Terrenos ociosos hallan trabajo: producir biocombustibles
Por Lorena Juárez
Periodista
Las condiciones para el cultivo del higuerillo y tempate –ideales para la producción de biocombustibles– son las idóneas, siempre y cuando no comprometan los terrenos destinados para granos básicos, asegura el MAG.
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Foto: Lorena Juárez |
El higuerillo crece en casi cualquier parte como quebradas, terrenos secos, incluso en aceras y muros de casas. |
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El Salvador se alista para la producción de biocombustibles y etanol, y el higuerillo y tempate son los cultivos idóneos. El Ministerio de Agricultura y Ganadería (MAG) asegura que el país podría entrar en esta dinámica porque hay buenas condiciones en el territorio para que el higuerillo y el tempate prosperen.
“Estos cultivos resisten la sequía y toleran todo tipo de suelo”, afirma el ingeniero Ernesto Hayem, director de Oficina de Planificación Agropecuaria del del MAG. Con este incentivo, Agricultura busca reactivar el campo, que produzca ganancias y asegurar un mercado. Ante la apertura de este nuevo rubro, surge la interrogante: dónde cultivar.
“Queremos sembrar donde nadie siembre”, recalca Hayem. De esta manera, se busca que las 400 mil manzanas de tierra ociosa con las que cuenta el país sean usadas para la producción de biodiésel.
Esta propuesta iría de la mano, en teoría, con la advertencia que lanza el último informe de la Organización de las Naciones Unidas: la producción de etanol y biocombustibles para Latinoamérica es viable siempre y cuando se respeten los suelos destinados a granos básicos y no haya sustitución de cultivos.
Garantizar cuota alimentaria
Para que haya garantía en la cuota alimentaria, la promesa es que en la producción de biocombustibles no se toquen los terrenos en los que se siembra granos básicos. En El Salvador, un 30% de la superficie es destinada a la siembra de frijol, arroz, sorgo y maíz. Agricultura afirma que no hay peligro de afectar la producción de alimentos, porque estos cultivos se siembran en terrenos degradados.
Por su lado, Economía afirma que incluso en este año se busca, con 160 mil productores, incrementar a 25 millones de quintales el cultivo de granos básicos para evitar un desequilibrio en el abastecimiento de alimentos.
La importancia de que se respeten los suelos para sembrar granos básicos es vital. El grano encarecería si la oferta disminuye a cambio de negociar con otros productos destinados al biocombustible, como el maíz amarillo de importación, que es usado para alimentar ganado.
En Estados Unidos, el maíz amarillo ha encarecido más del 50% porque está siendo usado para nuevas alternativas energéticas. En el país se sugiere usar sorgo, el lugar del grano de importación para que el impacto no sea tan grande en cuanto a los precios.
Vaivén del mercado
La producción incipiente de biocombustibles aún no tiene legislación especial que regule cómo será su dirección y ejecución. Hayem sugiere que depende del precio del mercado, los productores puedan cambiar a azúcar o etanol. Que se produzca lo que mejor se vende para asegurar ganancias.
Tampoco se cuenta con los recursos necesarios para que la producción de biocombustibles se expanda, se necesitan destilerías y el país solo cuenta con una. Todavía no hay certeza de cómo se invertirán los $250 millones que el Banco Interamericano de Desarrollo otorgó para echar a andar este proyecto.
Por lo pronto, solo hay una condición a cumplir, que en la producción de etanol se garantice una mezcla del 10% de gasolina. |