Residenciales sufren deforestación por Diego de Holguín
Por Allan Martell
Periodista
La construcción del bulevar Diego de Holguín ha ocasionado la depredación de la zona verde en Villas de Francia I y II, en Santa Tecla. La tala ha aumentado la temperatura y los niveles de polvo. Por si fuera poco, los habitantes temen por su seguridad.
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Foto: Allan Martell |
A la derecha se observa la calle de tierra por donde pasará la Diego de Holguín y que antes constituía el área verde de las residenciales Villas de Francia I y II. |
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Ángel Búcaro tiene 42 años, y los últimos seis los ha vivido en la Residencial Villas de Francia I, ubicada entre la avenida Manuel Gallardo y 6a. Avenida Norte, a la altura de la calle Estramburgo, en el municipio de Santa Tecla. Como la mayoría de sus vecinos, sale de su casa a las siete de la mañana para ir a trabajar.
Su primera visión al abrir la puerta de su vivienda es un muro de 2.2 metros de alto, y encima de este, numerosos trabajadores del Ministerio de Obras Públicas (MOP), que circulan de un lado a otro sobre una superficie de tierra de 26 metros de ancho. Se trata de la construcción del bulevar Diego de Holguín.
En el otro extremo de la obra se encuentra la Residencial Villas de Francia II. Búcaro aún recuerda la época en que las urbanizaciones estaban divididas por un muro natural: “aquí había una loma. Tenía un montón de palitos. Se podían hallar pepetos, mangos, aguacates, naranjos, de todo”.
La depredación al medio ambiente ha derivado en otros problemas. El vigilante de la comunidad, Víctor Zelada, 51 años, se queja porque la temperatura ha subido en la zona desde que talaron la vegetación. Además, la falta de árboles ocasiona problemas cuando llueve, porque el lodo que se genera en el área del proyecto se desliza por el muro y se estanca en la calle Estramburgo. Los días soleados no les sirven de mucho para relajarse, porque es cuando el viento levanta las nubes de polvo que cubren la colonia.
Inseguridad
Zelada tiene otro compañero, quien se encarga de custodiar el portón de acceso, ubicado sobre la Avenida Manuel Gallardo. Esa es la única entrada. Un muro impide el acceso por el lado de la 6a. Avenida Norte.
Los trabajadores del MOP derribaron la parte central de esta barrera para abrirle camino a la vía express. Zelada se preocupa porque “antes se metían unos muchachos a andar viendo aquí. La gente se asustaba pues. Y con razón, si aquí es privado”. Por ese motivo, Zelada y su compañero armaron una muralla provisional del lado de Villas de Francia I, para lo cual utilizaron los materiales sobrantes de la construcción. Los ladrillos están uno sobre otro sin nada que los fije. Colocaron además hojas de palmera seca en la parte superior de la muralla, dado que “el muro es bien pequeño. Se lo pueden saltar; pero para eso tienen que mover las palmeras, y con esa bulla nosotros nos podemos dar cuenta”, explicó el vigilante.
Sin engaños
Al final de la calle Estramburgo, un letrero anuncia un cibercafé en la casa 10. La encargada del negocio, quien prefirió no decir su nombre, tiene 50 años y vive ahí desde que construyeron la residencial en 1999. Asegura que los habitantes de la zona no pueden argumentar que han sido engañados porque la Diego de Holguín estaba planificada desde hace al menos 15 años. Según ella, antes de comprar su casa le mostraron un permiso emitido por la OPAMSS — Oficina de Planificación del Área Metropolitana de San Salvador — para hacer la calle; y aunque ella dice ser la única que solicitó revisar el documento, todos los que adquirieron una vivienda fueron advertidos.
“De lo que sí nos podemos quejar es del cambio que han hecho en los planos. Según el diseño que nos mostraron cuando llegamos acá, la calle iba a tener solo cuatro carriles. Hoy que ya iniciaron, la han hecho de seis. Y para eso la OPAMSS no les ha dado permiso”, aseguró la mujer.
Los habitantes de Villas de Francia I y II deberán esperar hasta el 9 de octubre de este año para recuperar parte de la calma. El MOP tiene previsto entregar la obra para esa fecha. Aún en ese caso, les queda la incertidumbre de si se colocarán las barreras antirruido, y si estas serán lo bastante efectivas como para frenar la contaminación acústica. Lo que sí tienen claro es que el área verde ha desaparecido para siempre. |