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La normalidad en la escasez de medicamentos

Por: Clary Castro
Periodista

A veces las obligaciones se anteponen a los estados de salud de los trabajadores, en este caso incluso de las enfermeras.

El turno comenzó hace más de 20 horas y Carmen Allende, enfermera de profesión del hospital Rosales, ubicado en San Salvador, ya comienza a sentir los síntomas del niño que atendió hace menos de cinco horas. Su turno todavía no termina y por consiguiente no puede intentar pasar consulta, ni siquiera de emergencia debido a la saturación en la sala.

Foto: Clary Castro

Carolina Flores, compañera de trabajo de Allende, estudia en su tiempo de descanzo, a pesar del cansancio.

Con menos de cinco minutos de haber empezado la ronda, de dos horas, para terminar su turno Carmen siente un mareo que la obliga a tomar asiento. El doctor Fernando Santa Fe, que también esta de guardia esa noche, se da cuenta de su estado e intenta llevarla a una sala de operaciones, que esperan esté desocupada. De lo contrario debería atenderla en uno de los pasillos. Situación que se obligaban a evitar, a toda costa, para no recibir un llamado de atención.

Después de recorrer los pasillos de manera insospechada. El doctor y la enfermera llegaron a una habitación que estaba siendo preparada para atender a una señora con complicaciones de parto. La ventaja de la situación es que la ambulancia había sufrido un retraso. Por ello, Santa Fe tendría la oportunidad de atenderla con facilidad, pero si debía ser con la mayor brevedad posible.

Carmen ya no es la misma de hace 25 años. Ahora ya no cuenta con esa misma edad. Es más, ahora ese número es la mitad de lo que ahora tiene. Su tez posee más arrugas que antes. Su cabello ya destiñe cierto color grisáceo. Ella afirma que eso es parte de la belleza que ahora, a esta edad, tiende a visitarla con frecuencia. Sonríe, a pesar del mareo. Ella es blanca, pero según Santa Fe, en ese momento estaba pálida. Todo indicaba que se le había bajado la presión.

Allende sonríe y dice, “no se preocupe doctor, voy busco mi cartera y saco mis pastillas para mi antihipertensivo. Fernando sonríe y deja la aflicción a un lado. Sólo espera que realmente ella tenga sus medicamentos a la mano. Ya que en esos momentos las pastillas que ella necesitaba ya se habían agotado en el hospital y en la farmacia del mismo.

El doctor decide acompañarla, sólo por si acaso. Al llegar a la sala de ‘internos' la enfermera busca sus pastillas y no logra encontrarlas. Comienza la desesperación y no logra calmar su mareo, que gracias al estrés del momento se volvió renuente.

Complicaciones por falta de medicinas

Según el director del establecimiento sanitario este tipo de atrasos los ven de manera normal. Ciertos directivos siguen afirmando que en estas épocas es común tener esta clase de atrasos. “Por ende, esta situación es más que repetitiva en nuestro país”, recalcó Carlos Castro jefe de la división medica.

La preocupación de Fernando Santa Fe, jefe de guardia de ese día, creía que la solución ante esta problemática era que la enfermera se retirara del trabajo y mandarla en un taxi hasta su casa. A pesar de que eran las cinco de la mañana y que ya le faltaba sólo una hora para acabar su turno. Allende no quería retirarse del hospital.

Carolina Flores, estudiante de quinto año de medicina del Hospital Rosales, afirmó que Carmen jamás ha faltado a ninguna de sus rondas. Incluso aún estando enferma, para ella ese tipo de situaciones son excusas. “Allende siempre ha sido muy delicada ‘no le gustan las entrevistas', no le gusta hacer más que su trabajo y es bastante exigente; más con los nuevos internos, recalcó Flores.

“En todos los años que llevo prestando mis servicios en el Rosales nunca me he ido sin acabar mi guardia. Así que hoy no será mi primera vez. Intentaré calmarme y buscaré hacer lo mejor que pueda sin acelerarme. Sé que mis mareos no me dejaran trabajar por completo, pero sino puedo colaborar del todo, estaré en recepción llenando solicitudes de ingreso y pediré relevo en las visitas de revisión de guardia”, recalcó Carmen.

Santa Fe no estuvo de acuerdo, pero qué se hace cuando la voluntad de una enfermera se antepone a la de un doctor. En este caso, él tuvo que aceptar la voluntad, de la que por dos horas dejó de ser enfermera, para volverse su paciente.

A las seis de la mañana en punto acabó el turno de Santa Fe y justo a subirse iba a su auto, cuando logro identificar a una enfermera que abordaba un taxi. Era Carmen Allende que había logrado terminar su turno a pesar de estar hipertensa. Según el doctor la mayoría de las veces uno como médico y este caso, incluso las enfermeras, posponen sus dolencias ante la necesidad del otro.

Lo peligroso de esta situación es que según el Ministerio de Salud este lote de medicamentos entrará a principios de julio. No es factible ni razonable, no sólo que los trabajadores o en este caso, que la población posponga su salud ante la necesidad de trabajo.

 

 

 

 

 

Medicamentos agotados vendrán hasta julio
 

El problema de la falta de medicamentos básicos es reincidente en los hospitales públicos del país.

principales medicamentos que faltan:

Amoxicilina, el metocarbamol, ampollas de agua para inyecciones y hasta acetaminofén, aunque también destacan los de ciertas especialidades como el antihipertensivo nifedipina, el inmunosupresor micofenolato mofetil, latanoprost para oftalmología, o el clorhidrato de doxorrubicina.