El Correo Nacional sobrevive a la era de Internet
Por: Carlos Chávez
Periodista
Correos de El Salvador, una empresa pública con más de 900 empleados en todo el país, se enfrenta al reto de continuar trabajando, pese a la difícil competencia del courier privado, el correo electrónico, y el envío de mensajes de texto entre teléfonos celulares. Esta disyuntiva obliga a nuevas estrategias y replanteo de tareas. Así es el Correo Nacional contemporáneo.
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Foto: Carlos Chávez |
El grueso de la correspondencia proviene y va hacia Estados Unidos, donde viven al menos 2 millones y medio de salvadoreños. |
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Verónica Campos, una joven salvadoreña de 23 años, pulsa hábilmente los teclados de su teléfono celular, emitiendo pensamientos cortos en formato de texto, que resultan eficaces en términos de tiempo. De esta manera su novio se ha enterado instantáneamente que se verán más tarde. Verónica afirma que también envía correspondencia vía Internet, y descarta añorar “el paseo hasta el buzón de un Correo”.¿Estaremos asistiendo al fin de las cartas de papel, sobre y sello?
El gerente de Planificación de Correos de El Salvador, Gerd Saelzer, responde que “el Correo tradicional, ha disminuido en volúmenes de envío y entrega, pero no tan dramáticamente como se especula, inclusive el primer trimestre de este año ha aumentado un 5% con respecto al mismo periodo del año anterior, principalmente entre El Salvador y Estados Unidos”, donde residen dos millones y medio de compatriotas. “Estamos cumpliendo nuestro lema de Siempre a tiempo, lo que nos ha valido ser según encuestas internacionales, el mejor correo de Latinoamérica”.
Pero la competencia de los courier privados es innegable. El envío a Estados Unidos de una carta normal puede costar en Correos Nacionales menos de 1 dólar, pero con un período de entrega de hasta 12 días. El servicio corriente de Gigante Express Courier entregaría la misma carta en 4 días como máximo, pero con un gravamen superior a los dos dólares. Es el dilema de tiempo y coste. Otras empresas de courier privadas como Mailroom, Liviano, Cozefi y Cargo ofrecen similares ventajas.
Hernán Emilio Chávez, empresario textil, confía toda su correspondencia de tipo “urgente” a subsidiarias locales de afamados couriers estadounidenses como DHL, UPS o FedEx. “Para el envío de papelería importante, prefiero que se garantice prontitud y responsabilidad del mismo, por eso utilizo este tipo de correos que en menos de 24 horas han realizado su labor”, asegura Chávez.
Cambios motivados por la red mundial
Por su parte, el correo electrónico, Internet, vino a cambiar por completo el esquema preconcebido de correspondencia. A través de un ordenador en red se pueden redactar cartas, enviar fotografías, órdenes de compras y contratos, entre otros documentos. Con beneficios adicionales tales como el almacenaje y consulta de datos, inmediatez y accesibilidad, entre otros. Más de 60 millones de usuarios de correo electrónico o e-mail en el mundo, certifican a este creciente método de comunicación.
En este sentido, Dagoberto Pérez, subdirector de Correos, sostiene que: “el Internet no está al alcance de todos los salvadoreños; las personas que utilizan el e-mail se cuentan por miles aún, y gran parte de la población prefiere tomarse el tiempo de redactar y enviar una misiva de manera tradicional”, dijo. Esta teoría vendría a respaldar el hecho de que bien o mal, el Correo Nacional continua vigente.
Según Pérez, la sucursal de Correos de Antiguo Cuscatlán, -un municipio salvadoreño con altos niveles de desarrollo humano, alfabetismo y poder adquisitivo- reporta hasta un 25% del total de correspondencia que procede del Gran Salvador. Lo que significaría que la mensajería en sobre continúa también en el gusto de sectores menos populares, con acceso a Internet y teléfonos móviles.
La competencia sigue
Precisamente la telefonía celular se ha convertido en indirecta adversaria del correo ortodoxo. Con más de dos millones y medio de usuarios en el país –según cifras de la Prensa Gráfica- se transforma en dinámico método de comunicación verbal; y escrita al permitir transmitir mensajes de texto, de manera privada, entre celulares, a un precio bajo. Inclusive se puede enviar mensajes de texto a cualquier casilla de correo electrónico.
Ante este panorama de novedades, Gerd Saelzer, explica que Correos ha empezado a modernizarse en el sentido que ahora trabajan con “correo híbrido”, el cual es básicamente la correspondencia de determinadas empresas enviadas a la central de Correos en formato de CD o comprimido en Internet y posteriormente impreso y ensobrado para seguidamente enviarse a diferentes destinatarios. La institución, además, planea introducirse en el mercado de las remesas por medio del uso de una tarjeta de débito internacional, la cual permitirá reducir costos de envío de divisas entre un 12 y un 16 por ciento.
Otra innovación que se plantea Correos de El Salvador es la de su centro de clasificaciones o tratamiento postal, ubicado en el Centro de Gobierno, San Salvador. El cual será dotado en el futuro con tecnología adecuada para procesar correspondencia, en favor del recurso humano compuesto por unos 15 empleados que desde las 4 de la tarde hasta la madrugada del siguiente día, ordenan de manera febril la correspondencia proveniente desde los cuatro puntos cardinales, tanto nacional como internacional. Miles de cartas y paquetes se colocan en bolsas de acuerdo a su jurisdicción domiciliar. El detalle final del proceso corresponde al cartero.
Eduardo Enrique Muñoz, de 36 años, es uno de los cientos de carteros que se desplazan a través de las urbes y campos salvadoreños, finiquitando el viaje de una carta. Asegura ser un artista en descifrar direcciones mal escritas, adivinar nombres y esquivar a enfurecidos perros. Tampoco necesita adivinar que Correos de El Salvador se encuentra en una encrucijada que definirá su supervivencia misma, para lo cual –según él- se deberá “atraer al público, pero con un servicio más amplio y mejorado”, explica. Por igual, estas sugerencias de cambio debieran incluir mejoras salariales, un cartero gana 250 dólares, lo cual resulta insuficiente para la educación de su pequeña hija; aún y cuando su esposa aporta con ingresos.
“El futuro de Correos lo decide el pueblo mismo”, puntualiza Muñoz, quien sin más preámbulos inicia su faena conduciendo su moto que reza: Siempre a tiempo |
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