antes se sembraron hasta 120 mil manzanas de caña, en este momento se siembran 90 mil. Esas están vacías esas 30 mil y Podrían ser usadas. Hay una porción del azúcar que va al mercado mundial, esa azúcar no crea que es rentable. Lo ideal sería que usted siembre caña y produzca azúcar para básicamente tres mercados: el preferencial con EUA, el mercado interno y el mercado mundial. El azúcar que se va para el mercado mundial tiene un precio muy bajo, usted sale justo con los costos. Eso traducido en manzanas puede ser dedicado al etanol, no necesita sembrar más caña... No se van a tocar esos terrenos, no hay peligro. Queremos que se usen los terrenos que no se están usando.

Hablamos de cambiar un poco la orientación... Ya no producir azúcar y producir etanol.

No producir azúcar para el mercado mundial (porque tiene bajo precio). El otro tiene buen precio, es un sobreprecio. El mercado mundial cambia. Ahora está muy bajo. Cuando es malo, ahí es cuando hay que cambiar switch, hay que tirar más a etanol, diversificar. Los ingenios tienen que diversificarse.

¿Y eso nos conviene a nosotros?

Diversificar para no poner los huevos en una sola canasta, como se dice. Que le ingenio genere energía eléctrica con el bagazo, que haga azúcar, que haga melaza y que haga etanol. Si algo anda mal en precios, solo cambia y no está condenado a una sola cosa.

¿Es fácil cambiar de dirección?

Claro que sí. Si usted ya tiene montadas las destilerías, que solamente tenemos una en Cabañas. Pero ellos sí la tienen. Suponga que el precio del etanol se va abajo, entonces ya no lo producen, hacen caña y melaza.

Entonces nos faltan recursos para producir etanol…

Todavía se está en pláticas con el Ministerio de Economía para saber las reglas del juego. Ellos no se van a meter a esa inversión si no saben las reglas. Dicen ellos: “Yo necesito que El Salvador me garantice bajo ley que va a haber una mezcla obligatoria del 10%”. Esa es otra cosa, que a nosotros nos obliguen a que cumplamos con el 10%, porque qué tal que en ese momento su precio internacional es mejor que el interno y le dice “chao” al Ministerio de Economía. “No, ustedes tienen que dejar el 10% de la mezcla.” Entonces, todo eso es lo que se está trabajando. Hay que amarrar ese asunto.

¿Todavía no hay avances?

En eso están, que ya casi, ya casi. Es que no es fácil el tema. Yo produzco etanol, pero el precio del azúcar está más alto, y yo ya me comprometí con dar etanol, entonces yo estoy dejando de ganar como industria. Al cañero lo que le interesa es que le den el pisto, le va a reclamar al ingenio si lo ha hecho etanol a sabiendas que pudo ganar más con el azúcar. Entonces, le dice el ingenio a Economía: “Esperate, qué vamos a hacer cuando valga más el azúcar, qué me vas a dar a cambio.” Cuál va a ser el mecanismo de ajuste.

¿Cree debería haber una legislación especial?

Es que en todos lados hay. En todos los países.

¿Qué sería lo más delicado, las ganancias? ¿Cómo cambiar la proyección de lo que estoy produciendo?

Precisamente ese jueguito tiene que quedar bien claro. Esa fórmula, cómo hacer para que el productor se ajuste a los cambios de mercado.

Regresando a los alimentos. No se va a tocar ningún terreno que esté destinado para la cuota alimentaria...

Lo que pasa es lo siguiente: Yo tengo una finca plana, por supuesto que aquí puedo sembrar alimento. Pero a mí no me interesan los alimentos porque gano muy poco con ellos, voy a sembrar tempate.

¿Me entiende? Hay una oportunidad. Lamentablemente los granos básicos se siembran en las laderas, porque la gente está marginada ahí. No deberían sembrarse ahí, porque se erosiona el suelo.

Los terrenos de caña no quiere decir que no se puedan sembrar con comida, claro que se puede. Pero no hay una oportunidad para hacerlo, no es rentable. No queremos sustituir el café, sino que haya diversificación. Queremos que los cafetaleros que tienen áreas en exceso que no tienen café que siembre higuerillo.

Yo no estoy sustituyendo café, porque el café es bosque, lo que digo es que las áreas que están desocupadas las sembremos con estos cultivos.

Los terrenos ociosos...

Esos son los que queremos usar para estos cultivos. Los cultivos se adaptan, no son muy exigentes.

No hay riesgo de que suba la canasta básica, digamos con el maíz...

Con el maíz no. Nosotros apoyamos a los productores. Con la inauguración del año agrícola ya se va a regalar la semilla para 160 mil productores, y se espera que con esa semilla se incremente la producción. No estamos tocando la producción. Mientras se haga sosteniblemente. Lo malo es desequilibrio. El higuerillo se cultiva en terrenos degradados, no compite con los alimentos.

Nosotros, como MAG, nos hemos metido en el tema porque queremos reactivar el campo, no hay muchas opciones en el campo para reactivarlo. Solamente hay dos cultivos que tienen un buen mercado, en cuanto a gran mercado: el café y la caña.

Usted siembra mil manzanas de caña y sabe dónde las va a entregar y sabe a cuánto se la van a pagar.

Con este proyecto vamos a ayudarle al campo, a reactivarlo, con un mercado seguro. Que lo que producimos lo vamos a vender.

¿Qué proyecciones hay? ¿Cree que el campo se reactive?

En estas cosas el Estado tiene que dar la primera muestra para que la gente se anime. Hay un ejemplo, la planta de Bioenergía en Zapotitán. Ahí se metió el Estado con la empresa privada para darle confianza a la gente. En este caso queremos hacer un proyecto piloto de unas 500 manzanas de siembra de higuerillo. Nosotros estamos asesorados por Embrapa (Recursos Genéticos y Biotecnología de Brasil).

En el diagnóstico, la empresa dice: “El Salvador tiene todas las condiciones para sembrar el higuerillo”. Hagamos lo que sabemos hacer. Tenemos que pensar en la cadena productiva, integrarnos lo más que podamos. Tenemos que sembrar lo que se vende, ese es el lío nuestro.